Un retrato íntimo de uno de los grandes del fútbol actual en la plataforma de streaming: fútbol, fama y la lucha contra el racismo.
Mi relación con el fútbol inició cuando era niño, primero porque desde que tengo memoria fui muy fanático del América de Cali, segundo porque tuve un tío que jugó en la primera B con el Quindío y tercero porque amaba jugar ese deporte, desafortunadamente mi amor por la pelota no fue correspondido con talento, todo lo contrario, por más que entrené y le puse empeño al asunto, jamás logré ser medianamente bueno, algo que trasladé al tenis de campo, pero más de lo mismo, muchas ganas pero poco talento.
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Pese a mi evidente falta de coordinación motora para practicar cualquier actividad física, me gusta mucho el deporte; en la adolescencia me enamoré de la NBA gracias a Michael Jordan y los Chicago Bulls; también me enganché al fútbol europeo gracias al Manchester United que ganó la Champions League del ´99 y al Real Madrid de los galácticos; ya en la época de universidad, Roger Federer y Rafael Nadal me volvieron adicto al tenis.
Algo que he aprendido del deporte es que representa cosas muy positivas como la pasión, el respeto, la perseverancia, el trabajo en equipo y la solidaridad; eso me gusta mucho y creo que una disciplina como el tenis exalta muy bien esos valores; tristemente en el fútbol no pasa lo mismo.
Cuando era niño y mi tío me llevaba a verlo jugar en el torneo de segunda división, era muy común que desde la grada salieran todo tipo de insultos contra los árbitros y jugadores rivales; los días en los que iba a ver al Quindío en el fútbol profesional, esa violencia escalaba a peleas entre hinchas y los improperios eran más subidos de tono; desafortunadamente como sociedad normalizamos ese tipo de comportamientos y llegamos a pensar que hacen parte del espectáculo.
El fútbol despierta pasiones, genera sensaciones increíbles, también mejora la calidad de vida de muchas personas gracias a los ingresos que genera; pero también saca lo peor de la naturaleza humana, hace poco vi como en un partido de la selección Colombia una niña tuvo que salir llorando del estadio en medio de insultos simplemente por ser la hija del actual presidente, las noticias nos muestran jóvenes que se matan entre ellos por llevar la camiseta de otro equipo; y con “Baila, Vini”, el nuevo documental de Netflix, vemos que el fútbol va más allá de lo que pasa en una cancha.
En “Baila, Vini” conocemos la vida de Vinicius Junior, un jugador brasilero de 24 años, que juega en el Real Madrid y que es considerado como uno de los mejores del mundo; en el documental nos muestran su origen humilde en una favela de Río de Janeiro y todo el proceso que tuvo que vivir para convertirse en jugador profesional en Flamengo y su posterior fichaje por el equipo de la capital española.
Como muchos futbolistas latinoamericanos, por no decir la mayoría, Vinicius Junior encontró en el fútbol una salida para superar la pobreza y ayudar a su familia; vemos detalles de cómo ha lidiado con la fama, la presión, las lesiones y principalmente con el bullying en redes sociales, el acoso mediático y ataques racistas por parte seguidores de los equipos rivales del Real Madrid.
Y es en el tema del racismo que el documental se centra para mostrarnos a un joven que hace de la resiliencia su mejor arma para combatir el acoso y alcanzar sus objetivos; son múltiples los casos en los que Vinicius ha sido insultado por su color de piel, pero hay 2 eventos que destacan, el primero tiene que ver con un comentario de un analista deportivo español que le pide que “deje de hacer el mono”, expresión que en España se usa para referirse a alguien que hace tonterías o extravagancias; y el segundo fueron los insultos racistas que recibió en Mestalla, el estadio en el que juega el club Valencia.
Estos 2 episodios desencadenaron la reacción de Vinicius y su entorno condenando los ataques sufridos por el jugador brasilero; rápidamente el mundo se volcó para apoyar a Vini y el hashtag #BailaVini se convirtió en tendencia global gracias al respaldo de figuras del deporte mundial, artistas y políticos.
Vinicius Junior es un jugador que genera amores y odios, es temperamental, se “calienta” con rivales, árbitros, aficionados y se sale fácilmente de los partidos; sus fanáticos aman su estilo de juego único y su enorme capacidad de hacer la diferencia en escenarios tan grandes como La Liga y la Champions League.
Pero más allá de vivir en la burbuja en la que viven las estrellas del deporte, Vinicius asumió la carga de convertirse en el portavoz de la lucha contra el racismo en el fútbol ibérico, situación que le generó ataques por parte de la sociedad española que sintió que las denuncias del futbolista vendían una imagen generalizada de un país racista; pero como el propio Vini lo ha expresado en diferentes intervenciones, “España no es un país racista, hay racistas en España” y la voz del brasilero puso en evidencia esa situación.
La lucha de Vinicius Junior permitió que por primera vez en ese país se judicializaran personas que han cometido discriminación racista, un paso grandísimo para erradicar ese flagelo de los campos de fútbol.
Desde el primer día de la publicación del documental en Netflix, se conoció que en España se orquestó una campaña para calificar negativamente el documental en los portales especializados, asimismo, según informaciones de medios ibéricos, el Valencia Club de Fútbol está preparando una demanda contra Netflix porque según ellos, la productora del documental realizó un montaje en el que se insinúa que todos los aficionados del Valencia al unísono expresaron canticos racistas contra Vinicius, lo que afecta la imagen del club español.
En términos generales “Baila, Vini” es un documental que nos permite conocer más detalles sobre la vida de uno de los mejores futbolistas del mundo; tiene algunos momentos emotivos, dramáticos y que hacen que conectemos con la figura del astro brasilero y entendamos que con talento, disciplina, trabajo y paciencia, los sueños si se pueden cumplir.
“España no es un país racista, hay racistas en España”, Vinicius.
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