La secretaria de Educación informó que las obras se mantienen detenidas y que comenzarán en noviembre.
Luego de la voz de alerta lanzada por la veeduría ciudadana para la Infraestructura Educativa respecto a la demora, aparentemente injustificada, para el reinicio de la reconstrucción o ampliación de 13 instituciones educativas en Quindío —10 de estas en Armenia—, la secretaria de Educación de esta capital, Luz Mery Bedoya de López, dijo que los nuevos contratistas ya tienen definido un nuevo cronograma para adelantar todas las labores.
“Lo que conocimos en una reunión con ellos mismos y con la Contraloría, es que en este momento se encuentran recibiendo el estado de cada una de las obras y tienen un cronograma que inicia el 30 de noviembre. Tal y como está planteado, estarán terminando algunos en abril, otros en junio o en septiembre, mientras que el Rufino Sur estaría listo en diciembre, todos en el próximo año”, aseguró.
La funcionaria coincidió con la veeduría en que se desaprovechó buena parte de 2020, año en el que los estudiantes han permanecido en casa, pero justificó que, como es conocido por todos, se trata de una contratación del nivel nacional, que se surtió a través del Fondo para el Financiamiento de la Infraestructura Educativa; FFIE, y que el incumplimiento del primer contratista provocó rehacer una serie de procesos administrativos.
“El ministerio de Educación tuvo que liquidar el contrato que estaba vigente y proceder a reasignarlo, por eso están en empalme, eso ha hecho que el cronograma se corra, pero como bien lo dice la veeduría, vamos a estar todos pendientes de que efectivamente cuando arranquen se estén cumpliendo los tiempos, y vamos a tener el acompañamiento de la Contraloría General, que nos va a garantizar que los contratistas nuevos se ciñan al compromiso que ya está establecido”.
En cuanto a las repetidas postergaciones del inicio de obras, la funcionaria admitió que los más afectados son los estudiantes de la institución educativa Rufino Sur, porque fue en la única que se tuvo que partir de cero, lo que provocó todo el desplazamiento de la comunidad educativa.
Ver: #Croniserie | Educación en tiempo de pandemia Cap. 1
“Los estudiantes del Rufino han estado albergados en la institución educativa Madre Marcelina. La semana pasada estuvimos allí en una visita y el rector nos dijo que han tenido la capacidad de ubicar los grupos en cada una de las aulas, suprimiendo algunos espacios como la biblioteca, salones de reuniones o salones donde tenían materiales y ayudas pedagógicas”.
En las demás instituciones, explicó la secretaria, las obras corresponden a mejoramientos, ampliaciones de la planta física o construcción del restaurante escolar para la jornada única, por lo que el impacto será menor.
Ni pensar en la presencialidad
LA CRÓNICA conversó con Jesús David Vidarte Escobar, rector de la institución Educativa Rufino Sur, quien aportó su punto de vista acerca de esta problemática.
“Es muy crítica la situación porque se esperaba que durante todo este periodo de pandemia y de aislamiento, cuando no han estado los estudiantes, se hubiesen adelantado las obras”, dijo.
Lo peor es que a estas alturas del año aún no ha terminado de demoler el colegio, obras que se tenían proyectadas para iniciar en el mes de abril. “Prácticamente, tuvimos otro año muerto, sin inicio de obras”.
En cuanto a la fase diagnóstica que estaba adelantando el nuevo contratista, el rector recordó que la primera fase estaba organizada y avalada por todas las entidades y personas responsables.
“Lo que preocupa es que se ha presentado una serie de observaciones por parte del mismo contratista, casi que obligan a que parte de la fase 1, que se creía toda cerrada, se tenga que reabrir”.
Respecto a la actualidad de la institución educativa, el rector Vidarte Escobar explicó que la parte administrativa sigue operando en el Centro de Desarrollo Comunitario, CDC, Rufino Sur, localizado en la carrera 25 con calle 50, lugar donde funciona la Junta Administradora Local, JAL.
“En cuanto a los estudiantes, continuamos con el mismo problema de hacinamiento en la Madre Marcelina, esa es una de las acciones por las que se nos dificulta pensar en el regreso presencial a clases, ya que tenemos sobrepoblación estudiantil y más en medio de una pandemia que exige conservar el distanciamiento, es casi que imposible el regreso”.
Según el funcionario, el promedio de estudiantes por salón es cercano a los 40 y toda la institución cuenta con 1.500 alumnos matriculados.
En cuanto a que el nuevo Rufino Sur esté terminado en diciembre del próximo año, el rector se mostró más pesimista.
“El cálculo de la obra está sobre los 16 meses, estaríamos hablando, sin retrasos, que estará listo en junio de 2022”.
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Padres preocupados
Por su parte, Jorge Ramírez García, representante de los padres de familia en el comité directivo del mismo colegio, indicó: “Es un problema estructural que viene de hace mucho tiempo, porque lo primero que nos dijeron era que el colegio estaba listo para este año, y nada. Al nuevo constructor le dieron unos meses más, pero esos plazos ya pasaron. No me explico por qué tienen que volver a mirar planos y estudios”, dijo.
Así mismo, reiteró que los únicos realmente perjudicados son los estudiante, que si vuelven a las clases presenciales deberán seguir hacinados.
“No se justifica que la secretaría, que el gobierno nacional y todos los entes de control —que tienen que ver con la construcción de estos colegios— estén tan quietos, maniatados, a merced de lo que diga el contratista”.
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