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Nosferatu, un siglo de horror erótico

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sábado, 4 enero 2025

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Una apasionada defensa de la nueva versión de “Nosferatu” y una invitación a sumergirse en el universo del cine de vampiros.

Los vampiros son unos seres que siempre han cautivado a las audiencias, ya sea en libros, películas o series, las historias de estos personajes han resultado fascinantes y llenas de un misticismo sombrío que atrapa y no suelta.

 

Mi primer acercamiento a esta mítica figura fue en la infancia con las caricaturas de “El Conde Pátula”, un vampiro vegetariano que solo deseaba ser famoso; años después empezando la adolescencia, me topé con “Del crepúsculo al amanecer” una experiencia que me marcó, primero por el ya legendario baile de Salma Hayek con una serpiente y segundo, porque el desarrollo de la película me resultó divertido, pero aterrador.

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Pasaron los años y mi interés por los vampiros creció gracias títulos noventeros como “Entrevista con el vampiro”, “Blade”, “Vampiros”, “Jóvenes ocultos”, “La sombra del vampiro” o “Drácula” de Francis Ford Coppola, que durante años la consideré como la mejor versión del personaje, hasta que Raúl Guevara, que es un buen amigo de la vida, me regaló la novela “Drácula” escrita por Bram Stoker, obra que me hipnotizó y me hizo entender que Coppola le había dado un giro más romántico a su trama, mientras que Stoker nos presentaba una historia más siniestra, pero como libro y película habitan universos diferentes y no son comparables, me quedo con lo mejor de ambos.

Ya en los años de cineclub universitario asistí a un ciclo de clásicos del cine mudo, allí “Nosferatu” de 1922 me fascinó, esta película dirigida por F. W. Murnau se enmarca dentro del movimiento del cine expresionista alemán y fue una adaptación no autorizada de la obra de Bram Stoker, de hecho, la familia de Stoker demandó a los productores y se ordenó destruir todas las copias del film, cosa que por fortuna no sucedió y hoy se puede ver gratis en varios canales de YouTube.

“Nosferatu” de F. W. Murnau es un clásico del terror y una visita obligatoria para los amantes del género y más allá de sus problemas legales, esta película logró transmitir toda la consternación que encierran las páginas de la novela de Bram Stoker gracias a su estilo expresionista, su horror erótico y el halo de ocultismo que hay en algunas de sus secuencias; por todo esto, cuando se anunció que cien años después, el cineasta norteamericano Robert Eggers haría una nueva versión de “Nosferatu”, se generó una expectativa enorme en el mundo del cine.

Robert Eggers actualmente es uno de los directores más valorados de la industria del cine gracias a sus películas “La bruja” de 2015, “El faro” de 2019 y “El hombre del norte” de 2022, su obra se caracteriza por la profundidad que da a sus personajes y la capacidad de sumergir a la audiencia en atmosferas oscuras y un terror que se mueve entre lo psicológico y lo sobrenatural.

“Nosferatu” de Robert Eggers era una de las películas que más esperaba de 2024, en el mundo se estrenó el 25 de diciembre, en Colombia el 1 de enero, así que la mejor forma de iniciar el año cinematográfico fue armar combo e ir a la sala de cine a ver esta película.

Es importante aclarar que a la fecha en la que escribo esta reseña, en las salas de cine de Armenia solo se puede ver esta película doblada al español y eso me representa un gran problema, pues soy de las personas que prefiere ver las películas en su idioma original y tristemente en “Nosferatu” el doblaje es su punto más flojo, especialmente el que hacen al personaje de Willem Dafoe, es horrendo.

Haciendo esta salvedad debo decir que “Nosferatu” de Robert Eggers no decepciona, en lo que tiene que ver con la historia, desde la primera escena el director se la juega de lleno con una protagonista con una carga psicológica y espiritual muy profunda, Ellen Hutter (Mina Harker para los lectores del libro) es una joven atormentada que decide hacer un pacto con un ente sobrenatural, con este punto de partida nos embarcamos en una trama en la que Ellen nos presenta temas asociados al deseo sexual reprimido, la culpa, la salud mental, la tradición familiar, el amor hacia su esposo y seres queridos; en contraste tenemos a Thomas Hutter, esposo de Ellen, él es un hombre trabajador, amoroso, apegado a las tradiciones y su único propósito es proveer a su esposa con las comodidades que cree que ella necesita.

En medio de los 2 esposos surge la figura del Conde Orlok (Nosferatu y/o Drácula), un ser siniestro incapaz de sentir emociones y que ve a los seres humanos como presas a las que debe infundir miedo, su conexión con Ellen está determinada por la fragilidad espiritual y mental de la joven, pero esto a la vez puede ser su punto débil.

En lo que tiene que ver con lo estético, la cinematografía de “Nosferatu” es impecable, los encuadres, la iluminación, los movimientos de cámara, los colores, el diseño de producción, el vestuario; todo está calculado milimétricamente para que los espectadores tengamos una experiencia visual única. Hay algo que me llama mucho la atención y es la capacidad que tiene de generar tensión con el uso de sombras, contraluces y texturas, y es sorprendente porque son recursos que hemos visto en cientos de películas y ya no deberían generar esa sensación de terror, pero en “Nosferatu” el director lo logra gracias a la atmosfera expresionista que imprime y que de paso evidencia el respeto y admiración que Eggers tiene por la obra de Murnau.

Las actuaciones no puedo analizarlas a profundidad por el tema del doblaje de las voces, pero Lily-Rose Depp trasmite un aura gótica en su personaje de Ellen y la versión de Orlok (Drácula) de Bill Skarsgard resulta impactante, el resto del elenco está bien, insisto, lo que hicieron con el doblaje de Willem Dafoe es un sacrilegio.

“Nosferatu” de Robert Eggers es una gran película, seguramente no tendrá el impacto histórico que tuvo la versión de 1922, pero consolida al director norteamericano como uno de los grandes cineastas contemporáneos; súper recomendada para ver en una sala de cine y ojalá en su idioma original.

 


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