La obra Entre Líneas y un conversatorio con Sani Ladan y Laura Restrepo participarán de un espacio de reflexión sobre migración, derechos humanos y responsabilidad histórica desde el escenario de Teatro Azul.
Como parte de la Programación Azulado y presentando ante el público del Quindío un espacio que entrelaza la investigación y la creación teatral con la responsabilidad humana y social, Teatro Azul, bajo la dirección artística del maestro Leonardo Echeverri Botina, presentará este miércoles 4 de febrero un evento que combina arte, conciencia y análisis crítico en torno a la migración global.
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La jornada iniciará a las 6:30 p. m. con la puesta en escena de ‘Entre Líneas’, una producción original de Teatro Azul, resultado de un proceso de investigación y creación teatral que aborda la migración y el entorno macroeconómico que la condiciona. Posteriormente, la palabra tomará el escenario con un conversatorio a cargo de la periodista y escritora colombiana Laura Restrepo y el analista geopolítico africano de origen camerunés Sani Ladan, quienes dialogarán sobre migración, fronteras, derechos humanos, causas estructurales y consecuencias de un mundo profundamente desigual.
La Crónica del Quindío conversó con Sani Ladán, divulgador, escritor y asesor político, quien recientemente participó en el Hay Festival Cartagena 2026 y llegó al Quindío especialmente para asumir este compromiso social y humano.
Migración: ¿crisis o consecuencia de un orden global desigual?
Para Sani Ladan, autor del libro La luna está en Duala: y mi destino es el conocimiento, la migración se presenta de manera desigual según su dirección. “Se habla de ‘migración ordenada’ cuando ocurre del norte al sur, pero se convierte en ‘crisis’ cuando sucede del sur hacia el norte global”, explicó. Esta categorización, sostuvo, responde a una lógica histórica que ha entendido al sur global como un espacio de confinamiento, heredado del pasado colonial.
“El problema aparece cuando la gente del sur global decide salir de ese lugar al que históricamente fue relegada, mientras lo único autorizado a salir eran sus recursos, a través del extractivismo que ejercieron las metrópolis”, señaló. En ese sentido, cuando las personas migran en busca de una riqueza que también les pertenece, el sistema interpreta ese movimiento como una amenaza y lo etiqueta como crisis.
Ladan cuestionó el uso del término, al considerarlo un eufemismo. “La migración ha existido a lo largo de toda la historia de la humanidad; todas las grandes sociedades han migrado. Lo que ocurre hoy es que la profunda desigualdad global intensifica los movimientos, y la mayoría se dan del sur hacia el norte en busca de un futuro que no encuentran en su lugar de nacimiento”, afirmó.
El analista también advirtió que no toda migración responde únicamente a factores económicos o sociales. Existen migraciones forzadas por causas externas, como el cambio climático, que expulsan poblaciones enteras de sus territorios. En ese escenario, Ladan subraya la urgencia de abordar la migración desde una perspectiva de derechos humanos, política exterior y seguridad global.
Con apenas 30 años, Ladan sostiene, desde su análisis histórico, que Europa y Occidente tienen una responsabilidad directa en las causas estructurales de la migración africana. Aunque muchos países del continente lograron su independencia formal en el siglo XX, persisten mecanismos coloniales que limitan su soberanía económica y política, como el control monetario que ejerce Francia a través del franco CFA. A ello se suman el extractivismo y los conflictos alentados por intereses externos, factores que empujan a millones de personas a abandonar sus territorios en busca de dignidad.
En ese contexto, el activista plantea una idea central: el derecho a migrar debe ir acompañado del derecho a no migrar. “Nadie debería verse obligado a dejar su hogar para sobrevivir”, subrayó, enfatizando que solo condiciones de vida dignas en los países de origen garantizan una elección verdaderamente libre.
Otro eje fundamental de su reflexión es el papel de los medios de comunicación. Ladan advirtió que el lenguaje mediático ha contribuido a consolidar imaginarios de miedo y rechazo, especialmente a través de titulares sensacionalistas y la difusión de desinformación. “Un bulo es como una bala: una vez disparada, el daño ya está hecho”, afirmó, al tiempo que llamó a narrar la migración como un fenómeno humano y no como una amenaza social.
El conversatorio que acompañará la obra teatral parte de la convicción de que el arte puede llegar donde el discurso político o académico no siempre alcanza. Para Ladan, el teatro debe incomodar, sembrar preguntas y despertar conciencia colectiva.
Finalmente, el pensador camerunés trazó puentes entre África y América Latina, regiones atravesadas por historias similares de desigualdad, extractivismo y expulsión. Advirtió, además, sobre el riesgo de que los discursos xenófobos ganen terreno incluso en sociedades tradicionalmente acogedoras, recordando que la memoria migrante suele debilitarse cuando cambian las condiciones económicas o políticas.
“Cuando olvidamos que también fuimos migrantes, perdemos humanidad”, concluyó Ladan, convencido de que la migración es inherente al ser humano y de que ningún muro ni política restrictiva logrará detenerla, sino únicamente aumentar el sufrimiento de quienes ya viven en condiciones de vulnerabilidad.
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