Manteniendo su línea con un futuro en donde la tecnología es un integrante trascendental; la más reciente temporada con ingredientes a todos los niveles.
Hay una expresión muy famosa que dice que pensar mucho en el pasado puede deprimir y pensar excesivamente en el futuro genera ansiedad, no sé de dónde salió esa frase que tiene un enfoque hacia la autoayuda, pero en el fondo me hace mucho sentido, porque por lo regular las personas nos movemos entre pasado y futuro, olvidando de disfrutar el presente que es lo único que podemos controlar.
No suelo mirar mucho al pasado, las cosas buenas y malas que viví quedaron atrás, obviamente hay momentos bonitos que se recuerdan con cariño, pero soy más de seguir adelante, y es ahí donde me conecto con la célebre frase, porque pienso mucho en el futuro, tal vez por eso después de los 40 años empecé a ponerle cuidado a los temas de salud y al deporte; pero, si hay algo que no controlo y que me inquieta pensar, es en cómo será el mundo en unos años y de qué forma tendré que vivir en él.
Lea también: ‘La Fuga’, una película sobre las realidades humanas y sociales que se desbordan
Los días en los que mi mente divaga sobre el futuro se podrían alinear perfectamente con la temática de “Black Mirror”, la serie de ciencia ficción británica creada en 2011 por Charlie Brooker, emitida en Netflix y en la que exploran las posibilidades que el avance tecnológico puede tener en la sociedad del futuro.
“Black Mirror” ofrece capítulos independientes en los que vemos la interacción de las personas con la tecnología, pero lo hace de manera incisiva colocándonos frente a un espejo en el que nos damos cuenta lo vulnerables que podemos llegar a ser cuando los avances tecnológicos son el reflejo de la naturaleza oscura, impredecible y salvaje de los seres humanos.
En sus 6 primeras temporadas “Black Mirror” nos ha llevado por diferentes realidades con episodios que manejan diversas temáticas, cosa que no cambia con la séptima temporada que se estrenó a mediados de abril de este año. En total la serie nos ha entregado 39 episodios que nos cuentan historias sobre la manera en la que nos relacionamos con la tecnología, cómo dependemos de ella para múltiples funciones y el impacto que esta tiene en nuestras vidas, que por lo regular dentro del universo de la serie, resulta ser de la peor manera para los humanos.
Como en toda serie, hay capítulos que destacan sobre los demás, personalmente me gustó mucho “Caída en picada” que fue el primer episodio de la tercera temporada, es una sátira que habla sobre la necesidad de validación en las redes sociales y aunque se ambienta en el futuro, creo que es una realidad que podemos percibir en la actualidad. Otro capítulo que me impactó fue “Himno nacional”, el primer episodio de toda la serie que resulta salvaje y con un tinte de sordidez en la que se hace crítica al papel de los medios de comunicación; la lista se ampliaría demasiado, por lo que nos enfocaremos en la nueva temporada ya disponible en Netflix.
La séptima temporada nos presenta 6 episodios que dan continuidad a la temática de las entregas anteriores; “Black Mirror” sigue planteando bien el debate, aunque a veces puede dar la sensación de repetirse a sí misma, vemos que es recurrente el uso de un dispositivo que se pone en la sien y que conecta a las personas con la realidad virtual, pero eso no le resta el valor que la serie tiene en términos de mensaje y contundencia.
La temporada inicia con “Una pareja cualquiera”, una reflexión sobre el acceso a los sistemas de salud, la creciente tendencia de los servicios de suscripción de cambiar las condiciones a sus clientes y las cosas que las personas están dispuestas a hacer en internet por dinero; el capítulo está super bien actuado y es uno de los más destacados de esta entrega.
El segundo episodio es “Bête Noire”, tal vez el más flojo de la temporada, porque por momentos se siente que no avanza y su resolución es extraña y muy loca, pero, aun así, muestra las consecuencias del bullying y como de un momento a otro la vida puede cambiar. El tercer capítulo es “Hotel Reverie” y aquí estamos frente a una historia que habla del papel de la IA en el cine y la interminable necesidad de la industria de hacer remakes, otro que pasa sin pena ni gloria.
La cuarta entrega es “Juego” historia que no termina de cuajar muy bien, nos encontramos con un aficionado a los videojuegos que usando flashback plantea el conflicto, pero tiene una resolución anticlimática. Es hasta el quinto episodio en el que “Black Mirror” retoma el camino con “Apología”, una mirada íntima, desgarradora y que, utilizando el recurso de la fotografía, reconstruye parte fundamental de la vida del protagonista, muy buen capítulo.

La sexta historia y la que cierra la entrega es “USS Callister: Infinito”, un episodio que dura noventa minutos y que es la continuación del primer capítulo de la cuarta temporada; aquí tardé un rato en agarrarle el hilo, pero después de hacerlo disfruté de una historia de ciencia ficción entretenida que le dio un buen cierre a la séptima temporada de “Black Mirror”.
Con cada historia “Black Mirror” no busca ser solo un entretenimiento, quiere incomodar y plantear preguntas sobre el papel de la tecnología en nuestras vidas y es eso lo que más me gusta de la serie; no se trata de satanizar el avance tecnológico ni los grandes beneficios que trae, lo valioso es la reflexión que podemos hacer sobre el precio que estamos dispuestos a pagar por la comodidad, actualmente lo hacemos con nuestros datos personales y privacidad, lo que no sabemos es cómo pagaremos en el futuro las ventajas de vivir en una sociedad que día a día depende más de la evolución tecnológica.
- Temas relacionados :
- Black Mirror
- El cine
- Temporada 7 Black Mirror
