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La cantante quindiana será homenajeada en el libro ‘Cien mujeres que han marcado la cultura musical en la región’ en su tercera edición, en un evento que se realizará el próximo miércoles 29 de octubre.

El Quindío tiene una representante de nivel nacional e internacional: Victoria Eugenia Hernández Urrea, conocida artísticamente como Victoria Sur. Nacida en Armenia en 1977, su carrera musical comenzó a los 10 años. Se graduó del colegio Inem, donde descubrió su pasión por la música y se unió al grupo Gen’s, dirigido entonces por Rubén Olave. Más tarde integró proyectos con el grupo de Hugo Moncada, el coro de Aplicación Polifónica y, junto a su amiga de infancia Luz Ángela Jiménez, formó el dueto Sombra y Luz, con el que ganó en 1994 el Festival Mono Núñez en la categoría de mejor dueto vocal.

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Comunicadora social de profesión, estudió música en La Habana, Cuba. Su propuesta artística fusiona ritmos latinoamericanos con elementos del rock, el jazz, el bambuco, el bolero y la música infantil. En 2021, su álbum Nanas consentidoras le valió una nominación al Grammy Latino.

Con una voz que transmite sensibilidad y fuerza, Victoria Sur canta a la naturaleza, al amor, al desamor, a la paz, a la inclusión y a la vida. Ha compartido escenario con artistas como Jorge Velosa y Susana Baca, dos referentes fundamentales en su trayectoria.

Este sábado 25 de octubre, Victoria Sur regresará a su tierra natal con un concierto especial en Teatro Azul, donde unirá la poesía de la quindiana Carmelina Soto con la música de la mexicana Toña La Negra. Será una noche de boleros, bambucos, tangos y milongas interpretados junto a Julián Santander (guitarra), Ricardo Arciniegas (contrabajo) y Ángel Henao (percusión).


¿Por qué Victoria Sur?

Antes me decían mucho Vicky Hernández, pero ya hay una actriz importante en Colombia con ese nombre. Pensé que no podía llamarme igual. Mientras preparaba mi primer disco, vi la película Sur, de Fernando Solanas, y me impactó su visión del sur desde lo político, lo poético y lo humano. También me siento muy influenciada por la música del sur del continente, así nació Victoria Sur, como un juego de palabras que además reivindica ese sur tantas veces olvidado.

 

Su música mezcla sonidos folclóricos latinoamericanos con sonoridades contemporáneas. ¿Cómo logra ese equilibrio?

Me gusta incorporar nuevos aprendizajes constantemente. Cada experiencia, cada lugar, nutre mi música. Explorar es parte esencial de mi proceso creativo. Siempre he estado anclada a mis raíces, al bambuco y a los ritmos latinoamericanos, y desde ahí busco darles nueva vida.

Venía de una etapa muy tradicional con el dueto de bambuco. Al llegar a Bogotá descubrí el rock y el jazz, y quise experimentar con esos sonidos. Fue un recorrido que me permitió regresar a mis raíces con más conocimiento y fuerza. Todo lo que he explorado pop, rock, jazz se integra de manera natural en lo que hago.


Su álbum Nanas consentidoras la llevó a una nominación al Grammy Latino. ¿Qué significó ese proyecto para usted y cómo transformó su visión sobre la maternidad y el cuidado?

Es uno de mis discos más íntimos y personales. Lo hice como un homenaje a la maternidad, a esos primeros meses de vida de mis hijos. Quise dejar grabado lo impactante y hermoso de esa etapa, como un regalo para mi familia, sin imaginar que llegaría a una nominación al Latin Grammy. Fue una confirmación de que el trabajo honesto y transparente puede tener una gran resonancia.


Ha colaborado con artistas como Susana Baca y Jorge Velosa. ¿Qué le han dejado estas experiencias?

Ellos son dos ídolos fundamentales para mí. Susana Baca es mi gran inspiración, una artista que admiro por su repertorio, por lo que canta y cómo lo canta. A sus 80 años sigue recorriendo escenarios, y compartir con ella fue un sueño cumplido.

Con Jorge Velosa tengo una conexión muy especial. Es un referente de nuestra infancia en Colombia. La mariposa nació a partir de su libro y de una experiencia con mi hijo en el mariposario del Quindío. Es una canción que quiero profundamente, al igual que la colaboración que hicimos juntos.


Sus letras abordan temas como el amor, la naturaleza, la paz y la inclusión. ¿Qué papel juega su música como herramienta de reconciliación y sanación?

Cuido mucho la palabra y lo que canto. Mis canciones van más allá del amor y el desamor. También hablo de los conflictos del país, de la inclusión y la sanación. Las curanderas, por ejemplo, nace del “sana que sana”, una idea de curar con las palabras. Mi música busca eso: llevar a la canción los anhelos colectivos y personales.

 

¿Qué se vivirá el próximo 25 de octubre en el Teatro Azul?

Regreso después de dos años y precisamente al Teatro Azul, donde canté la última vez. Estoy feliz de volver, sobre todo para interpretar la poesía de Carmelina Soto, una de las grandes poetas del Quindío y del continente. Este proyecto cuenta con el apoyo del Observatorio de Mujer, Cultura y Derechos, con el que buscamos acercar su obra a las nuevas generaciones a través de la música. También rendiremos homenaje a Toña La Negra con canciones de Agustín Lara.

 

¿Qué proyectos vienen para su carrera musical?

El 30 de octubre lanzaremos el videoclip de Promesas, resultado de una beca de la Fundación Gilberto Saltaventaño. En el video participa el actor Nicolás Cancino y aparecen mis músicos Rafa Lozina y Carlos Mario Muñoz.

 

Después de tantos años de carrera, ¿qué enseñanza le ha dejado este camino musical?

Mi mamá decía: “la constancia vence lo que la dicha no alcanza”. Para mí, significa que, a pesar de las dificultades, la perseverancia y la fe en lo que uno hace mantienen viva la llama. Sigo con mucha fuerza, trabajando en lo que amo.


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