“Para ser honesto debo decir que no me pareció la gran obra maestra que la prensa europea y norteamericana trata de vendernos”
Exactamente en un mes estaremos presenciando la entrega de los Óscar que son los premios más famosos de la industria del cine y que marcan cuáles fueron los proyectos más destacados del año, según la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos; cada ceremonia hace que millones de personas en el mundo nos conectemos para conocer a los ganadores de las diferentes categorías.
De los 10 filmes nominados a mejor película en los Óscar de este año, solo me he visto ‘Dune: parte 2’ y ‘La sustancia’, por lo que la tarea que tengo en el próximo mes es tratar de ver las cintas restantes, salvo por ‘Wicked’ que no la veré, así que para cumplir mi propósito inicié con ‘Emilia Pérez’ que tiene 13 nominaciones y que ha generado mucho ruido, hay personas que la aman y otras que la odian, principalmente el público mexicano.
El cine a lo largo de la historia ha tenido un papel muy importante narrando los eventos que han marcado a los pueblos del mundo, pero esto puede tener una trampa, porque siempre vamos a estar sujetos a la mirada del autor. En esta línea va ‘Emilia Pérez’, una película escrita y dirigida por un francés que centra su historia en el proceso de transición de una mujer trans en México y que se desenvuelve en un contexto marcado por el narcotráfico y la violencia, además, el director Jacques Audiard pone en el escenario el drama de cientos de familias mexicanas que tienen familiares desaparecidos.
Llegué a la sala de cine con mucha expectativa, pero no con la emoción de otras entregas, me llevó más el interés de saber el por qué esta película ha causado tanto revuelo en el mundo cinéfilo. Se apagaron las luces, rodaron las imágenes y salí con una sensación extraña y pensando en qué era lo que había acabado de ver.
Para ser honesto debo decir que no me pareció la gran obra maestra que la prensa europea y norteamericana trata de vendernos y que la hizo merecedora al Globo de Oro como mejor comedia o musical, pero tampoco es la basura horrenda que la mayoría de medios de comunicación y críticos de cine latinos, principalmente los mexicanos, dicen que es; después de verla puedo decir que ‘Emilia Pérez’ es una película mediocre con una premisa interesante, pero con muchas inconsistencias en las que se nota una desconexión del director con la realidad que trata de narrar.
Una de las cosas que me gustó de la película fue la premisa, la historia de un traficante poderoso que desea hacer transición de género me resultó interesante, él mismo nos cuenta que desde niño se sintió diferente, pero que al crecer en un entorno violento tuvo que mostrar otra cara y hacerse el ‘fuerte’; ahora ya como un adulto millonario y líder de un cartel, por fin decide hacer la transición para empezar su vida de cero.
Esta es una premisa que puede funcionar en cualquier contexto y el director francés Jacques Audiard podía haber tomado diferentes caminos, pudo centrar su película en los Yakuza japoneses, las triadas de Hong Kong, la mafia rusa o italiana, o incluso la misma mafia corsa que opera en Francia, pero decidió poner sus ojos en Latinoamérica, específicamente en México.
‘Emilia Pérez’ trata de abordar muchos temas: la transición de género, la corrupción, la mafia, los desaparecidos por la violencia, la falta de oportunidades y la familia, pero a la final no profundiza en ninguno y todos los ejecuta mal, los eventos se van dado de forma gratuita y los personajes no tienen un desarrollo muy profundo; empezado por Emilia, el personaje principal, que de un día para otro y sin ninguna justificación previa, quiere enmendar las cosas que hizo en su pasado.
Hablemos de las actuaciones, Karla Sofía Gascón en el personaje de Emilia Pérez lo hace bien, pero como para una nominación al Óscar como mejor actriz, me parece exagerado; Zoe Saldaña como Rita, la abogada de Emilia, nos presenta un personaje contradictorio que todo el tiempo se queja de la corrupción del mundo, pero siempre está trabajando para él y adopta sus formas; por su parte Selena Gómez en el papel de Jessi, nos da una interpretación caricaturesca y muy poco verosímil, aunque nos dejó una frase que quedará en la historia del mundo del meme: ‘hasta me duele la pinche…‘ poesía pura que evidencia el poco interés en el trabajo de guion y construcción de diálogos.
Ahora bien, mi principal problema con la película está en su parte musical, no soy muy fan del género, pero en mi memoria tengo grandes musicales que me han emocionado como ‘The Wall’ la obra cumbre de Roger Waters, ‘Lala Land’ que nos partió el corazón con su secuencia final, ‘Bailando en la oscuridad’ que consolidó a Björk como el icono underground de nuestra generación y ‘Los miserables’, que hizo que todos nos enamoráramos de Anne Hathaway y su interpretación de ‘I dreamed a dream’, pero en ‘Emilia Pérez’ la banda sonora es horrenda, las canciones son muy planas y poco emotivas, hay problemas de métrica y dicción, las melodías no están bien construidas y las letras parece que las escribieron en francés y las tradujeron en Google.
Uno como espectador no espera que en un musical los actores canten como Adele o Freddie Mercury, pero si que entreguen interpretaciones que aporten a la narrativa, pero como musical ‘Emilia Pérez’ es una obra mediocre e insustancial que desperdicia una buena premisa y solo tiene el afán de ser excéntrica y polémica, y al final, cuando pase la bruma que levantó, solo será una película más para olvidar.
¿Vale la pena verla en cine? yo creo que la temporada de estrenos en teatros nos puede regalar mejores títulos, así que lo que vayan a gastar en ‘Emilia Pérez’ mejor lo invierten en otra película. Lo que yo aún no logro entender es por qué esta película tiene 13 nominaciones en los premios Óscar y peor aún, que haya gente esperando que gane tantas estatuillas como lo hizo ‘El retorno del Rey’, hasta me duele la pinche cabeza nada más de pensarlo.
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