En Calarcá, la infraestructura hospitalaria sigue siendo blanco de los delincuentes. El robo de cableado eléctrico dejó sin suministro al edificio administrativo y puso en riesgo alrededor de 8.000 vacunas que lograron ser trasladadas al edificio contiguo.
Los delincuentes no tienen consideración con el hospital La Misericordia de Calarcá. En los últimos días se han robado elementos hospitalarios, que han sido dados de baja, y parte de los elementos que componen la infraestructura del lugar, como cableado y tubería.
Freddy Arias Rojas, gerente del centro asistencial, comentó que el más reciente caso ocurrió en la madrugada de ayer martes 14 de diciembre cuando delincuentes llegaron hasta la parte superior del edificio y se llevaron 3 líneas —150 metros de cable—, que forman parte de la red que abastece el fluido eléctrico del edificio administrativo o sede patrimonio.
“Fuimos alertados que había una persona en el techo, pero lo que pensó la comunidad del sector es que era una persona que estaba tapando goteras en plena madrugada. Necesitamos más solidaridad de los vecinos de la zona y de quienes trabajan en los lugares de recuperación de elementos de segunda”, dijo.
El robo dejó sin luz el edificio en el que se encuentran las neveras y elementos para la vacunación, contingencia que puso en riesgo las dosis de distintos biológicos. “El material alcanzó a ser trasladado hasta el edificio nuevo para que no perdiera la cadena de frío”.
Las pérdidas superan los $3 millones, representados en el cableado que se debe reponer por la parte interna, pues actualmente las redes están instaladas por la parte externa del centro, lo que ha facilitado que los ‘amigos de lo ajeno’ se lleven el elemento con más facilidad. Lo mismo sucede con las redes de oxígeno, sin embargo las características de este material hacen más riesgoso la desviación de las redes por la parte interna.
Reincidentes
El directivo fue claro en señalar que ya han sido sorprendidas 2 personas —una de ellas con el alías de ‘Chinga’—, quienes han sido capturadas por la Policía, pero que a l poco tiempo son dejadas en libertad, lo que ha facilitado que sigan siendo la pesadilla del patrimonio de los calarqueños.
El directivo afirmó que se instauraron las denuncias correspondientes para la judicialización de estas personas, sin embargo, lo único que se ha logrado impartir son multas a las que hacen caso omiso y continúan en su proceder.
Sobre el particular, el secretario de Gobierno de Calarcá, Juan David Ospina Salcedo, dijo que las labores de los organismos de seguridad se han efectuado, pero que estas personas recuperen la libertad y sigan reincidentes es un asunto de la normatividad colombiana.
“Estamos haciendo el trabajo pertinente, pero, a veces, ya sea el juez o el fiscal no encuentran méritos para que sean detenidos. Cabe recordar que el cuidado y la vigilancia de los elementos está a cargo del mismo hospital, pero que estos implicados sigan en libertad es asunto de la justicia”, indicó el funcionario.
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