Cerca de 100 familias campesinas del Quindío se beneficiarán con un innovador proyecto de acuicultura sostenible.
Cerca de 100 familias quindianas podrán beneficiarse con la implementación de un proyecto de investigación aplicada que incorpora bioeconomía sostenible y apropiación social del conocimiento, buscando generar evidencia científica que permita transformar la acuicultura campesina del departamento mediante el uso de tecnologías de bajo costo, con posibilidades de expandirse a otras regiones del país.
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El proyecto cuenta con financiación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a través de la convocatoria número 18 del Sistema General de Regalías y se desarrolla con el liderazgo de la Vicerrectoría de investigaciones de la Universidad del Quindío, sirviéndose de una patente de invención creada por el grupo de investigación GIDET, adscrito al programa de Tecnología en Instrumentación Electrónica, que permite el monitoreo y control de variables críticas en los cultivos de peces.
La propuesta se viene cocreando con las comunidades locales desde 2021, en colaboración con la Gobernación del Quindío y la participación activa de tres asociaciones de acuicultores de Quimbaya, Circasia y Filandia, integrando saberes tradicionales y conocimiento científico. Es así como, con las contribuciones de los beneficiarios del proyecto, se ha enriquecido el modelo productivo y se continuarán realizando aportes, en doble vía, que permitan profundizar la conexión de la universidad con el territorio.
Tecnología adaptada al contexto rural
El sistema desarrollado corresponde a un esquema tecnológico basado en los principios RAS (Recirculating Aquaculture System), que se adapta a las condiciones rurales del Quindío, y ha sido diseñado con el objetivo de validar una solución eficiente que incluye un dispositivo patentado cuya función es monitorear variables como el oxígeno disuelto, controlando automáticamente los dispositivos que lo generan, así como las motobombas encargadas de la recirculación del agua.
Para el manejo térmico de los cultivos, se diseñó un sistema modular tipo invernadero, que mediante una “columna de calor” permite acumular y distribuir temperatura de manera natural, logrando mantener condiciones adecuadas para la producción de mojarra roja, sin necesidad de utilizar sistemas de calefacción activos. Además, este novedoso arreglo tecnológico, complementado con energía fotovoltaica, permitirá disminuir el costo del consumo eléctrico por fuentes convencionales, mitigando los riesgos que acarrean las potenciales fluctuaciones del servicio de electricidad rural.
En este proceso de implementación de nuevas tecnologías, se contará además con un software especializado para visualizar y monitorear de forma remota los parámetros de calidad del agua, facilitando el acceso a información en tiempo real tanto para los investigadores como para los acuicultores, fortaleciendo así la toma de decisiones y el seguimiento técnico del sistema.

Enfoque transdisciplinario y participativo
Cabe agregar que el grupo CIDERA, adscrito al Centro de Estudios e Investigaciones, CEIFI, de la Facultad de Ingeniería, se suma a esta iniciativa con su trayectoria científica en el análisis de calidad del agua y recirculación en estanques artificiales, contribuyendo a mantener condiciones óptimas para el cultivo de especies como la que es objeto del proyecto.
Gracias a este enfoque transdisciplinario se han logrado abordar integralmente los desafíos de un renglón de la economía rural altamente promisorio como la acuicultura, considerando factores relacionados con la altitud, el pH, la oxigenación, la temperatura y la densidad de cultivo, los mismos que han llegado a limitar la productividad en sistemas no tecnificados.
Es muy importante agregar que otro de los resultados clave del proyecto lo aportan las estrategias de apropiación social del conocimiento (ASC), implementadas desde su formulación, a través de la realización de mesas técnicas con las comunidades acuicultoras, con el fin de diseñar e implementar el sistema de manera colaborativa.
La integración de prácticas empíricas como el uso de piedralumbre para el tratamiento del agua, o de técnicas artesanales para la remoción de los residuos y los procesos de oxigenación, con tecnologías modernas como las antes mencionadas, sin duda enriquece la toma de decisiones y la transformación cultural de la acuicultura local que ahora facilita el ensamblado de diferentes metodologías para alcanzar mejores y más perdurables resultados.
Resultados esperados y beneficios
Finalmente, es muy significativo, particularmente para las asociaciones que le apuestan a este bionegocio, que el sistema permita aumentar significativamente la densidad de cultivo: de 10 a 80 peces por metro cúbico de agua, optimizando el uso del espacio, con una infraestructura compacta de 14 x 16 metros que incluye dos estanques productivos de 15.000 litros, dos de alevinaje de 3.000 litros y un tanque reservorio de 15.000 litros.
En esta misma dirección, desde el punto de vista económico, se espera una reducción en los tiempos de cultivo y un incremento en el flujo de caja en las familias campesinas, al permitir ya no una sino dos cosechas anuales con individuos de hasta 400 gramos.
Actualmente, el sistema se encuentra implementado en un 81 % con la asociación ASOPIFIL de Filandia (1600 msnm), esperando que se pueda demostrar su eficacia en Circasia (2100 msnm), abriendo así la posibilidad de replicarlo en distintos pisos térmicos del país, adaptándolo a diversas condiciones geográficas y climatológicas, en beneficio de comunidades campesinas de diferentes regiones de Colombia. Se espera que para la vigencia 2025 se culmine la implementación en todos los sitios piloto y se realice la validación final con un ciclo productivo de tilapia roja, consolidando así un modelo de acuicultura tecnificada, sostenible y socialmente apropiado.
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