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Tras la muerte de su hija, creó la Fundación Daniella Sarmiento C., un espacio que brinda apoyo integral a niños con cáncer y a sus madres.

En una casa amplia, ordenada, acogedora y luminosa, donde predominan el azul y el lila, colores favoritos de Daniella, funciona uno de los proyectos sociales más emotivos del Quindío: la Fundación Daniella Sarmiento, un espacio creado para acompañar a niños de muy bajos recursos económicos que enfrentan el cáncer y a las madres que sostienen sus vidas con valentía.

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Martha Yadira Cepeda Ruiz es administradora hotelera y formada en medicina ayurveda. El 15 de diciembre de 2018, a los 19 años un cáncer cerebral apagó la vida y se llevó a su hija Daniella. Su historia se convirtió en el motor de una obra que hoy beneficia a decenas de familias. “Nuestra fundación nació el 28 de noviembre de 2019 como una forma de continuar con el legado y honrar la memoria de nuestra Dani”

La niña diagnosticada a los 16 años e intervenida quirúrgicamente, lo que le permitió vivir un poco más; fue amante de la música y de la banda de rock británica Coldplay, del color azul en todas sus gamas, del fútbol alemán con el Bayern Munich de Alemania y fue una gran lectora. Soñaba con ser médica para “ayudar a los niños de bajos recursos” y aunque no pudo cumplirlo en vida, su familia decidió convertir ese deseo en una acción colectiva. Hoy, la fundación ofrece clases de música, arte, manualidades, apoyo emocional, asesoría jurídica, nutrición, acompañamiento intrahospitalario, una huerta orgánica y talleres de formación para las mamás, quienes también aprenden oficios para emprender y sostener sus hogares mientras también ayuda a fundaciones de animales.

El lugar, ubicado muy cerca al parque Aborígenes de Armenia, es una mezcla de hogar, memorial, escuela y refugio emocional. Cada sala de la casa fundación tiene un sentido profundo: el mural de Coldplay en la sala de música, el espejo cumpleañero en el salón de actividades, el salón de voluntariado Mia San Mia y la sala de los ángeles, esta última donde están las fotos de los niños que ya partieron, y cada espacio está relacionado con Daniela y existe por ella.

Martha Yadira, madre de Daniella, sin pensarlo y en consecuencia al llamado del servicio social, incluso con su hija en vida y cuando decidieron hacer regalatones de regalos en navidad, continuó ese legado y nutre su vida con cada acción, cargada de respeto y constancia como su mejor aliada.

Esta labor con una trayectoria de más de 6 años, fue reconocida en agosto en New Jersey, Estados Unidos, por parte del medio de comunicación ‘Poder Latino’ a manos de su directora. Martha Yadira Cepeda, también es la segunda Mujer Comfenalco 2025 y se encuentra entre las 100 mujeres más importantes del Quindío por parte de la gobernación.

¿Qué tipo de apoyo ofrecen a los niños y sus familias?

Nuestro servicio no es médico, es ofrecer de diferentes formas, como tutorías académicas, clases de inglés, clases de música, talleres de arte y manualidades. Las madres de los niños reciben talleres de crochet, moda autosostenible, pintura en tela, bordado, de autoestima, entre otras y asesoría jurídica totalmente gratuita

¿Por qué era tan importante para Daniela ayudar a otros niños?

Ella soñaba con ser médico para ayudar a los niños de bajos recursos… Desde que tenía 3 años regalaba sus juguetes a niños vulnerables sin que nosotros supiéramos, simplemente sentía y la conmovian las situaciones familiares de sus compañeros como si fueran propias, por lo que siempre buscaba brindar amor ante cualquier adversidad que estuviera atravesando alguien más.

¿Qué significó para usted perder a su hija y cómo transformó este suceso su vida?

Hay un antes y un después muy marcado. Si me preguntan con cuál Martha Yadira me quedo, es con la de ahora, con la triste diferencia de que antes tenía a mi niña físicamente. Hoy siento a Daniella y la vivo a través de estos niños de la fundación.

¿Cómo acompaña a las madres que también han perdido a sus hijos?

Ha sido difícil… Hemos tenido cinco pérdidas. A algunas mamitas les escribo cada mes o cada dos meses. Ellas saben que tienen abiertas las puertas de la fundación. Las primeras que quiero invitar como voluntarias son ellas, porque quién mejor para abrazar a otra mamá que la que ya lo vivió. Respetamos los duelos y dejamos que sean vividos a su manera, sin dejar de lado el querer acompañarlas, abrazarlas en su dolor y seguir con fuerza para brindar amor a los demás.

¿Qué reflexión le deja esta experiencia sobre lo efímero que es la vida?

Lo único seguro en la vida es la muerte. Ningún ser humano está exento, por ello invito a no perder la empatía. No necesitamos compasión, necesitamos solidaridad. A veces el simple hecho de cuidar al niño dos horas para que la mamá pueda descansar es un acto enorme para su salud emocional, respaldarlas es un gran acto de amor que nos nos cuenta nada sino disposición y amor.

¿Qué significa el eslogan “Dar amor, ayuda a sanar” slogan de la Fundación Daniella Sarmiento C.?

No necesariamente ayuda a sanar es que no me voy a morir. A veces significa liberar el dolor. Algunos niños se van, como mi hija, pero se van felices porque recibieron amor hasta el final. Dios puso en nuestro camino y nos preparó para que cuando llegara el momento de nuestra niña no empezáramos a gritar, a llorar desenfrenadamente o a estrellarnos contra las paredes, sino que por el contrario, cuando que cuando llegó ese momento, la abrazamos y le ayudamos a partir llena de amor, así estuviéramos absolutamente desmoronados. Entonces, ese dar amor significa muchas cosas y sí ayuda a sanar.

 


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