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"En el Quindío hay que sanar muchas heridas": monseñor Carlos Quintero, obispo de Armenia

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viernes, 16 diciembre 2022

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Monseñor Quintero hizo un balance de la labor de la Diócesis y habló sobre los retos que tiene la iglesia en el departamento.


Un balance del ejercicio de la diócesis de Armenia durante sus primeros 70 años entregó Carlos Arturo Quintero Gómez, actual obispo. En conversación con LA CRÓNICA, monseñor habló también sobre el ejercicio de las pastorales y su objeto, del Seminario Mayor y del programa Quindío sin pobres, de las transformaciones de la sociedad y la fe, entre otros temas.

Carlos Arturo Quintero Gómez es el obispo de Armenia desde el 2018. Nació en la capital del Quindío en 1967 y fue ordenado sacerdote en 1993. Cursó estudios en teología y filosofía en el Seminario Mayor Nuestra Señora del Rosario de Manizales. En la universidad Pontificia Bolivariana de Medellín estudió Comunicación Social y en la Universidad Católica del Norte hizo sicología. Se ha desempeñado como codirector de la pastoral juvenil en la diócesis de Armenia, jefe de prensa de la curia diocesana de Armenia, docente en el Seminario Mayor Juan Pablo II, párroco de Nuestra señora del Carmen, párroco de la Catedral la Inmaculada Concepción y vicario general de la diócesis de Armenia.

A manera de balance, ¿cuál es el aporte de la diócesis al desarrollo del departamento?

Quisiera decirlo, en una palabra: evangelizando.  70 años en donde hemos caminado al ritmo del progreso del departamento del Quindío y también de esta capital quindiana porque Armenia es la sede del obispo. En 1952, un 17 de diciembre el papa Pio XII nos autorizó la creación de la diócesis de Armenia.

¿Esa labor de evangelizar lo realizan a través de las distintas pastorales?, ¿cómo está concebido ese ejercicio?

Yo quiero partir de una expresión del papa Pablo VI quien dice que la Iglesia existe para evangelizar: “Esa es su misión y su identidad”.  Eso es lo que la Iglesia hace, mostrar el rostro de Cristo. Por eso a veces cuando se le pregunta a la Iglesia: ¿Y qué dice la Iglesia sobre el aborto?, ¿qué dice la Iglesia sobre la eutanasia?, no, es que la Iglesia no se inventa una doctrina, la Iglesia predica el evangelio de Cristo y entonces no puede contemporizar con el mundo. Al contrario, la iglesia, como madre y maestra, nos muestra el camino para que podamos acercarnos a Jesucristo.

Entonces, desde esa óptica que se llama evangelización, la iglesia prosigue el camino. Por lo tanto, ese camino de evangelización se construye caminando junto con los otros. Y en ese entramado de acciones, la Iglesia lo que quiere es escuchar, escucharlos, escuchar la voz de Dios y poder responder a los desafíos. Hay muchas necesidades, la Iglesia intenta responder desde una pastoral orgánica y organizada a las distintas necesidades de los seres humanos.

Frente al seminario mayor Juan Pablo II, ¿qué puede contarnos?

El Seminario Mayor San Juan Pablo II ya cumplió 33 años de haber sido fundado por monseñor José Roberto López Londoño, a quien recordamos con mucha alegría porque estuvo al frente de la diócesis más de 16 años. Es bueno decir que monseñor venía pensando en la idea con la intención de abrir las puertas de este Seminario Mayor San Juan Pablo II. Prácticamente yo fui uno de los últimos que estudió en el Seminario Nuestra Señora del Rosario, en Manizales. Terminé en el año 1993 junto con un hombre como el padre Jorge Eliécer Aguirre, que ya después, con el paso del tiempo decidió retirarse y luego continué ese camino aquí en la diócesis. Llegué en 1993 y en ese año, el 4 de diciembre, fui ordenado sacerdote. Posteriormente no se enviaron jóvenes a estudiar en el seminario de Manizales, sino que empezamos a construir el Seminario de Armenia, que fue dándose año tras año. 

Hablemos del programa Quindío sin pobres.

La iglesia diocesana ha ido construyendo un camino desde la acción social porque si bien la Iglesia debe responder a esa acción social, no se puede quedar solamente en la filantropía. Mal haríamos, tenemos que dar un paso más hacia la evangelización. Frente a cómo ayudar a los pobres a salir de su situación, pero mentalizándonos hemos creado una idea: trabajar la prosperidad desde el evangelio y enseñarles a las personas pobres que no se pueden quedar toda la vida esperando. Si posibilitamos eso caeríamos en un asistencialismo y a nuestra sociedad le ha hecho mucho daño el asistencialismo social. Una cosa es la asistencia social y otra cosa es el asistencialismo. Entonces, digamos que un sueño que yo he tenido es Quindío sin pobres, pero les hablaba de ese plan de renovación. Y desde ese plan de renovación se hablaba de una metodología que se llamaba prospectiva, que todavía se utiliza en muchos escenarios. La prospectiva nos lleva a visualizar un nuevo amanecer a largo plazo. Entonces tengo que poner la mirada en el 2030 y desde ahora tengo que empezar a construirlo para llegar allá.

Han pasado 70 años, indudablemente, ha habido transformaciones en la sociedad, ¿cómo ve las ovejas en cuanto a su profesión de fe?

Veo un gran potencial en el departamento del Quindío, pero tenemos que sanar muchas heridas. Tenemos que trabajar conjuntamente, superar estos índices de corrupción, tenemos que superar estos índices de inseguridad, de violencia, salir de esos lugares de suicidio, de maltrato infantil, de violencia intrafamiliar y empezar a generar proceso. Yo escucho los informes de gestión de muchos alcaldes y también de la gobernación, y uno se alegra de esos informes de gestión que hablan de lo positivo. Faltaría también mirar que hay muchas cosas que todavía no se han hecho y que quizá no se van a hacer. 

Yo veo que hay mucho por hacer y me siento bendecido. Creo que los obispos se han preocupado, como los sacerdotes, por sembrar una semilla de fe y esperanza. También lo he dicho, veo muchas veces una iglesia que va por un lado y un mundo que va por otro.


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