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El exministro de Hacienda visitó el Quindío y analizó el panorama nacional de cara al 7 de agosto de 2026.

En su visita de ayer del Quindío, Mauricio Cárdenas Santamaría confirmó su aspiración a la Presidencia de la República, la cual impulsará mediante la recolección de firmas, descartando alianzas con partidos políticos.

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En diálogo con La Crónica, el exministro (ha pasado por 5 carteras) advirtió que a partir del 7 de agosto de 2026 Colombia enfrentará graves problemas fiscales, sociales, de seguridad y en salud. En su opinión, el país requiere una figura con experiencia comprobada para enfrentar estos desafíos, rol que él asegura poder cumplir.

¿Qué papel juega el Quindío en su recorrido nacional como aspirante presidencial independiente?

 

Lo primero que quiero decir es que soy candidato presidencial. Empezaré un proceso de recolección de firmas para inscribirme como aspirante independiente. Estamos conformando un movimiento significativo de ciudadanos y recorreremos el país para avanzar en ese propósito. Seguramente volveremos al Quindío.

Llevo más de un año recorriendo Colombia. Estuve en Armenia hace un año y, durante este tiempo, me he dedicado a escuchar al país: he visitado universidades, me he reunido con gremios y he participado en espacios de diálogo. Ahora inicia una etapa de trabajo en las calles, recogiendo firmas y conversando directamente con los ciudadanos para formular propuestas.

Estamos convencidos de que Colombia va a la deriva. Necesita un nuevo rumbo que le devuelva a la gente el optimismo, la confianza y la tranquilidad de saber que el país estará en manos de alguien con experiencia. No seré una voz más del antipetrismo. El país ya conoce los resultados del actual gobierno. No nos quedaremos en las críticas al pasado. Es momento de construir el futuro, unirnos en torno a causas comunes y avanzar social y económicamente.

Ese contacto con la gente y el llamado a unificar, ¿están ligados a su idea de ser un “buen candidato” más allá de tener un buen perfil técnico?

Necesitamos enamorar nuevamente a Colombia. El país está apático, desilusionado de la política. La gente se siente frustrada y decepcionada. Para revertir esa sensación se necesita un candidato que conecte con la ciudadanía, que interprete sus sentimientos y necesidades.

La experiencia, que he adquirido en distintos cargos de alta responsabilidad, será fundamental para gobernar y tomar decisiones acertadas. Pero, hasta el 7 de agosto de 2026, el país requiere un aspirante que genere confianza y convenza al ciudadano de que vamos por el camino correcto.

Usted ha mencionado la necesidad de vencer al petrismo y la posibilidad de alianzas. ¿Qué tipo de personas deberían integrarlas?

Quiero una candidatura independiente, con libertad y autonomía para abordar temas complejos, como la lucha contra la corrupción. Por eso, no buscaré respaldo de partidos políticos. Quiero presentarles a los colombianos propuestas claras sobre cómo combatir la corrupción, que está profundamente ligada a la forma en que se ejerce la política.

Más adelante, podrán sumarse personas que compartan mis ideas. Pero no me interesa una agenda impuesta por las colectividades. Aspiro a construir un proyecto directamente con los ciudadanos. Luego, si los partidos desean apoyar una visión concreta, bienvenidos serán.

Como exministro de Hacienda, ¿qué propone para enfrentar el desequilibrio fiscal que heredará el próximo Gobierno?

La situación fiscal del país es crítica. Nunca habíamos estado tan mal sin que exista una razón contundente como una pandemia o una crisis internacional. A mí me tocó enfrentar una caída abrupta del precio del petróleo, que redujo a la mitad los ingresos por exportaciones. Aun así, mantuvimos el país a flote, la economía creció, y la pobreza y la desigualdad disminuyeron.

Sé tomar decisiones difíciles e impopulares, pero necesarias. El próximo Gobierno deberá hacer lo mismo: actuar con firmeza para evitar una implosión fiscal. Este gobierno dejará al país al borde del abismo, con una crisis en salud, una situación de seguridad precaria y un posible racionamiento.

No se puede improvisar. La próxima administración debe estar preparada desde el primer día. Yo hablo con la verdad, propongo soluciones reales y evito vender ilusiones. No solo Petro ha hecho promesas vacías; también hay aspirantes de derecha que engañan. Yo represento una alternativa distinta.

¿Cree viable entregar un millón de pesos a cada niño que nace en Colombia como lo está proponiendo una precandidata?

Ese es un ejemplo claro de una propuesta sin sentido. No tiene lógica. Lo prioritario es atender a los colombianos que ya viven aquí y que, en muchos casos, quieren irse del país por falta de oportunidades. Ese dinero debería invertirse en educación y empleo para ellos, no en fomentar nacimientos.

¿Qué piensa del crecimiento desmedido del Estado y la contratación por prestación de servicios?


Tenemos un déficit fiscal muy alto, pero no vemos al Gobierno ejecutando obras. Petro no ha inaugurado carreteras, colegios ni universidades, pese a lo que prometió. Sin embargo, sí ha gastado recursos de manera silenciosa pero efectiva desde el punto de vista político.

Solo este año se han firmado 347.000 contratos de prestación de servicios por $16 billones. Muchos de esos contratistas llegaron al Estado por afinidad política, no por mérito. Son parte de un aparato clientelista que busca asegurar votos para el Pacto Histórico en futuras elecciones.

El próximo año exigirá un ajuste fiscal profundo, una reducción del gasto y el cierre de entidades que no cumplen su función, como el Ministerio de la Igualdad, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres o la UNP. También se deben eliminar fondos ineficientes en varios ministerios que no benefician al ciudadano común.


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