Saltar al contenido

Aunque no logra destacar por su historia, F1 de Joseph Kosinski ofrece una experiencia cinematográfica envolvente gracias a sus secuencias de acción, la música de Hans Zimmer y la presencia de Brad Pitt al volante.

No soy fanático del automovilismo; la única forma en la que invertí algo de tiempo para ver carreras de carros fue a principio de este siglo cuando me contagié de la fiebre que se desató en Colombia con la llegada de Juan Pablo Montoya a la Fórmula 1. Recuerdo madrugar a ver las luchas con leyendas como Michael Schumacher o Kimi Raikkonen, además de sus míticas victorias en los premios de Italia, Mónaco, Estados Unidos, Brasil, San Marino y Bélgica.

Como personaje, Montoya siempre me pareció bastante particular, su figura estuvo lejos del estereotipo del deportista patriota, todo por su distancia con los medios de comunicación, su personalidad parca, su estilo directo y su poca participación en escenarios nacionales.

Lea también: ‘Estancia’, las memorias de los hombres mayores que habitan una casa del siglo XIX

En 2001 Juan Pablo Montoya hizo un cameo en ‘Driven’, film protagonizado por Sylvester Stallone y que fue la primera película de automovilismo que vi en mi vida, para ser honesto, bastante flojita. Después de eso no son muchas las obras relacionadas con este deporte que haya visto; de todas la que más me gustó fue ‘Rush’, una muy buena entrega que narra la rivalidad entre Niki Lauda y James Hunt en los años 70.

Como no tengo ninguna conexión emocional con el automovilismo, no volví a ver carreras ni nada relacionado con el deporte a motor, pero este año un breve interés resurgió debido a que hace algunas semanas empecé a ver el tráiler de ‘F1’, me llamó la atención por ser un proyecto que involucraba a

El realismo en pista se logró con apoyo oficial de la Fórmula 1

, que es un actor que por lo regular trabaja en buenas películas, y en la dirección a Joseph Kosinski, director responsable ‘Tron: Legacy’ que me atrapó con su diseño de producción y banda sonora, ‘Oblivion’, una de mis películas favoritas de ciencia ficción y ‘Top Gun Maverick’, una producción espectacular que en 2022 nos emocionó a todos.

Así que con los antecedentes de director y protagonista, llegué a la sala de cine para ver ‘F1’ y de entrada debo decir que salí muy satisfecho porque en la pantalla grande vi una película super entretenida, con buenas actuaciones, gran banda sonora y efectos visuales increíbles que por momentos me hicieron sentir dentro de un vehículo de Fórmula 1.

En F1 seguimos a Sonny Hayes, interpretado por Brad Pitt, él es un piloto experimentado que ha pasado por todas las categorías del automovilismo profesional y amateur. Sonny recibe una invitación para unirse a APXGP, un equipo de Fórmula 1 que atraviesa un momento que marcará el futuro de la escudería.

Al asumir un nuevo reto, Sonny deberá tratar con un equipo con la moral baja, un compañero novato, talentoso y ególatra, y un dueño de escudería que pone el futuro de su empresa en los hombros de Hayes.

La película nos lleva por el glamuroso mundo de la Fórmula 1, mientras el equipo de Sonny lucha por demostrar que tienen lo necesario para seguir siendo parte del espectáculo, en ese viaje, el director nos regala escenas en la pista que son alucinantes. Como espectadores, nos sentimos de alguna forma dentro de un vehículo de carreras, las secuencias son super entretenidas y el rugir de los motores hace que nunca nos aburramos.

Un factor fundamental es el realismo que se percibe en los escenarios y esto se logró gracias al apoyo que la Federación Internacional del Automovilismo brindó al proyecto, permitiendo que las escenas se grabaran en los circuitos reales en los que se desarrollan las carreras, además de la presencia en pantalla de pilotos como Fernando Alonso, Max Verstappen y Lewis Hamilton, que participó como productor y aportó sus conocimientos técnicos para asegurar que la película fuera lo más realista posible.

Otro gran acierto de ‘F1’ es la banda sonora que estuvo a cargo del legendario Hans Zimmer; la mezcla de música orquestal con electrónica y un catálogo de grandes clásicos del pop y éxitos actuales, logra llenar la película de la energía que esta requiere. Por otro lado, el diseño de producción está muy bien trabajado, cada detalle se cuida al milímetro, lo que hace que todo esté en armonía con la historia.

Ahora, en lo que tiene que ver con el guion, Kosinski va a la fija con una historia poco sorprendente, predecible y con todos los estereotipos del cine norteamericano clásico; sus diálogos por momentos se notan forzados, poco fluidos y sobre explicativos. Evidentemente la película se toma sus licencias creativas en muchos aspectos de la Fórmula 1 real, pero eso no le quita la verosimilitud que construye en su propio universo.

Brad Pitt interpreta al clásico hombre rudo, emocionalmente cerrado, que carga con los demonios de una vida que no pudo ser y dispuesto a romper las reglas para cumplir sus objetivos; también se presenta como el maestro que acompaña en el proceso al estudiante talentoso pero confundido, todo un cliché del cine deportivo.

F1 no nos ofrece una historia digna de ser recordada, pero en contraprestación nos entrega un blockbuster super emocionante, lleno de adrenalina y grandes momentos de acción deportiva que llevan el cine de carreras de autos a un nivel superior en cuanto a lo visual y auditivo. F1 es una película que vale la pena ver en una sala de cine con la porción más grande de crispetas que podamos consumir.


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930