Según los datos del Sivigila, Pijao presenta la tasa más alta, con 36.45 casos por cada 100.000 habitantes.
Desde la Secretaría de Salud del Quindío se informó que con corte al periodo epidemiológico 11 de 2025, al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) se notificaron 18 casos de accidentes ofídicos en el departamento, lo que equivale a una incidencia de 3 casos por cada 100.000 habitantes.
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Vale aclarar que el Ministerio de Salud y Protección Social define que un accidente ofídico es causado por la mordedura de serpientes que poseen e inoculan sustancias tóxicas, las cuales lesionan los tejidos y provocan alteraciones fisiopatológicas en la víctima; su frecuencia y gravedad hacen que tengan importancia para la salud pública.
Tal como lo dio a conocer Luisa Fernanda Arcila Arcila, secretaria de salud del departamento, al comparar este comportamiento con el mismo periodo del año anterior, se observó una situación estable, con 16 casos notificados en 2024. No obstante, el 2022 registró la cifra más baja, con 9 casos; seguido de 2023 con 15 y de 2021 con 16.
En ese sentido, María Paulina González Guevara, profesional especializada del Equipo de Vigilancia en Salud Pública (VSP) y referente de accidente ofídico, indicó que según el análisis de incidencia en el Quindío, el Sivigila reportó que Pijao presentó la tasa más alta, con 36,45 casos por cada 100.000 habitantes. Le siguen Salento con 20,31; Filandia con 15,71; La Tebaida con 8,49; Calarcá con 3,91 y Circasia con 3,36, todos por encima de la incidencia departamental.
En contraste, Armenia registró una incidencia de 1,29 casos, mientras que Montenegro, Buenavista, Córdoba y Génova no reportaron casos durante el periodo analizado.
Es importante resaltar que al cierre de esta edición y de acuerdo con el informe emitido desde el Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres Quindío (CRUE), dentro de los 18 casos atendidos, el más reciente se notificó el 3 de diciembre de este año en Quimbaya, el cual fue clasificado como indeterminado, ya que no fue posible establecer el tipo de serpiente que ocasionó la mordedura.

Perfil de afectados y agente agresor
González Guevara mencionó que el 58.8 % de los casos por accidente ofídico correspondió a personas que se encontraban realizando actividades agrícolas en zona rural y el 41.2 % en zona urbana. Además, el 35.3 % de las mordeduras ocurrieron específicamente en los dedos de la mano y el 29.4 % en el resto de los miembros superiores.
El análisis también mostró que según las Entidades Administradoras de Planes de Beneficios (EAPB), el 52.9 % de los afectados estaban afiliados a Nueva EPS, mientras que SURA y Sanitas registraron cada una el 11.8 % de afiliados, Salud Total el 5.9 % y el 17.6 % restante correspondió a otras EAPB.
Respecto al agente agresor, la profesional del Equipo VSP señaló que en un 41.2 % de los casos no fue posible identificar la especie, razón por la cual no se aplicó suero antiofídico. Además, el 5.9 % correspondió a la serpiente Micrurus (rabo de ají). “No se registraron complicaciones sistémicas y, a nivel local, se reportó celulitis en el 17,6% de los casos”, añadió.
Caracterización sociodemográfica
Desde la Secretaría de Salud del Quindío aseguraron que con corte al periodo epidemiológico 11 del año en curso, en el registro de las características demográficas y sociales se evidenció que el 76.5 % de los casos correspondió a hombres y el 23.5 % a mujeres.
En relación con el curso de vida, la mayor notificación se registró en personas entre 29 y 59 años, con un 35.3 %. Le siguieron los grupos de 60 años y más, con 29.4 %; de 18 a 28 años, con 17.6 %; de 6 a 11 años, con 11.8 %; y de 12 a 17 años, con 5.9%. No se reportaron casos en menores de 5 años.
Por último, la secretaria de Salud, Luisa Fernanda Arcila Arcila, explicó que durante el tiempo analizado se registraron cuatro casos de envenenamiento leve por accidente ofídico, uno de ellos tratado con suero antiofídico. También se notificó un caso de envenenamiento moderado que recibió la aplicación adecuada de suero, y un caso grave que permanece en proceso de verificación.
“No se registraron defunciones asociadas a accidente ofídico con corte al período epidemiológico 11 de 2025”, precisó.
Serpientes de importancia médica en el Quindío
Santiago Ángel Soto, biólogo e integrante del grupo de Evolución, Ecología y Conservación (EECO), aseguró a La Crónica del Quindío que en el departamento se han identificado más de 32 especies de serpientes, aunque solo dos tienen importancia médica: la víbora de pestañas (Bothriechis schlegelii) y la coral verdadera, conocida como rabo de ají (Micrurus mipartitus).
El biólogo destacó que en el Quindío los accidentes graves por mordedura son muy pocos y que las especies de importancia médica presentes son “relativamente dóciles”, por lo que el riesgo general de accidente ofídico es bajo. Afirmó que desde hace más de 30 años no se registra una víctima fatal por mordedura de serpiente en el departamento, incluyendo la víbora de pestañas, considerada la de mayor riesgo.
Por su parte, Julio César Duque Gaviria, profesional en biología y experto en reptiles, detalló los signos y síntomas del envenenamiento causado por las dos serpientes de importancia médica presentes en el Quindío, y subrayó la necesidad de reconocerlos de manera temprana para garantizar una atención adecuada.
En el caso de la Micrurus mipartitus (coral verdadera), explicó que esta especie habita en Panamá, Colombia, Ecuador y Venezuela, siendo frecuente en zonas agrícolas (café y caña de azúcar), las cordilleras Central y Oriental y la Sierra Nevada de Santa Marta.
Describió además que su patrón de colores es distintivo: anillos negros por blancos o amarillos, con rojo brillante en la cabeza y cola, motivo de sus nombres comunes.
En un tiempo de 0–30 minutos luego de su mordedura, Gaviria afirmó que se puede presentar:
* Dolor local leve o ausente (la mordedura casi no duele)
* Pequeñas marcas de colmillos (1–2 puntitos, a veces solo un rasguño)
* Hormigueo o adormecimiento en la zona de la mordedura y alrededor de la boca
Entre los 30 minutos y las 4 horas, señaló que suelen aparecer signos neurológicos característicos, entre ellos:
* Ptosis palpebral (párpados caídos, “ojos de sueño”)
* Visión doble (diplopía)
* Dificultad para hablar (disartria)
* Salivación excesiva
* Debilidad muscular progresiva
Posteriormente, entre las 4 y 12 horas —fase grave— advirtió que pueden desarrollarse:
* Parálisis descendente: cuello → brazos → piernas
* Dificultad para tragar (disfagia)
* Parálisis respiratoria (el signo más temido)
* Puede haber náuseas, vómito, ansiedad
Sin tratamiento —aclaró— el avance puede conducir a paro respiratorio y muerte en un lapso de 6 a 24 horas.
Frente a la mordedura de la Bothriechis schlegelii, el experto dijo que este tipo de accidentes son frecuentes en regiones como el Eje Cafetero y que, debido a los hábitos arborícolas y a la actitud defensiva de esta especie, las mordeduras suelen ocurrir en los miembros superiores —manos y brazos— y, en ocasiones, incluso en el rostro, especialmente en agricultores que trabajan cerca de alguna vegetación. Asimismo, expuso que esta serpiente en particular podría llegar a encontrarse en lugares un poco más fríos y altos, como Buenavista, Córdoba, Pijao, Salento y Filandia.
Puntualizó que aunque esta serpiente es pacífica y dócil, los accidentes ocurren cuando las personas introducen las manos entre ramas o follaje sin percatarse de su presencia.
“Ella no ataca de inmediato. Es dócil. A veces los caficultores meten la mano y, al tocarla y entrar en su zona de riesgo, es cuando se produce la mordedura”, explicó. Agregó que estas serpientes no suelen desperdiciar su veneno, pues les cuesta producirlo y lo reservan para cazar. Por eso, incluso puede darse una mordedura seca, en la que el animal muerde pero no inyecta veneno.
Comentó que su longitud oscila entre 50 y 120 cm, siendo las hembras generalmente más grandes, y que presenta una notable variedad de colores —verdes, amarillos, marrones o negros— que le permiten un excelente mimetismo entre follaje y ramas.
Igualmente, manifestó que una de sus características distintivas son las pequeñas escamas elevadas sobre los ojos, que forman las “pestañas” que le dan su nombre, así como su cola prensil, adaptada para la vida arborícola.
De acuerdo con el biólogo, en los primeros 0 a 30 minutos tras la mordedura puede presentarse:
* Dolor local intenso (punzante, inmediato)
* Pequeñas marcas de colmillos (2 puntitos en dedo o mano, común en extremidades superiores por su hábitat arbóreo)
* Enrojecimiento inicial y hormigueo
Entre los 30 minutos y las 4 horas, precisó que puede aparecer:
* Edema progresivo (hinchazón rápida, hasta el hombro en mordeduras de mano)
* Equimosis (moretones) y ampollas hemorrágicas
* Náuseas, vómito, sudoración (diaforesis) y mareos
Posteriormente, entre las 4 y 12 horas —fase grave— advirtió que puede desarrollarse:
* Necrosis local leve (tejidos muertos, prurito, ampollas)
* Alteraciones en coagulación de la sangre (Veneno anticoagulante)
* Debilidad, hipotensión y posible dificultad respiratoria

Protocolo clínico
Desde el Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres del Quindío (CRUE) contaron que la gravedad del accidente ofídico se evalúa según la rapidez con la que aparecen los signos inflamatorios: si estos surgen de forma inmediata, se considera un caso de mayor riesgo; mientras que, si pasan varias horas sin síntomas, suele tratarse de un evento menos severo.
En cuanto a los mecanismos de acción, precisaron que los venenos interfieren en la cascada de coagulación, impidiendo la formación normal de coágulos. Por esta razón, la atención inicial incluye la toma de tiempos de coagulación en el centro de salud más cercano.
En el ámbito clínico, explicaron que la vigilancia mínima tras un accidente ofídico es de 24 horas; pero, a pesar de que el suero no se administra de inmediato en todos los casos, su aplicación depende de los resultados de coagulación, la presencia de signos inflamatorios sistémicos y las alteraciones en el hemograma, en coordinación permanente con la Línea Nacional de Toxicología.
“Si el paciente presenta estos signos, se contacta de inmediato a la Línea Nacional de Toxicología, desde donde indican qué pruebas realizar, cuántas dosis de suero aplicar y cuánto tiempo debe permanecer en observación”.
Respecto a los antivenenos producidos por el Instituto Nacional de Salud, detallaron que existen dos tipos principales:
- Suero antimicrúrico o antiveneno anticoral polivalente (AAP): utilizado para accidentes por serpiente coral.
- Suero antiofídico polivalente (Bothrops): indicado para mordeduras de víboras, incluida la Bothriechis schlegelii (víbora de pestañas).
Disponibilidad de sueros en el Quindío
Desde el Centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres Quindío (CRUE), recordaron que según la circular 048 de 2022 emitida por el Ministerio de Salud y Protección Social, las Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud con Servicios de Urgencias deben contar con suero antiofídico con registro sanitario en Colombia o que tenga la autorización ante Invima para la fabricación, importación y comercialización como vital no disponible. Además, deben disponer de sueros antialacrán y antiarácnido.
No obstante, resaltaron que los últimos sueros antiofídicos disponibles en el CRUE vencieron el pasado 30 de noviembre, por lo que actualmente no cuentan con existencias. Indicaron que ante ello será necesario esperar a que la Secretaría de Salud realice la próxima compra el año entrante.
Ante esta situación, enfatizaron que si se presenta un accidente ofídico en los próximos días, el paciente deberá ser urgencializado y remitido a la institución de salud que cuente con el suero. En caso de no haber disponibilidad, se coordina con el CRUE de Risaralda, que indica qué IPS posee el antiveneno; pero la institución tratante deberá desplazarse hasta ese centro para recoger el suero en una nevera y posteriormente proceder con el manejo clínico.
También señalaron que por ahora, la única institución en el departamento que dispone de suero antiofídico es el Hospital La Misericordia de Calarcá, que compró unidades por su cuenta. Desde el CRUE se precisó que en algunas ocasiones, el Ministerio de Salud realiza donaciones de sueros para atender este tipo de accidentes cuando las entidades no cuentan con ellos. Estos insumos se entregan de manera temporal a las IPS, que luego deben reponerlos.
Dado este panorama, desde la Empresa Social del Estado Hospital Departamental Universitario San Juan de Dios informaron que al ser un hospital de alta complejidad, actualmente adelantan el proceso para la adquisición de suero ofídico como biológico esencial para el abastecimiento del Centro de Salud, tal como lo establece la Circular 048 de octubre de 2022, que contiene “las instrucciones para garantizar las acciones de prevención, atención integral, vigilancia y disponibilidad de antivenenos para atender los accidentes ofídicos en el territorio nacional”.
Agregaron que en la actualidad, el área jurídica de la institución gestiona los procedimientos contractuales necesarios para llevar a cabo esta compra con el Instituto Nacional de Salud (INS) entidad que, de acuerdo con la normativa vigente, es la responsable de disponer y distribuir este biológico en Colombia.
Finalmente, anunciaron que este proceso se encuentra en acciones pre contractuales entre las oficinas jurídicas del hospital y el INS, concertando los términos para la adecuada suscripción y ejecución del contrato.
Panorama nacional
Desde el Instituto Nacional de Salud (INS), se aseveró que en el país existen aproximadamente 300 especies de serpientes, distribuidas en todas las regiones, principalmente en zonas cálidas. De estas, sólo el 18 % representan peligro para la salud humana y cinco especies causan la mayoría de los accidentes ofídicos.
Según el INS, en Colombia, se registran anualmente aproximadamente 4.500 accidentes por serpientes. De estos, cerca del 1 % son casos mortales y entre el 6 % y el 10 % dejan secuelas. “Esta morbimortalidad es generalmente el resultado de atención tardía o inadecuada”.
Indicaciones ante un accidente ofídico
El Instituto Nacional de Salud brindó las siguientes recomendaciones para actuar correctamente ante una mordedura de serpiente y prevenir este tipo de accidentes:
¿Qué no se debe hacer?
- NO correr
- NO ingerir alcohol
- NO cortar la piel
- NO chupar el sitio de la mordida
- NO hacer torniquete
- NO curandería
- NO automedicarse
¿Qué hacer?
- Alejarse del animal
- Mantener la calma y la quietud
- Pedir ayuda
- Procurar la salida de sangre del sitio de la mordida (sin hacer cortaduras)
- Lavar la herida con jabón y desinfectar
- Tener en cuenta hora del accidente • Identificar el animal (coral, víbora o no venenosa)
- Desplazarse lo más rápido a un hospital
- Exigir suero antiofídico ante diagnóstico de envenenamiento
¿Cuál es el tratamiento requerido?
El suero antiofídico es un medicamento esencial que se utiliza específicamente para tratar los envenenamientos por serpientes. Este, es el único tratamiento recomendado por la Organización Mundial para la Salud (OMS) para estos accidentes.
Prevención:
– Usar botas, preferiblemente de caña alta
– Manejo adecuado de basuras
– Cuidado donde meter la mano
– Ante un encuentro, evadir y no molesta
Diana María Pinilla Herrera, emergencióloga del Hospital San Juan de Dios, recalcó que ante la mordedura de una serpiente lo primero es mantener la calma, pues el pánico suele ser uno de los mayores problemas en estos casos. Señaló que muchas personas, al entrar en shock, olvidan observar e identificar al animal, un dato fundamental para orientar el manejo clínico.
La especialista recomendó fijarse en características básicas de la serpiente, como el color, el tamaño y la zona del cuerpo donde ocurrió la mordedura, información que facilita un diagnóstico oportuno en el servicio de urgencias.
Añadió que una vez ocurrido el accidente, la persona debe permanecer quieta y tranquila, y solicitar traslado inmediato a un hospital, preferiblemente con la ayuda de un familiar o alguien cercano.
Pinilla especificó que si se tiene acceso a la serpiente —por ejemplo, si murió durante el incidente o quedó cerca del lugar—, es importante llevarla al hospital, ya que esto permite identificar con precisión la especie y facilita la elección del suero antiofídico adecuado para el manejo del paciente.
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