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Retrato de la voz que le apagaron a los indígenas en Quindío

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domingo, 16 agosto 2020

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LA CRÓNICA dialogó con personas que conocieron a Constantino Ramírez Bedoya, quien fue asesinado el 17 de octubre del año pasado en zona rural de Calarcá. 

Durante el velorio de Constantino Ramírez Bedoya, el pasado 18 de octubre en una funeraria de Calarcá, una multitud de guardías indígenas mantuvo sus bastones en alto y en movimiento. Dicen que uno cosecha lo que siembra. Aquel gesto de su comunidad fue una señal de dolor y, a la vez, de gratitud porque perdieron a un ser que siempre, a donde iba, los ponía como su prioridad y se movía por ellos. 

“Quedó en la historia de los indígenas del Quindío porque a partir de su gestión se reconoció que había indígenas en este territorio”, rememoró Néstor Jaime Ocampo Giraldo, director de la Fundación Ecológica Cosmos de la Villa del Cacique. 

Añadió que Ramírez Bedoya, de 57 años de edad, fue el primer líder indígena que se destacó en el departamento y a partir de ahí empezaron a surgir nuevos liderazgos de esa población. Fue precisamente Ocampo Giraldo quien descubrió hace 27 años, por casualidades de la vida, que en este territorio de tradición cafetera existía un gobernador indígena y que por lo tanto había población de esas comunidades, algo que muchos ignoraban o negaban. 

“Algún día, cuando estaba en la oficina, llegaron unas personas a preguntarnos que si en el Quindío había indígenas. Yo los había visto por ahí, pero no tenía noticias de que llevaran mucho tiempo viviendo en el departamento. Le dije a los que me consultaron que me dieran quince días mientras averiguaba y me fuí a investigar. Fue cuando los encontré en El Alambrado, allá después del río La Vieja. Había un asentamiento Emberá Chamí, que estaban entre la carretera y el paso del ferrocarril, a la orilla del mencionado afluente”. 

Aquellos indígenas le dijeron al líder ambiental que vivían ahí hace más de 75 años y que tenían su propia forma de organización en cabildo. Además, le revelaron que el gobernador era Constantino Ramírez Bedoya. “Me explicaron más o menos por dónde estaba y me fuí a buscarlo hasta que lo encontré en una finca trabajando y le prometí que iba a tratar de hacer algo para ayudarle y que en quince días volvería. También me enteré que él en ese momento estudiaba etno – linguística a distancia y tenía que bajar cada mes a Cartago para eso”. 

En el tiempo prometido Ocampo Giraldo volvió al sitio en el que Tino, apelativo con el que lo conocían cariñosamente, se ganaba la vida en zona rural de Montenegro. Allí le contó al líder indígena que un grupo de amigos estaba dispuesto a apoyarlo con una cantidad de dinero mensual durante tres meses. La idea era que con ese sueldo, mucho mejor  que el que devengaba en las parcelas, Constantino se dedicara exclusivamente a ejercer su rol de gobernador indígena para que no tuviera que invertir el tiempo en otras cosas. 

Aunque le dieron autonomía para que desempeñara a cabalidad ese cargo, a Tino le pusieron tres condiciones: “Debía darle una charla a quienes aportaban ese dinero para que les contara de su comunidad y de la situación en la cual se encontraban. Lo segundo era que los donantes recibirían cada mes una charla con una antropóloga de Sevilla, Valle del Cauca, conocedora del pueblo Emberá Chamí, para que les explicara las características culturales de ese pueblo y su situación en Colombia. Por último, esos que apoyaron monetariamente a Constantino tenían derecho a visitar el asentamiento de El Alambrado para conocer directamente a la comunidad y sus condiciones de vida. Como una muestra de solidaridad con su compleja situación, los visitantes llegaron a esos humildes hogares con comestibles no perecederos, ropa en buen estado, juguetes para los niños, entre otras cosas”. Fuera de eso, Ocampo Giraldo le dijo a Tino que era necesario visibilizar a su comunidad en el Quindío”.  

Para cumplir con ese propósito, fueron al periódico LA CRÓNICA, a la televisión y a la radio. A partir de ese momento se empezó a hablar de los indígenas en este departamento y Tino se volvió todo un personaje. A raíz de eso y como lo obliga la ley, Constantino fue llamado a integrar el Consejo Directivo de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ. 

Durante los tres meses siguiente Tino cumplió con su papel de gobernador indígena y gracias a su gestión se arregló la escuela y las casas de su comunidad, que vivía en precarias condiciones. “Les puso sanitarios que no tenían y tramitó el arreglo de la carretera. En ese momento nos enteramos que entre Quimbaya y Montenegro existía un sitio que se llamaba La Tigrera, donde había otros grupos Emberá Chamí que vivían allí hace más de 70 años. Además, nos dimos cuenta de que había un asentamiento entre Puerto Alejandría y Puerto Samaría, a la orilla del río La Vieja. Ellos eran pueblos que subsistían de la recolección y la caza”, recordó el líder ambientalista. 

Representaba e influenciaba a sus comunidades 

Constantino era un líder social que no solo representaba a su comunidad sino que también la influenciaba en la toma de decisiones trascendentales. Leidy Viviana Ramírez Bedoya tiene 26 años de edad y desde mayo del 2019 fue nombrada gobernadora del primer resguardo reconocido legalmente en el Quindío: Dachí Agore Drúa. Aseguró que no tenía idea de cómo debía de ejercer ese cargo, pero él le enseñó a hacerlo con respeto por la comunidad y tomando decisiones concordadas. 

Luis Carlos Serna Giraldo, diputado del Quindío y quien hizo parte del Consejo Directivo de la CRQ, recordó que Tino era “muy cálido y querido. Absolutamente auténtico, con todos sus defectos y virtudes. Decía las cosas como las pensaba y no maquillaba su sentir. Le gustaba la farra, aunque nunca compartí con él en esos espacios”. 

El diputado cree que esas rumbas ocasionales de Tino eran la manera que él tenía para tratar de desahogar el nível de frustración que manejaba por la precariedad con la que le tocaba enfrentarse a la vida junto a su comunidad. “Vivía en un espacio en el que no tenía servicios públicos. Él tenía un dicho, uno le decía: ¡Quiubo, Constantino! ¿Cómo va? Y respondía que la cosa estaba tan dura que llevaban varias semanas comiendo arroz con tajadas”. La comunidad se demoraba 40 minutos en una camioneta desde Quebrada Negra hasta el resguardo mencionado, pero cuando caminaban podían tardar hasta 3 horas. “Eran condiciones muy difíciles, en especial, para los niños”. 

Para Serna Giraldo, Tino era una persona se comprometía con lo que decía. “En varias ocasiones nos sentamos a tomar café y siempre hablaba mucho de las necesidades de sus comunidades y agradecía cualquier detalle que tuvieran con él o con su gente. A pesar de que se llegó a exacerbar en algunas reuniones de los consejos directivos, no utilizó palabras soeces ni malas expresiones en contra de nadie. Sus intervenciones las hacía con vehemencia, pero con mucha altura. Tampoco era despectivo en el trato”. 

José Manuel Cortés Orozco, director de la CRQ, recordó que “era un ser muy entregado a su familia. Le daba mucho valor y trataba de que sus hijos tuvieran reconocimiento, así como lo tenía él ante las comunidades indígenas. Buscó siempre darles educación y luchó para que sus hijos no perdieran esa cultura ancestral indígena, que no se dejaran permear por las costumbres occidentales. Era un excelente amigo que vivía pendiente de  las personas cercanas. En el caso mío me preguntaba cada rato que cómo estaba en todas las dimensiones de la vida. Era muy amigable y bastante dado a colaborar con los más próximos a él”. 

Consiguió reconocimiento y tierras para su gente  

“Estuvo más de 20 años luchando por el reconocimiento de sus comunidades, todo lo que es la nación Emberá, pero lo vine a conocer como persona y como consejero en el 2016 en el Consejo Directivo de la CRQ. Sus intervenciones siempre se enfocaron en que se tuviera en cuenta la consulta previa a los pueblos ancestrales y la verdad es que fue un miembro muy activo en el tiempo que compartimos. No faltó a una sesión. En lo personal siempre apoyó todo lo que tenía que ver con las causas ambientales, como la Madre Tierra y su relación con los ancestros”, rememoró Serna Giraldo.

Cortés Orozco recordó que en su rol como consejero en la Junta Directiva de la CRQ, Constantino “buscaba que dentro de las acciones de la corporación se emprendieran asuntos que tuvieran que ver con el mejoramiento del nivel de vida de los indígenas”.   

Johana Ospina, jefe de prensa de la CRQ, recordó que “su participación en el Concejo Directivo de esa entidad fue muy elocuente. De hecho, uno se asombraba de que su perspectiva de la cosmovisión indígena la aterrizaba mucho a la realidad política y social que vivía el departamento y era muy puntual en sus participaciones”. 

Constantino logró que las autoridades reconocieran legalmente el cabildo. “En este momento hay un resguardo indígena que queda en Calarcá, en la parte alta de Quebrada Negra, más allá de Vista Hermosa y en límites con Córdoba: "Dachí Agore Drúa". Ese fue el primero que fue reconocido en una tierra que les entregaron y que curiosamente se llamaba La Samaría. Luego, les reconocieron un asentamiento que hoy tienen en la vereda Potosí de la Villa del Cacique. Hay otro un poco más allá del corregimiento de La Virginia, que está en proceso de legalización”, detalló Ocampo Giraldo.  

Serna Giraldo aseguró que uno de los máximos triunfos que tuvo Constantino fue que le consiguió tierras a sus comunidades en el Quindío con el Incoder, porque ellos no las tenían hasta hace 10 años, eran nómadas. Eso marcó un hito y fue una pelea que dio él. Hoy tienen resguardos en distintos municipios como Córdoba y Calarcá.  Los Emberá llegaban aquí huyendo de la violencia del Pacífico y los Naza, de la del Cauca. 

“Otro de los logros que fue se incluyera en el POMCA, Plan de Ordenamiento y Manejo de la Cuenca del río La Vieja, la consulta previa para las comunidades indígenas. Eso fue un éxito de Constantino”. Lo anterior implicaba que las autoridades ambientales se reunían con las comunidades indígenas para escuchar su cosmovisión, su opinión sobre el manejo que debían darle al mencionado río. Así contribuían a la planificación del territorio desde lo legal, para que no hicieran las cosas por encima de ellos, atropellando su mundo. Constantino fue el artífice para que las autoridades ambientales tuvieran en cuenta a sus comunidades en programas de reforestación y restauración. “Siempre hacía la gestión para que su gente estuviera representada en los proyectos que tenía la CRQ”, recordó el diputado. 

“Con él se hicieron unos trabajos muy importantes con las comunidades indígenas del departamento del Quindío, que era formular y desarrollar los planes de vida. Para ellas es algo muy relevante porque es la proyección que tienen”, recordó Cortés Orozco.  

Así apagaron la voz de un referente de los indígenas en el Quindío 

Las pruebas dadas a conocer por la Fiscalía el pasado 12 noviembre, durante las audiencias preliminares que le practicaron a los dos supuestos coautores del crimen, indican que en el hecho material participaron tres personas y que todo estaba fríamente calculado.  Un líder indígena del Valle del Cauca, Luis Ángel Tenorio Tayacué, detenido en el barrio Limonar del municipio vallecaucano de Caloto y quien era representante del partido político MAÍS, habría recibido una motocicleta y un arma de fuego del otro detenido, Geovany Andrés Henao Sarmiento, capturado en la barrio Modela de Ibagué. 

Al parecer, a Constantino le armaron una cohartada cuando en la noche del 17 de octubre pasado una menor de edad, presunta cómplice, lo recogió en una moto en un lugar del camino para luego movilizarlo a la vereda Vista Hermosa de Calarcá. En el trayecto, cuando la víctima transitaba con la pequeña motociclista entre la vereda Potosí y Quebrada Negra de la Villa del Cacique le propinaron cuatro disparos, tres en la cabeza y uno en el costado izquierdo de su cuerpo que segaron su vida a eso de las 6:30 de la noche, según la Fiscalía. 

En una de las interceptaciones telefónicas que los investigadores le hicieron a los privados de la libertad se escuchaba que: “Le toca irse por la vuelta que hicimos”, aludiendo a la adolescente, de 16 años de edad, supuestamente involucrada. 

Destacado 

“Este asesinato fue el primero de un líder indígena en el Quindío y con este hecho de sangre se aumentaba a 115 la cifra de indígenas a los que les quitaron la vida en Colombia durante el 2019”. 

El ente investigador le imputó a los investigados los punibles de homicidio agravado, tráfico, fabricación o porte de armas de fuego y uso de menores en la comisión de delitos. Aunque Tenorio Tayacué y  Henao Sarmiento negaron esos cargos, un juez de control de garantías de Armenia ordenó encarcelarlos preventivamente mientras avanza la investigación.

El suceso no solo acabó con la vida del máximo líder indígena del Quindío, también inundó de tristeza a la mujer y a los hijos de la víctima. La gobernadora del resguardo reveló que Lucélida, la esposa de Constantino, pasa los días muy triste porque su partida violenta le dejó un gran vacío. Ella ahora limpia el café y el plátano con desgano porque al arrebatarle la vida a Constantino fue como si le hubieran quitado la mitad de su mundo. Llevaban más de 30 años juntos. 

“Se mantiene apartada. Además, en nuestra comunidad cada 24 de diciembre hacíamos un rito, pero el año pasado no hicimos nada por el dolor que nos embargaba”. 

El dolor y la incredulidad, sentimientos comunes 

Serna Giraldo recibió la trágica noticia del director de la CRQ, José Manuel Cortés. “A mí me golpeó mucho el asesinato de Constantino, por lo vivido y lo compartido. Fue un profundo dolor por lo que encarnaba, que era la lucha de un movimiento indígena casi desconocido o por lo menos perdido de la memoria de los quindianos. Hoy no hay un líder que represente a los indígenas como lo hacia él, sin faltarle el respeto a ninguno”. 2019 fue doblemente trágico para la familia de este líder indígena por su crimen y también porque uno de sus hijos está siendo judicializado por un caso de abuso sexual. 

Cortés Orozco aseguró que “no podía creer que hubiera pasado eso, que alguien hubiera atentado contra la vida de Constantino porque en el tiempo que lo conocía era una persona que no era de enemigos ni de confrontaciones. Sentí un dolor muy profundo porque era la pérdida de más que un consejero del consejo directivo de la corporación, de un gran amigo y de un gran ser humano”. 

Ocampo Giraldo recordó que sintió “lo que siente uno cuando muere un amigo, que es tristeza de saber que uno no lo va a volver a ver y sobre todo en las condiciones en las que murió… Todos sabemos que los que hacemos algunas cosas corremos peligro y nos cuidamos”.   

Piezas sueltas de un rompecabezas 

Ocampo Giraldo rememoró que Constantino “con sus posiciones incomodaba a alguna gente y también entiendo que tenía contradicciones personales con otras personas, pero en realidad no sé por qué lo asesinaron”. 

“Él y yo hablamos vía telefónica el día antes del crimen. Al día siguiente de la tragedia habíamos quedado de conversar y nunca me contó que de tenía amenazas o enemigos. No tengo sospechas de dónde puede venir el asesinato”, aseguró Cortés Orozco.  

Durante las audiencias preliminares que le practicaron a los dos detenidos salió a luz que el crimen de Constantino podría derivarse por contradicciones o intereses políticos, debido que uno de los involucrados es representante del partido Mais. 

La gobernadora del resguardo Dachí Agore Drua, Leidy Viviana Ramírez Bedoya, cree que el crimen pudo darse por el liderazgo que Constantino ejercía en su comunidad. Aunque no tiene no tiene certeza de las causas reales, reveló que conoció al detenido del Valle del Cauca porque con regularidad visitaba su resguardo. “Quiso pertenecer a nuestra comunidad, pero no pudo”. 

Ramírez González aseguró que Tenorio Tayacué, ahora libre, quiso imponer en su comunidad las reglas que tenían las etnías que él manejaba en su tierra, sin tener presente que ellos se regían por otros modos de organización. Constantino no estuvo de acuerdo con esas posturas. Aseguró que el director de la CRQ le advirtió a su padre que tratara de no estar muy solo para evitar un posible atentado por sus posiciones, pues existían personas que, posiblemente, querían hacerle daño. 

El hijo de la víctima formuló dos hipótesis sobre el origen del crimen. La primera puede tener relación con las coaliciones del partido político Maís, aunque no dio detalles. La otra estaría ligada a una posible retaliación porque el otro hijo está siendo procesado por un caso de abuso sexual en su comunidad. Curiosamente, tras el asesinato de Constantino, 4 de las doce familias que componían el mencionado resguardo lo abandonaron. Estas eran parientes de la supuesta víctima de la violación, reveló la gobernadora indígena. 

“La familia – de la víctima-  se aisló después de ese hecho, -la violación- se les notaba molestia… Además, el señor que está capturado (el del Valle) fue nombrado como presidente del Maís en Calarcá y él no estaba de acuerdo con las opiniones de mi papá. Hacía parte de la coalición de ese partido político con familiares de la víctima de  mi hermano”, declaró Ramírez González. 

Pereció una parte de la memoría indígena del Quindío 

“Uno en Colombia puede esperar cualquier cosa, lo más impredecible puede ser la verdad, que no necesariamente nace de los condenados. Que haya la aplicación de una ley sí, pero no justicia”, manifestó Serna Giraldo. 

Cortés Orozco dijo que: “lo único que yo espero y de todo corazón quisiera, es que se esclarecieran los hechos y que para los autores intelectuales como para los materiales en realidad sí se haga justicia, porque le hicieron un daño muy grande al departamento del Quindío y a las comunidades indígenas, no solo de este territorio sino del país entero al quitarle la vida a Constantino”. 

Ocampo Giraldo expresó que “el hecho de que hayan cogido a dos personas a las que se les señala como responsables es una buena base para que se aclare la situación”. 

En sueños Tino se le apareció a su hija y le aseguró que estaba muy triste y enojado porque sentía que no se había hecho nada por él después su asesinato. Con su pérdida, según Ocampo Giraldo, se fue ese eje que articulaba a las comunidades indígenas del Quindío, ahora quedaron debilitadas como colectivo social y también partió parte de la memoria de los pueblos indígenas del departamento. 
 

 Néstor Jaime Ocampo Giraldo, director de la Fundación Ecológica Cosmos de Calarcá, fue quien descubrió la presencia de Tino en el Quindío. 


 Luis Carlos Serna Giraldo, diputado electo de la Asamblea del Quindío, compartió durante tres años en el consejo directivo de la CRQ con Constantino Ramírez Bedoya. 

Leidy Viviana Ramírez Bedoya, actual gobernadora del resguardo indígena Dachí Agore Drua en la vereda Vista Hermosa de Calarcá, estaba en Sevilla, Valle del Cauca, cuando le avisaron del asesinato de su mentor y manifestó que sintió un profundo dolor. 


Esta semana un juez de control de garantías de Calarcá ordenó la libertad de Luis Ángel Tenorio Yatacué, – el que aparece con pañoleta – y el otro implicado es Geovany Andrés Henao Sarmiento. 


José Manuel Cortés Orozco, director de la Corporación Autónoma Regional del Quindío, le habría advertido a Constantino que no andara solo, según un hijo de la víctima. 

 

Links de LA CRÓNICA sobre el caso

Asesinan a líder indígena en Calarcá

Capturados presuntos asesinos de Constantino Ramírez

No aceptaron cargos los capturados por crimen del líder indígena Constantino Ramírez

 

 

 


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