Aunque todos reconocen que el deprimido puede aportar al desarrollo urbano; la disminución de clientes, pérdida de ventas, dificultad de acceso y la falta de espacios para parquear han colocado a múltiples comercios en un periodo crítico.
Debido a las obras de la construcción del intercambiador vial de la calle segunda con carrera 19, en el sector de Bomberos de Armenia, la mayoría de empresarios y comerciantes han visto una afectación en la economía de sus negocios.
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Con el fin de conocer de primera mano el impacto y las condiciones actuales del corredor, La Crónica del Quindío visitó específicamente el sector de Nisa Bulevar y recopiló los testimonios de trabajadores, propietarios, emprendedores y clientes que hoy enfrentan las consecuencias directas de los cierres, desvíos, ruido y dificultades de acceso.
La queja común de todos es la misma: menos flujo de clientes, imposibilidad de parquear, polvo constante, ruido persistente y una movilidad que se ha vuelto caótica, lo que ha llevado a que muchos negocios registren disminuciones que oscilan entre el 20 % y el 70 % en sus ventas diarias.
Accesos restringidos y disminución de clientes
Cristian Bueno, trabajador de Don Pollo, aseguró a La Crónica del Quindío que la afectación es evidente cada vez que se implementan cierres totales en la vía. “Los clientes ya no pueden arrimar al punto, solo los que viven cerca. Los que vienen en carro o moto siguen derecho. Cuando hacen cierre total, yo diría que las ventas bajan un 50 % aproximadamente”, explicó.
Aunque reconoce que los proveedores han procurado dejar bahías libres para poder descargar los productos, insistió en que la obra ralentiza la movilidad y perjudica a todos los comerciantes del sector. “Sería muy bueno que agilizaran para que no nos afecte tanto”, añadió.
Por su parte, Alejandra Palacio Clavijo, propietaria del taller de ropa El Baúl, indicó que el comercio “se ha visto demasiado afectado por los cierres”, especialmente porque la mayoría de sus clientes llegan en carro y actualmente no tienen dónde parquear, mientras que el paso peatonal también resulta incómodo. “Hemos bajado un 50 % las ventas”, precisó.
Agregó que cuando estuvieron rompiendo la calle frente a su local, debió cerrar por completo, ya que la ropa se llenaba de polvo y la bulla hacía muy difícil trabajar.
Pese a las dificultades, reconoció que las obras aportan al desarrollo de la ciudad y que el resultado final será positivo. Sin embargo, señaló que para los pequeños negocios el impacto cotidiano es fuerte y difícil de sobrellevar: “Es contradictorio: sí nos vemos afectados, pero somos una minoría frente al progreso de la ciudad. Claro que va a quedar muy bonito”, expresó.
Lo mismo ocurre en la Papelería y Variedades Topita, donde Isabel Cristina Acosta Ramírez manifestó que muchos clientes han empezado a evitar la zona debido al trancón y a la falta de espacios para estacionar.
Acosta considera que una parte del problema podría mitigarse si se optimizaran los tiempos de ejecución. A su juicio, los horarios de trabajo resultan demasiado amplios y dispersos. “Sería bueno que agilizaran, incluso trabajando de día y de noche”, sugirió, convencida de que un mayor ritmo permitiría reducir la afectación al comercio.
En Facilisimo, Luz Elena Guevara Pasco reportó una afectación aún más fuerte que la de otros establecimientos del sector. Contó que las ventas han caído de manera drástica, al punto de estimar una disminución del 70 % al 80 %. La principal dificultad, dijo, es que los clientes que llegan en carro no encuentran dónde parquear, lo que ha reducido casi por completo el flujo de compradores. A esto se suman el ruido constante y el polvo, factores que —según afirmó— hacen “muy difícil concentrarse en el trabajo”.
A pesar del impacto, Guevara confía en que la intervención no se detenga, termine pronto y el sector recupere su actividad comercial habitual.
Ajustes en producción y estrategias de supervivencia
En Pastelarte, negocio dedicado a la panadería y pastelería, Luis Alfonso Enciso Escobar argumentó que las obras del deprimido han generado un impacto considerable en la movilidad, las ventas y el ambiente de trabajo.
“Ha sido incómodo de muchas formas. Aunque han tratado de colaborar para que siempre haya paso de vehículos, de todas formas, nos ha afectado mucho en las ventas y en la traída de mercancía”, relató.
Así mismo, Escobar comentó que el ruido constante y las dificultades de acceso han reducido notablemente el flujo de clientes. En ese contexto, estimó que las ventas han disminuido entre un 20 % y un 30 %, lo que ha obligado al negocio a realizar ajustes internos y de producción.
En el supermercado del sector, Juan Pablo Neira Mondragón destacó que han percibido una disminución en el flujo de compradores. Recalcó que para contrarrestar la caída, han empezado a repartir tarjetas informando sobre su servicio de domicilios.
La tienda de regalos Alejo, administrada por Diana María Villa Valencia, también ha tenido que recurrir a nuevas tácticas para sobrevivir. “Realmente se está viendo la ausencia de los clientes. En mi caso, estoy pidiendo que me califiquen en Google y moviéndome por redes, a ver si logro mejorar las ventas. Ya uno no sabe qué hacer”.
Clientes que evitan pasar por la zona
No solo los comerciantes han cambiado su rutina: los clientes también han modificado sus rutas. Diego Jaramillo Rojas, usuario frecuente del sector, expresó que prefiere evitar la zona. “Cuando hay zonas así intento no pasar por ahí. Busco otra ruta. Tiene que ser que esté muy fiel con alguien para ir hasta el sitio, pero de resto me voy para otro lado”. Aunque considera que las obras son necesarias, opina que el impacto para los negocios es inevitable: “Es muy positivo para la ciudad, pero como cliente yo no paso por aquí”.
Jorge Iván Quintero López, habitante del sector, admitió que la situación es especialmente compleja para quienes dependen del flujo diario de clientes. “La gente no arrima como antes porque ven todo cerrado, ven máquinas, ven polvo, y prefieren no complicarse”.
Como cliente frecuente de la zona, Sandra Milena Villalba Gómez afirmó que las obras del intercambiador vial han convertido cada visita en un verdadero reto.
Comentó que el ruido constante, el polvo y la dificultad para transitar la han llevado incluso a evitar algunas compras.
“Antes venía tranquila a hacer mis diligencias, pero ahora es un caos. Entre el estruendo de las máquinas y lo complicado que es parquear, a veces prefiero no entrar a los negocios. Ojalá terminen rápido, porque así es muy difícil comprar con calma”, opinó.
Medidas y avances institucionales para mitigar el impacto económico
Ante este panorama, el secretario de hacienda de Armenia, Yeison Andrés Pérez Lotero, expuso que desde la Administración Municipal se trabaja en dos líneas principales para atender la afectación económica que enfrentan los comerciantes del sector del deprimido: por un lado, la implementación de un plan de salvaguarda —que contará con una inversión de $2 mil millones en la vigencia 2026— y, por otro, la exoneración del 100 % del Impuesto de Industria y Comercio para los periodos gravables 2026 y 2027.
“Desde la Secretaría de Hacienda pretendemos radicar el proyecto de acuerdo de beneficios tributarios para este sector al cierre de este mes”, afirmó.
Recordó además que el ICA se paga vencido, es decir, el periodo gravable 2026 se va a pagar en el 2027 y el periodo gravable de 2027 se va a pagar en el 2028.
Sobre el plan de salvaguarda, describió que este avanza en su segunda fase. “Lo primero que hay que entender es que, al ser un proceso de focalización y entrega de recursos, es complejo. La primera fase, que era la construcción del instrumento, ya se realizó por parte de la Secretaría de Hacienda. Ahora estamos en la prueba del prototipo”, indicó.
En esa línea, detalló que la labor de la Secretaría de Hacienda es incluir la asignación de los recursos necesarios para el plan de salvaguarda.
“Ya en el presupuesto de 2026 se encuentran los $2.000 millones destinados para este plan. Además, nos corresponde la gestión del proyecto de acuerdo ante el Concejo Municipal, que estaremos radicando al cierre de noviembre, así como toda la construcción y acompañamiento del instrumento y la aplicación del prototipo. Hasta ahí llega la competencia de la Secretaría”.
Compromiso municipal
En relación al alcance de los apoyos contemplados desde la Administración municipal, Yeison Andrés indicó: “Le recuerdo a la ciudadanía que entregar subsidios en razón de construcción de obras públicas no es una obligación legal”, afirmó.
Explicó que si bien los proyectos públicos suelen contemplar contingencias, estas se proyectan principalmente para eventuales procesos litigiosos.
“Desde la predicción de que algún establecimiento me pueda demandar, se establece un presupuesto para atender los trámites litigiosos. Pero en ningún caso es obligatorio para el Estado realizar subsidios por construcción de obra. De hecho, muy pocas entidades a nivel nacional, incluso contando con la misma Nación, hacen este tipo de gestiones”, argumentó.
Advirtió que los efectos de la obra trascenderán su periodo de ejecución. “Hay que tener claro que producto de la construcción, este asunto económico va a generar impactos para algunas empresas, incluso después de finalizada la obra. Y debemos decirlo con claridad: habrá establecimientos en la zona que no serán viables una vez concluida la intervención”, puntualizó.
Sobre los pasos a seguir detalló: “Una vez tengamos las encuestas, capturamos la información, la tabulamos, triangulamos y generamos unas mediciones, con eso ya quedamos con un factor de distribución por cada negocio. El factor de distribución debe ser por cada establecimiento para nosotros poder ser equitativos en darle el subsidio de acuerdo a la generación de empleo que esté dando, por ejemplo, el nivel de ingresos, el nivel de gasto, el nivel de impacto y la distancia que tenga en relación con la obra”.
Aclaró que el propósito del plan no es reemplazar las pérdidas económicas de los negocios, sino mitigar sus efectos. “Vamos a generar un factor y unas mediciones que permitan disminuir el impacto de una caída en las ventas o de una posible pérdida laboral o del negocio, pero no vamos a suplir todo el ingreso ni todos los gastos. Eso es importante entenderlo”, puntualizó.
Por otro lado, desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío reconocieron que las obras de infraestructura son esenciales para el desarrollo de ciudad.
“Mejorar la movilidad, renovar el espacio público y modernizar las condiciones urbanas son apuestas que apoyamos decididamente como parte del camino hacia un entorno más competitivo y atractivo tanto para el ciudadano como para el empresario. No obstante, también somos conscientes de que el desarrollo debe ir en línea con el bienestar del tejido empresarial, especialmente en temporadas como la de fin de año, cuando el comercio necesita dinamismo y estabilidad”, mencionaron.
En ese sentido, contaron que hace cerca de un mes convocaron, junto con la Alcaldía de Armenia, una reunión con los empresarios de las zonas directamente impactadas por las obras viales en ejecución.
“En este espacio de diálogo se compartieron inquietudes y se lograron compromisos por parte de la Administración Municipal que incluyen: mejorar la señalización para mantener el flujo peatonal y vehicular hacia los establecimientos, avanzar en horarios que reduzcan el impacto en horas pico, y reforzar los canales de comunicación para informar sobre los avances y modificaciones del cronograma”.
De acuerdo con lo que se dio a conocer desde la entidad, en este mismo espacio los empresarios solicitaron apoyos en marketing para que las personas no dejen de frecuentar la zona y consuman bien sea a domicilio o a través de vías alternas.
“Inscribimos en el festival Sabe a Quindío a varios restaurantes que ocupan esta zona de incidencia y buscamos una vitrina comercial con influenciadores para que se vieran beneficiados del festival. Sin embargo, lo más importante ahora es que la administración pueda dar cumplimiento estricto a cronogramas de las obras y mantengan esa comunicación fluida con el empresario quien es el que sufre la afectación, estamos a la espera de conocer los avances de los compromisos de la administración para conocer esas rutas y plan de acción”, relataron.

Perspectivas de expertos
Desde el punto de vista económico, la construcción del deprimido en el sector de Bomberos ha generado un debate sobre sus efectos en el comercio local. Ante esto, La Crónica del Quindío consultó a diferentes especialistas en economía, quienes coincidieron en que estas obras representan beneficios a mediano y largo plazo para la ciudad.
Luis Miguel Rodríguez Gómez, profesional en economía, aseveró que la modernización de la infraestructura —como vías, andenes y alcantarillado— vuelve el sector más atractivo para ciudadanos e inversionistas.
“Eso puede traducirse en más movimiento comercial, más flujo de personas y, en general, una mejor valorización de la zona. Además, los predios del sector tienden a valorizarse y la zona puede atraer más inversión, lo que al final genera empleo y dinamiza la economía local”.
Por su parte, José Santos Hernández Pérez, economista, investigador y consultor, determinó que la planificación de este tipo de proyectos debe contemplar las afectaciones a residentes y comerciantes.
“En la formulación y estructuración de este tipo de proyectos, cuando se hace el análisis de involucrados, estas situaciones deben quedar contempladas y presupuestadas, además, debe quedar clara la forma cómo se mitigarán las afectaciones de los residentes en el sector. Desafortunadamente, en Colombia este tipo de situaciones no son contempladas en los proyectos y los residentes terminan cargando con las pérdidas”, contó.
Hernández Pérez explicó que si bien las obras generan impactos temporales, también generan empleo y, a mediano plazo, se espera una mejora en la movilidad del sector.
Respecto a las recomendaciones para los ciudadanos y la ejecución del proyecto, el economista enfatizó:
“Se necesita mucha paciencia por parte de la ciudadanía y responsabilidad en el cumplimiento de los tiempos de ejecución. Pero, creo que los problemas de movilidad deben analizarse detalladamente, porque no necesariamente este tipo de obras evitan el incremento del parque automotor, que es la principal causa del problema. La mejora del servicio público de transporte y su universalidad son medidas más efectivas, así como la conectividad entre los diferentes sectores de la ciudad mediante vías alternas”.
Finalmente, Juan Carlos Vásquez Sora, coordinador del Observatorio Económico y Social de Armenia, narró la importancia de brindar soluciones y apoyo a los emprendedores afectados.
“La construcción de obras de infraestructura vial representa una inversión estratégica para el desarrollo urbano de la ciudad, con beneficios a mediano y largo plazo en movilidad, conectividad y competitividad económica. No obstante, durante el proceso constructivo se requiere el cierre de vías y restricciones a los pasos peatonales, por lo que se generan impactos económicos sobre los comercios ubicados en el área de influencia directa, afectando su viabilidad financiera y sostenibilidad operacional”.
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