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Con una carrera forjada en la Rama Judicial y más de una década al servicio del Externado, la abogada quindiana asume uno de los cargos jurídicos más estratégicos de la universidad como lo es el departamento Jurídico de la universidad.

La quindiana Margarita María Pachón Morales acaba de asumir como codirectora del departamento Jurídico de la Universidad Externado de Colombia, una de las casas de estudio más influyentes en la formación del derecho en América Latina.

Aunque su vida profesional se ha desarrollado entre expedientes, decisiones judiciales y debates jurídicos de alto nivel, Margarita María nunca ha perdido el vínculo con la tierra donde nació. Es abogada, formada en una de las universidades más exigentes del país y con más de una década de experiencia en la defensa institucional.

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Nació en Armenia en 1985, Pachón Morales creció entre el Quindío y Bogotá, en una familia donde el rigor intelectual y el trabajo constante fueron valores cotidianos. Es hija del periodista Efraín Pachón, referente del periodismo económico nacional, y de Mayra Morales, una mujer emprendedora ligada al trabajo rural, de quien heredó la disciplina y el tesón. Aunque su infancia transcurrió mayormente en la capital, las vacaciones, los afectos y la memoria siempre estuvieron anclados al Eje Cafetero, una región que reconoce como parte esencial de su identidad y de la que tiene recuerdos cercanos con la ruralidad y el ganado.

 

Ingresó muy joven a la Universidad Externado de Colombia para estudiar Derecho, sin imaginar que años después se convertiría en una de las responsables de velar jurídicamente por la institución. Tras una exigente etapa académica, encontró en la Rama Judicial su verdadera escuela profesional, enfrentándose de primera mano a los conflictos humanos que llegan a los estrados y comprendiendo el impacto real que una decisión jurídica tiene en la vida de las personas. Desde 2013 hace parte del equipo jurídico del Externado, donde ha construido una carrera sólida basada en la ética, el criterio técnico y la cercanía humana.

 

Recientemente, y tras la salida del doctor Iván Carvajal, el rector Hernando Parra Nieto le confió la codirección del departamento Jurídico. Pachón es, además, magíster en Regulación Económica y Análisis Económico del Derecho, madre, viajera incansable y una mujer que concibe el derecho no solo como norma, sino como herramienta para resolver conflictos y servir a la sociedad.

 

¿Qué significa para usted asumir la codirección del Departamento Jurídico de la Universidad Externado de Colombia?

Es, ante todo, un honor y una gran responsabilidad. La confianza del rector y de la institución es algo que valoro profundamente. Este cargo representa un paso importante en mi carrera, pero también un compromiso mayor con una universidad que ha sido mi casa desde que tenía 16 años.

¿Cuáles serán sus principales funciones en este nuevo rol?

Mis funciones siguen centradas en la atención de los asuntos en los que la universidad es parte: acciones de tutela, peticiones, requerimientos de autoridades administrativas y judiciales, y la toma de decisiones jurídicas estratégicas. La diferencia es que ahora asumo un rol directivo, con mayor responsabilidad institucional.

Usted inició su carrera en la Rama Judicial. ¿Qué le dejó esa etapa?

Fue mi verdadera escuela. Allí entendí que detrás de cada proceso hay una persona con un problema real. Proyectar decisiones, atender tutelas o procesos de familia me permitió comprender que el derecho no es abstracto: una buena decisión puede cambiar vidas.

¿Cómo describiría el momento actual del derecho en la educación superior?

 

Las universidades enfrentamos una vigilancia más estricta y necesaria. La educación es un servicio público y debemos prestarlo con calidad, ética y responsabilidad. Cumplir con esas exigencias no es una carga, es una obligación moral.

 

¿Qué principios considera innegociables en el ejercicio del derecho universitario?

La honestidad. El fraude académico, la falsificación de documentos o las excusas falsas son conductas que no pueden relativizarse. Son decisiones que dañan la vida profesional y personal. La ética no admite atajos.

Como mujer quindiana en un cargo directivo, ¿qué mensaje les deja a los jóvenes abogados del país?

 

Que no eviten los problemas. El derecho es, muchas veces, desenredar nudos complejos. Hay que asumirlos con disciplina, sensibilidad y vocación de servicio. No ser indiferentes ante la injusticia y entender que ayudar a resolver conflictos también es una forma de transformar la sociedad.

 

¿Qué legado le gustaría dejar al finalizar su gestión?

Haber contribuido a solucionar problemas, prevenir conflictos y mantener un ambiente de respeto y cercanía humana. Que las personas recuerden mi paso por la oficina jurídica como el de alguien que escuchó, acompañó y actuó con rigor y calidez.

 


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