“De niña asistí a un colegio francés. Siempre saqué cero en francés, pero diez en matemáticas, así que desde pequeña sabía que la ciencia es lo mío”: Julieta Fierro Gossman, astrónoma mexicana.
“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Artículo 1, Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este es un documento adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en su Resolución 217 A (III), el 10 de diciembre de 1948 en París. Sin embargo, 73 años después, eso no se ha materializado, ni siquiera con las científicas, pese a que también la institución en 1979 aprobó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Igualmente, la ONU decidió proclamar en 2016 que el 11 de febrero fuese el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”, una iniciativa que promueve su formación en ese campo, así como su participación plena y equitativa en la ciencia. Para este año la conmemoración se centró en el tema: “Equidad, Diversidad e Inclusión: El agua nos une”. Y el lema 2022: “Mujeres y niñas en la ciencia: Agentes de cambio”.
La página web de la ONU/Mujeres expresa: “Las mujeres y las niñas constituyen la mitad de la población mundial y por consiguiente la mitad de su potencial. La igualdad de género, además de ser un derecho humano fundamental, es imprescindible para lograr sociedades pacíficas, con pleno potencial humano y desarrollo sostenible”. Para las Naciones Unidas, el empoderamiento de las ellas contribuirá decisivamente tanto al desarrollo económico, así como al logro de los objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Es bueno decir que en varios países se ha alcanzado la paridad en las ciencias de la vida, e incluso, dominan este campo, en algunos casos. Sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría en la informática, la tecnología de la información digital, la física, las matemáticas y la ingeniería; campos que están impulsando la revolución digital y la Cuarta Revolución Industrial, donde estarán muchos de los empleos del futuro. Además, las mujeres tienen poca participación en campos tan importantes como la inteligencia artificial, donde solo una de cada cinco profesionales corresponde a ese género.
Becas más exiguas para ellas
En el antes citado portal web resalta, asimismo, algunas cifras que dejan al descubierto la desigualdad en que se encuentran frente a los hombres. Reciben becas de investigación más modestas y aunque representan el 33,3% de todos los investigadores, sólo el 12% de los miembros de las academias científicas nacionales son mujeres. Las investigadoras suelen tener carreras más cortas y peor pagadas. Su trabajo está poco representado en las revistas de alto nivel y a menudo no se les tiene en cuenta para los ascensos.
Para contribuir a superar esa inequidad, han surgido varias iniciativas que tienen como objetivo otorgar premios a los mejores trabajos de investigación como el de L’Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”, que tiene tres categorías: La excelencia científica de cinco eminentes investigadoras de una gran región del mundo: África y Estados Árabes, Asía-Pacífico, Europa, América del Norte, América Latina y el Caribe; investigadoras senior, hasta 54 años, y becarias, máximo 36 años. En la edición 2022, la excelencia científica se otorgó en la categoría de ciencias de la vida y el medio ambiente y tiene un premio de 100.000 euros por ganadora.
Para América Latina y el Caribe fue laureada María Guadalupe Guzmán Tirado, directora del Centro de Investigación del Instituto Pedro Kouri, Instituto de Medicina Tropical de La Habana (Cuba). Ella fue recompensada por sus trabajos pioneros, que han permitido comprender mejor y tratar al dengue o “gripe tropical”. El dengue afecta sobre todo a las zonas intertropicales e infecta cada año entre 50 y 100 millones de personas.
Por otra parte, Forbes Women (F.W) es otra propuesta que trabaja por la igualdad de género, sobre todo en los puestos de dirección, y hace convocatorias que resaltan a quienes son innovadoras. En marzo del año pasado fue la primera edición de “25 mujeres en la ciencia Latinoamérica”, de la compañía de innovación Minnesota Mining and Manufacturing Company (3M). Esta iniciativa, explicó Luis Palenque, director General de la 3M, Región Andina, es parte de los esfuerzos por reconocerlas en ese sector y poner sobre la mesa la discusión de los retos que aún quedan en materia de apoyo y financiamiento. F.W y la Unesco, además buscan despertar vocaciones científicas entre las niñas.
A mediados del año pasado F.W publicó el documento: “La ciencia colombiana hecha por mujeres necesita mayor financiamiento”, en el que destacan a Paola Andrea Barato, Johana Marcela Flórez y Andrea Ramírez Varela, quienes fueron seleccionadas de entre más de mil, en el grupo de 25 científicas emergentes más relevantes de Latinoamérica. Barato Gómez es médica veterinaria de la universidad Nacional con doctorado en biotecnología, directora ejecutiva y científica de Corpavet y Molecularvet S.A.S. y lidera un proyecto para detener la propagación de una bacteria en las tilapias.
Nanopartículas que debilitan bacterias
Por su parte, Johana Marcela Flórez es docente-investigadora de la universidad de Santander en Bucaramanga, con doctorado en química en esa misma institución. En su proyecto “Bioconjugados de péptidos Ib-M con nanopartículas magnéticas biocompatibles con compuestos antibacterianos alternativos contra Escherichia Coli (E-coli)” utiliza las nanopartículas que tienen propiedades magnéticas como agentes transportadores de otros compuestos capaces de llegar a las bacterias y debilitarlas.
Asimismo, Andrea Ramírez Varela es médica egresada de la universidad de los Andes, con magíster en Salud Pública y doctorado en epidemiología. Como coinvestigadora del proyecto CoVIDA de la U-Andes, lleva a cabo el proyecto “Efectividad y adherencia del uso de protectores faciales cerrados para la prevención de la transmisión de Covid-19”, que busca probar si las mascarillas cerradas tipo careta usadas al tiempo con tapabocas quirúrgico, están ofreciendo mayores niveles de protección.
Retomando el hilo del premio L’Oréal-Unesco “Por las Mujeres en la Ciencia”, se destaca que el 2 de noviembre de 2021 se realizó la ceremonia de entrega de esa distinción correspondiente a Argentina, y la galardonada fue Haydeé Ana María Viola, por su labor dedicada al estudio de los índices de ansiedad, depresión y capacidades cognitivas de la población argentina durante la pandemia. En la categoría Beca, fue distinguida Ana Sol Peinetti, de la universidad de la Plata, por su trabajo sobre Monitoreo de variantes de SARS-CoV-2 a través de la detección rápida de antígenos.
Igualmente, por Colombia, el premio L’Oréal-Unesco, 2021, recayó en María Luisa Pinto Salamanca, con la investigación: “Implementación de hardware eficiente para sensado táctil inteligente en sistemas robóticos”. Ella es investigadora del programa de ingeniera electromecánica y docente de la universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, seccional Duitama.
Resaltando el machismo vigente en las ciencias, vale recordar la anécdota que relata en su libro publicado en 1997, la estadounidense Karen Uhlenbeck, quien comentó en 2019 en entrevista para el periódico El País, de España, el mismo año que es laureada con el Premio Abel, en matemáticas, equivalente a los premios Nobel de ciencias naturales: “Hace medio siglo, por entonces una joven y prometedora matemática se puso a buscar un empleo, tras dos breves trabajos temporales como profesora en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y en la Universidad de Berkeley”. Y la respuesta que recibió fue: “Me dijeron que nadie contrataba a mujeres, porque las mujeres debían estar en casa y tener bebés”.
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