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Aumentan muertes por contaminación atmosférica

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sábado, 18 febrero 2023

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“A pesar de sus enormes consecuencias sanitarias, sociales y económicas, la prevención de la contaminación se pasa por alto en la agenda internacional de desarrollo”, Richard Fuller.

La humanidad está golpeada por muchos problemas. Uno de ellos lo cita la ONU y lo publicó Wikipedia en julio de 2022: “Cerca de la mitad de la población, es decir, más de tres mil millones de personas, viven en condiciones de pobreza extrema”. También están la falta de asistencia médica, los conflictos bélicos y la violencia; y la otra violencia, la que recibe el planeta y que este responde con el cambio climático. Súmele la falta de acceso a la educación, problema que se amplifica si esta es mediocre. 

El asunto para los seres humanos se vuelve más escabroso cuando se tiene otro gran problema: la contaminación atmosférica, la cual está dejando más muertos que la Covid-19. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 7 millones de muertes ocurren cada año debido a la polución. En las Américas mueren más de 131.000 personas en países de bajos ingresos y 96.000 en países de altos ingresos por causas vinculadas al aire contaminado, como lo indican varios estudios.

Como si los muertos fuesen un mal menor, además hay que agregar lo que señalan varias indagaciones: la exposición al aire contaminado aumenta el riesgo de sufrir enfermedades mentales, depresión o ansiedad, como lo reveló National Geographic (NG) el pasado 13 de febrero. Esta situación que estamos viviendo da más relevancia a la importancia de no seguir dependiendo de combustibles fósiles. Asimismo, como revelan las investigaciones, la contaminación afecta el proceso de aprendizaje.

Por lo susodicho, este artículo dominical se centra en la presentación de apartes de documentos que enseñan el problema de la contaminación atmosférica. Tendremos como punto de referencia lo publicado por (NG) a principios de la semana que terminó, y que lleva por título: “La mala calidad del aire no solo afecta a los pulmones, sino también a la salud mental”, escrito por Sergio Parra. Igualmente se tendrá en cuenta la información de la BBC News Mundo y de la revista The Lancet Planetary Health.

Depresión y ansiedad

Afirma Parra al inicio de su artículo: “La contaminación del aire se ha relacionado durante mucho tiempo con enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Ahora, sin embargo, igualmente hay un creciente cuerpo de evidencia de que también afecta a la salud mental. Concretamente, según los resultados de un nuevo estudio, publicado en ‘Jama’, la revista de la Asociación Médica Estadounidense, la exposición a largo plazo a niveles altos de contaminación atmosférica aumenta el riesgo de depresión tardía entre las personas mayores”. 

Para llegar a esta conclusión, los investigadores de Harvard y la Universidad de Emory, examinaron los datos de casi nueve millones de personas con Medicare, el plan de seguro médico del Gobierno de EE. UU. para personas mayores de 64 años. De esa cifra, más de 1,52 millones de ellos fueron diagnosticados con depresión durante el período de estudio de 2005 a 2016. Para concluir que la contaminación era un factor relevante en la depresión, se mapeó los niveles de contaminación y los compararon con las direcciones de los pacientes de Medicare.

Expresa de igual manera el autor del texto, que los contaminantes a los que estuvieron expuestos fueron partículas finas como polvo o humo, dióxido de nitrógeno (procedente mayormente del tráfico rodado) y ozono (coches, centrales eléctricas y refinerías). Asimismo, en ese documento de NG, se resalta que en un segundo estudio publicado en la misma revista ‘Jame’ han obtenido resultados similares por la exposición a largo plazo, incluso a niveles bajos de contaminantes del aire se asoció, con una mayor incidencia de depresión y ansiedad, como lo dictaminaron investigadores de Gran Bretaña y China.  

En este estudio observaron durante 11 años a un grupo de aproximadamente 390.000 personas, en su mayoría residentes en Gran Bretaña, hallándose un aumento en el riesgo de depresión y ansiedad, aun cuando los niveles de contaminación del aire estaban por debajo de los estándares británicos de calidad del aire. Pero no solo es un estudio de salud mental, como afirma Parra, sino que también afecta el cerebro en general, incluyendo la propia cognición y disminuyendo la capacidad de aprendizaje, como aparece publicado con la revista Environmental Health Perspectives.

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Políticas públicas: por un aire puro

La investigación de Gran Bretaña y China fue liderada por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental, institución creada a finales del año 2005, con la misión de promover y desarrollar investigación epidemiológica avanzada sobre los factores ambientales que afectan la salud, tendiente a facilitar la prevención y el control de sus efectos perjudiciales. El estudio monitoreó a 2.618 niños de 39 escuelas en Barcelona, con una edad promedio de 8,5 años y encontró que el tráfico es la única fuente de partículas finas que se relaciona con una disminución en el desarrollo cognitivo, como lo mencionó Sergio Parra.

Los exámenes realizados a los alumnos incluyeron evaluación de la memoria de trabajo (la función cognitiva del cerebro que maneja información temporalmente), la memoria de trabajo superior (que abarca procesos más complejos), y la falta de concentración. En conclusión, este nuevo cuerpo de evidencia sobre los efectos en el cerebro de la contaminación, debería fomentar políticas que mejoren la calidad del aire de las ciudades, no solo por los problemas de salud que tradicionalmente se han asociado a la contaminación. A la publicación de NG se suma lo planteado en BBC News Mundo.

El 10 de febrero de 2021, Alejandra Martins informó en el medio periodístico del Reino Unido, que la contaminación del aire generada por la quema de combustibles fósiles como carbón y petróleo causó al menos 8,7 millones de muertes a nivel global en 2018, según un nuevo estudio. Así, una de cada cinco muertes en el mundo ese año se debió a la contaminación causada por emisiones de plantas generadoras, fábricas y vehículos, entre otras fuentes. “Inicialmente los datos nos resultaron sorprendentes”, señaló a BBC News Mundo Eloise Marais, profesora de geografía física en University College London, y una de las autoras del estudio publicado en la revista ‘Environmental Research’”. 

“Estudios previos, dependiendo de cuál se considere, estimaban el número de muertes a nivel global por contaminación del aire por diferentes causas en cuatro a cinco millones de personas al año. Nuestro estudio encontró que el número de muertes por contaminación debida solamente a la quema de combustibles fósiles es el doble de las estimaciones anteriores”, anotó Marais.  El estudio es el resultado de una colaboración entre científicos de la Universidad de Harvard y de tres universidades británicas (Birmingham, Leicester y el University College London).

Marais señaló a BBC News Mundo, que los 10 países con mayores proporciones de muertes atribuibles a la contaminación del aire por quema de combustibles fósiles en América Latina son México (10,7%), Chile (10.3 %), Guatemala (9.2 %), El Salvador (9.1 %), y Venezuela (8.6 %), Perú (8.5 %), República Dominicana (8.1 %), Colombia (8.1 %), Ecuador (7.2 %) y Argentina (6.6 %). “No podemos seguir dependiendo de los combustibles fósiles cuando sabemos que los impactos en la salud son tan severos”, subrayó la docente universitaria. ¿Colombia, cuándo analizará muy en serio, sin politizar la evolución hacia las energías renovables?

Es urgente un desarrollo sostenible

 The Lancet Planetary Health es una revista de acceso abierto que tiene como objetivo establecer y hacer crecer un campo completamente nuevo de investigación científica, a saber: investigar y proporcionar soluciones a los determinantes políticos, económicos, sociales y ambientales de civilizaciones humanas sanas y los sistemas naturales que dependen de una nueva y urgente era de desarrollo sostenible. Quiere ser la revista preeminente para la investigación sobre un planeta en un momento en el que enfrentan peligros y amenazas sin precedentes.

En un informe reciente The Lancet Planetary Health, se dice entre otras cosas, que “las repercusiones de la contaminación en la salud siguen siendo enormes y los países de ingresos bajos y medios son los que más sufren esta carga”. “A pesar de sus enormes consecuencias sanitarias, sociales y económicas, la prevención de la contaminación se pasa por alto en la agenda internacional de desarrollo”, advierte Richard Fuller, autor principal del nuevo informe. A pesar de la gravedad del problema, la atención y la financiación sólo han aumentado mínimamente desde 2015, reiteró Fuller

Por su parte, en otro informe, David R. Boyd, abogado ambientalista, diplomático canadiense y relator especial de la ONU, sobre las obligaciones de derechos humanos relacionados con el disfrute de un medio saludable, asegura que la intoxicación de la Tierra se intensifica, sin que ello sea motivo de atención por parte de la opinión pública. Por eso, en su último informe reiteró: “Nos estamos envenenando y estamos envenenado el planeta”. Para enfrentar la contaminación, los expertos recomiendan el consumo de frutas y verduras; así como seguir una dieta mediterránea, considerada patrimonio de la humanidad.        


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