Clínicas San Rafael, La Sagrada Familia y el hospital San Juan de Dios esperan novedades en pagos.
Por falta de pagos, las clínicas San Rafael, La Sagrada Familia y el hospital San Juan de Dios de Armenia solo atienden urgencias vitales de usuarios de la Nueva EPS en el Quindío.
La situación agravó la crisis de la entidad y dejó en riesgo a cerca de 240.000 personas que requieren atención en salud.
Desde la Secretaría Departamental de Salud advirtieron otra preocupación: con el cambio de agente interventor de la Nueva EPS, oficializado por la Superintendencia de Salud, se congelaron acuerdos de pago que debían cumplirse a mediados de agosto. Al cierre de la cuarta semana, la nueva interventora, Gloria Libia Polanía Aguillón, no había dado respuesta.
El secretario departamental de Salud, Carlos Alberto Gómez Chacón, informó que en las últimas horas finalmente logró contacto con la funcionaria y se definieron salidas iniciales.
“Se realizó una reunión con Nueva EPS y la agente interventora para analizar los casos del Quindío, donde no tenemos cómo atender la mediana y alta complejidad, ni cirugías programadas para los usuarios debido al cierre de servicios en La Sagrada Familia, San Rafael y San Juan de Dios”, explicó.
Sobre los acuerdos iniciales precisó: “Con San Rafael se estudia el caso en conjunto porque también está el tema de Risaralda y debemos definir cómo solventarlo. En La Sagrada Familia puede haber un malentendido en cifras: Nueva EPS debía girar en agosto $16.000 millones y en la tercera semana $22.000 millones. Las partes deben reunirse para aclarar los alcances”.
En cuanto al hospital San Juan de Dios, señaló: “Existen diferencias en los valores a girar y en la prestación de servicios. Hospizona actualizó las cuentas por régimen contributivo y subsidiado, y esperamos que en los próximos días haya una solución”.
El funcionario advirtió que el relevo de interventor no fue bien recibido, pues con el anterior se habían logrado acuerdos adelantados que ahora deberán retomarse desde cero.
La crisis se agudizó cuando la clínica La Sagrada Familia y el hospital San Juan de Dios de Armenia anunciaron que solo mantendrían urgencias vitales para usuarios de Nueva EPS. Días antes, la clínica San Rafael había tomado la misma medida en el Quindío y en Risaralda.
Gómez Chacón reiteró que los cambios en la interventoría frenaron compromisos que ya estaban pactados. “La situación se volvió difícil porque lo que buscamos es que se cumplan los acuerdos para garantizar la prestación de servicios a los usuarios. Esta semana estábamos a la espera de la llegada de recursos”, afirmó.
Para La Sagrada Familia y San Juan de Dios estaba pendiente un giro desde la segunda semana de agosto, pero al llegar la cuarta no había respuesta.
“Se sostuvieron reuniones hasta altas horas de la noche para normalizar el servicio en La Sagrada Familia, pero no logramos comunicación directa con la nueva interventora. Acudimos a Supersalud y tampoco hubo novedades”, aclaró Gómez Chacón.
Mesas de trabajo buscan salidas a la crisis de salud generada por Nueva EPS en el Quindío.
Pronunciamientos
La gerente del hospital San Juan de Dios de Armenia, Diana Carolina Castaño Londoño, emitió un comunicado en el que explicó la decisión de suspender servicios a usuarios de la Nueva EPS, aunque siguen activos los de urgencias vitales.
Advirtió que se aplicarán medidas de contención en los servicios ambulatorios y programados hasta lograr un acuerdo de pago que asegure la sostenibilidad financiera del hospital.
“La Nueva EPS concentra el mayor volumen de servicios prestados por el hospital, tanto en el Quindío como en el norte del Valle del Cauca. Desde abril de 2024 hemos sostenido mesas de conciliación sobre glosas y devoluciones con la EPS y su agente interventor. La última reunión fue en julio de 2025, cuando se acordó un plan de pagos viable, pero los compromisos no se cumplieron”, indicó.
Agregó que la EPS adeuda al hospital cerca de $42.000 millones por servicios prestados. Según la mesa de glosas, debía cancelarse al menos el 80 % de esa deuda. “Hasta ahora la EPS no ha cumplido el acuerdo”, puntualizó.
La gerente señaló que el retraso en la formalización de pagos generó reprocesos administrativos, incumplimiento en los tiempos pactados y graves dificultades financieras, lo que afecta la continuidad de los servicios.
“Por estas razones, el hospital debe contener temporalmente los servicios de consulta externa, procedimientos ambulatorios y atenciones programadas para los usuarios de Nueva EPS, hasta que se cumplan los acuerdos de pago”, advirtió.
En el caso de La Sagrada Familia, la gerencia no ha emitido pronunciamiento oficial, aunque la medida, vigente desde la madrugada del martes 26 de agosto, también obedece al incumplimiento en los pagos.
La clínica ya había suspendido servicios a finales de 2024, aunque los reactivó en febrero de este año. Hasta ese mes, la deuda superaba los $40.000 millones. El entonces agente interventor, Bernardo Camacho Rodríguez, aseguró que entre diciembre de 2024 y enero de 2025 se giraron $3,6 billones a la red de prestadores públicos y privados, así como a proveedores de servicios y tecnologías en salud.