Durante obras civiles menores fueron halladas dos estructuras funerarias en el Parque de la Vida, que podrían pertenecer a antiguas comunidades indígenas del Valle del río Cauca. El hallazgo obliga a detener las obras y activar protocolos de protección patrimonial en el Quindío.
En el Parque de la Vida, durante una obra menor de adecuación para un parqueadero de visitantes, obreros detectaron rasgos irregulares en el terreno. Lo que parecía un contratiempo de obra resultó ser un descubrimiento mayor: dos estructuras funerarias subterráneas que habrían pertenecido a comunidades prehispánicas del Quindío.
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La Sociedad de Mejoras Públicas de Armenia, administradora del parque, fue notificada de inmediato. “En uno de los perfiles, uno de los contratistas observó unos rasgos que presuntamente indicaban que había allí unos pozos de tumbas”, relató Carlos Arturo Gómez Agudelo, su director ejecutivo. Ante la sospecha, Gómez contactó al Comité de Protección Arqueológica del departamento, encabezado por el arqueólogo Joel García.
La inspección técnica, realizada con acompañamiento de la Secretaría de Cultura departamental, confirmó el hallazgo. “Está confirmado que son dos estructuras de tumbas prehispánicas. Lo llamamos un hallazgo fortuito u ocasional, porque salen a partir de unas obras civiles que estaban haciendo”, explicó García.
Un hallazgo accidental, pero valioso
Estas estructuras, según los expertos, se encuentran en muy buen estado y no presentan alteraciones por actividades recientes. “Lo confirmamos no solamente con observación directa, sino haciendo algunos análisis de los extractos del suelo. Estamos seguros que están completamente sanas”, añadió el arqueólogo.
El descubrimiento fue trasladado al Consejo Departamental de Patrimonio y será informado formalmente al Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH), así como al Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. Estas entidades definirán los protocolos a seguir para su intervención, preservación y estudio.
Desde la secretaría de Cultura del Quindío, el titular Felipe Robledo señaló que se están siguiendo los canales institucionales adecuados y que el gobierno departamental acompañará el proceso para garantizar la protección del hallazgo.
Más que tumbas, fragmentos de identidad
Aunque aún no es posible identificar con certeza a qué cultura pertenecen las estructuras, el arqueólogo García aclaró que se trataría de sociedades que habitaron el Valle Medio del río Cauca. “Nosotros no manejamos como el término de culturas en este momento. Manejamos que eran unas sociedades que vivieron acá, que ya estaban hace tiempo determinadas como grupos Quimbayas… que pueden estar asociados con el Grupo de los Quindos”, explicó.
Ese grupo ancestral —agregó Carlos Arturo Gómez— es justamente el que da nombre al actual departamento: “El Grupo de los Quindos, de ahí es donde se deriva el nombre de nuestro departamento, Quindío”.
Este no es el primer descubrimiento arqueológico en la zona. Sin embargo, según García, su contexto lo hace particularmente significativo. “Aquí en este departamento se han encontrado muchas estructuras… pero este tipo de hallazgos fortuitos no es muy común que se dé, porque normalmente aparecen cuando se hacen grandes obras civiles”, señaló.
Implicaciones patrimoniales y científicas
Tanto la Sociedad de Mejoras Públicas como los expertos arqueólogos coinciden en que el hallazgo no solo tiene valor para la investigación académica, sino también para el fortalecimiento del turismo cultural y de la memoria local.
“Se ha convertido en un atractivo más para el turismo, no solo del parque sino de la región”, afirmó Gómez Agudelo. “Si logramos, luego de la excavación respectiva, encontrar piezas de interés para la arqueología, no solo será la comunidad científica la que venga a profundizar sus estudios, sino también muchos empíricos que quieren conocer del tema”.
Para Joel García, el valor arqueológico no se mide en función del tamaño o riqueza aparente de las piezas encontradas. “No son ni el oro ni las piezas enteras. Desde un tiesto de cerámica hasta una gran pieza de orfebrería, todo aporta y es valioso para el conocimiento científico del país”, destacó.
Y es justamente a través de esos fragmentos —de tierra, de cerámica, de historia— que los arqueólogos buscan reconstruir cómo vivían y morían las comunidades originarias. Según Gómez, este hallazgo podría ayudar a “confirmar qué asentamiento indígena fue el que hubo en la región. Dependiendo del tipo de cerámica o de piezas que se encuentren, podremos validar qué comunidades habitaron esta zona antes de que fuera Armenia o Quindío”.
Protección, conciencia y responsabilidad
Tras la confirmación oficial del hallazgo, las obras fueron suspendidas y el área quedó acordonada. La normativa exige que se contrate una entidad autorizada que realice el proceso de rescate arqueológico. “Si la obra está en ejecución, hay que paralizarla, acordonar el sitio y contratar quien haga el rescate respectivo con la normatividad existente”, explicó García.
Además del valor material de las piezas, el hallazgo plantea un llamado a la ciudadanía para proteger su patrimonio. “La ciudadanía debe tener todos los días más conciencia de que el patrimonio arqueológico y cultural es importantísimo para la identidad de los pueblos”, enfatizó el arqueólogo.
Gómez Agudelo respaldó esa visión y reafirmó el compromiso institucional. “Nosotros somos la entidad rectora del civismo en Armenia y no vamos a escatimar esfuerzo alguno en proteger de la forma más eficiente lo que allí se encuentre. Lo importante es que sean piezas que puedan ser disfrutadas y conocidas por toda la comunidad, y que sirvan como herramientas investigativas de lo que fue el Departamento del Quindío antes de ser Departamento del Quindío”.
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