Una historia con una narrativa particular que todo el tiempo nos hace sentir como si fuéramos uno de sus personajes.
En el cine las historias de amigos siempre nos han gustado, ese lazo sagrado que se crea cuando los personajes viven aventuras nos genera todo tipo de emociones, amistades como las de Frodo y Sam en ‘El señor de los anillos’, Riggs y Murtaugh en ‘Arma mortal’, Forrest y Bubba en ‘Forrest Gump’ o los cuatro niños de ‘Stand by me’, de alguna forma se conectan con nuestras vidas y con los amigos cercanos que tenemos, pero hay momentos en el que el cine nos golpea fuerte.
Y es que la amistad es de las cosas que más valoramos, siempre tenemos a alguien para contarle nuestros asuntos cuando estamos felices o necesitamos desahogarnos, para pasar un buen rato, ayudar en un trasteo o que nos den algún consejo que obviamente no vamos a seguir, en fin; el punto aquí es que los amigos son parte de nuestras vidas y así tengamos diferencias, sabemos que siempre estarán ahí para nosotros y nosotros para ellos.
Ahora, la amistad surge de muchas formas, en el barrio, el colegio, la universidad, el trabajo, por lo regular esos vínculos surgen en momentos agradables, en días buenos en los que la vida parece sonreírnos, pero también hay amistades que se generan en situaciones difíciles y de alguna forma esa amistad hace más llevadera cualquier situación y de eso nos habla ‘Nickel boys’, una película norteamericana dirigida por el RaMell Ross y que está basada en la novela ‘The Nickel Boys’ de Colson Whitehead.
Sin duda ‘Nickel boys’ fue una de las sorpresas cinematográficas de 2024, y lo fue porque alcanzó el éxito siendo el tipo de película que es, una historia con una narrativa particular que todo el tiempo nos hace sentir como si fuéramos uno de sus personajes, y esto es algo a lo que no estamos acostumbrados como espectadores.
En esta película conocemos a Elwood, un niño afroamericano que crece junto a su abuela en un hogar con ciertas carencias económicas, pero rodeado de amor y al que parece que la vida le puede cambiar de forma positiva gracias a su talento y desempeño académico, pero que por azares del destino termina recluido en un reformatorio, allí conoce a Turner, un joven que tiene una visión más cruda del mundo, pero por alguna razón conecta con Elwood; esa amistad será el pilar sobre el que se sostendrán para afrontar todas las cosas que vivirán en este lugar.
Temporalmente la película se desarrolla en los Estados Unidos de los años 60, un periodo marcado por diferentes eventos como la Guerra Fría, la carrera espacial y el movimiento por los derechos civiles que buscaba igualdad ante la ley para los ciudadanos afroamericanos, y es sobre este punto en particular en el que el director centra su discurso y lo hace hábilmente desde la edición de la película, mezclando las escenas actuadas con imágenes de archivo que hacen que los espectadores entendamos el contexto y generemos un vínculo emocional con los personajes.
En el apartado visual, ‘Nickel boys’ se la juega por la cámara subjetiva, esto quiere decir que todo el tiempo lo que estamos viendo en pantalla es la mirada de los personajes. Este recurso es bastante creativo y arriesgado para sostenerlo durante una película completa, pero aquí funciona a la perfección porque como espectadores podemos sentir en ‘primera persona’ el dolor y el horror que los jóvenes afroamericanos sufrían en estos centros, pero de alguna forma también hace que vivimos intensamente esos momentos en los que la vida era buena.
Con la perspectiva desde el plano subjetivo, ‘Nickel boys’ nos cuenta una historia trágica, cargada de momentos emocionales fuertes, pero que contrasta con un buen uso de la luz y planos muy bien ejecutados, lo que le da un valor cinematográfico a la película increíble.
Ahora, en lo que tiene que ver con la narrativa y las actuaciones, Ethan Herisse como Elwood y Brandon Wilson en el papel de Turner, nos regalan dos personajes muy bien construidos, interpretados y que dan la profundidad que la trama exige. Elwood representa el espíritu de lucha de la década de los 60, es un joven que cree en la igualdad, la justicia y tiene la firme convicción de pelear por lo que cree justo, en contraste, Turner es un chico que sabe que el mundo no cambiará de la noche a la mañana y conoce las desventajas que tiene el ser un joven afroamericano en su época, por lo que no dudará en utilizar cualquier estrategia para lograr sus objetivos.
Otras actuaciones que encuentro destacadas en la película es la de Aunjanue Ellis como Hattie la abuela de Elwood, una mujer trabajadora, amorosa y que lucha por su nieto; y la del actor Hamish Linklater en el papel de Spencer, el director del reformatorio y que representa la crueldad, violencia y explotación del hombre blanco hacia los afroamericanos.
‘Nickel Boys’ se puede ver en la plataforma de Prime Video, es una película super recomendada porque de forma visceral retrata el abuso que recibían los jóvenes afroamericanos en los centros de reclusión para menores en la década de los 60; una historia que pone en evidencia que el racismo está en el ADN de los Estados Unidos como nación, situación que se pone en evidencia con las últimas declaraciones y acciones del actual presidente de este país, así como los múltiples registros en video en los que ciudadanos norteamericanos discriminan a personas africanas, asiáticas o latinas, solo por tener un color de piel diferente.
Tristemente en este caso la realidad supera la ficción y la historia del libro ‘The Nickel Boys’ y su adaptación cinematográfica, se basa en el caso real del reformatorio Arthur G. Dozier que funcionó por más de 100 años en el estado de Florida y en el que se han encontrado decenas de fosas comunes con restos de niños que al parecer estaban recluidos allí.
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