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Mónica Flórez, líder social del municipio, hizo un llamado a las autoridades ambientales del departamento para la protección de esta importante fuente de vida.

La falta de programas de protección para el páramo Chilí–Barragán vuelve a encender las alarmas frente a los riesgo que enfrenta este delicado ecosistema que se encuentra en las jurisdicciones de los municipios de Calarcá, Córdoba, Génova y Pijao en el departamento del Quindío; Cajamarca, Chaparral, Ibagué, Roncesvalles, Rovira y San Antonio en Tolima, y Sevilla en Valle del Cauca.

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Mónica Flórez, líder social del municipio de Pijao, quien además lidera el programa Cittaslow de la localidad, denunció la falta de un Plan de Manejo Ambiental para este sitio y por esa razón, radicó un derecho de petición ante la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, exigiendo la formulación y expedición inmediata de dicho instrumento.

El Chilí, advirtió la ciudadana, enfrenta presiones crecientes derivadas de la expansión masiva del monocultivo de aguacate hass en su zona de amortiguamiento, así como de un turismo desproporcionado y poco regulado que ha convertido el territorio en un destino recreativo sin control ambiental efectivo.

Recordó que en 2016 el Ministerio de Ambiente delimitó oficialmente el complejo de páramo Chilí–Barragán y a partir de ese momento las autoridades ambientales (en este caso, las corporaciones autónomas regionales del Tolima, Cortolima; del Quindío, CRQ, y del Valle del cauca, CBC, tenían un plazo máximo de tres años para implementar el Plan de Manejo Ambiental), pero ya ha transcurrido cerca de una década y no se conoce el plan.

Según su denuncia, los cambios en el territorio no solo son visibles en las áreas aledañas, sino dentro del páramo mismo, donde el tránsito constante de visitantes, vehículos y operadores turísticos amenaza el equilibrio ecológico.

Mayor conversión de cobertura

Las advertencias de la líder social de Pijao encuentran respaldo en la evidencia científica, pues un reciente estudio titulado ‘Revelando las tendencias en los cambios de cobertura y uso del suelo en ecosistemas de alta montaña’, elaborado por el biólogo en formación Santiago Diwisch Narváez, analizó los cambios en los páramos colombianos entre 2002 y 2022 utilizando imágenes satelitales y herramientas de teledetección.

El trabajo, desarrollado como proyecto de grado bajo la dirección de la investigadora Diana L. Buitrago Torres y la codirección de Hugo Mantilla Meluk, identificó 28 transiciones principales en 36 complejos de páramo del país. Los resultados evidencian una tendencia generalizada a la pérdida de cobertura arbórea, la expansión de matorrales y el avance de tierras agrícolas y ganaderas.

En lo que corresponde al páramo Chilí–Barragán, el informe académico indica que figura entre los 4 con mayor proporción de conversión de cobertura en las últimas dos décadas, superando el 10 % de su área total.

Según el estudio, las coberturas de pastos se han convertido en el principal motor de cambio, acompañadas de sobrepastoreo y un aumento significativo de matorrales, lo que confirma un proceso de simplificación del ecosistema.

“Identificamos una pérdida neta de bosques y frailejones en favor de coberturas más degradadas. Este trabajo es exploratorio, pero brinda un panorama claro de lo que está sucediendo en los páramos del país”, explicó Diwisch Narváez.

 

Lo que dicta la delimitación de Minambiente

La resolución 1553 de 2016 del ministerio de Ambiente, ‘Por medio de la cual se delimita el Páramo Chilí-Barragán y se adoptan otras determinaciones’, dice que mediante la expedición de la ley 17 53 de 2015, se dispuso en el artículo 173, entre otras cosas, que en las áreas delimitadas como páramos no se podrán adelantar actividades agropecuarias ni exploración o explotación de recursos naturales no renovables ni construcción de refinerías de hidrocarburos.

En ese sentido, el documento dice que las autoridades ambientales deben aplicar las siguientes directrices en el diseño capacitación y puesta en marcha de los programas de sustitución y reconversión de las actividades agropecuarias existentes antes de 16 de junio de 2011, que se encuentran al interior del área delimitada:

  1. Diseñar y poner en marcha programas de sustitución y reconversión de las actividades agropecuarias velando por la protección de los servicios ecosistémicos del Páramo.
  2. El control de plagas y otros deberá utilizar productos que no afecten los servicios ecosistémicos que presta el Páramo así como la disposición adecuada de envases y empaques vacíos de los mismos.
  3. Proteger los suelos mediante técnicas adecuadas de manejo, que eviten las salinización, compactación, erosión, contaminación o revenimiento y en general la pérdida o degradación de los suelos.
  4. Asegurar la conservación de los humedales, nacimientos hídricos, las áreas de recarga hídrica los márgenes riparios y de cuerpos lénticos, así como el aislamiento de las fuentes de agua y el uso eficiente del recurso en las actividades agropecuarias que evite su contaminación o desperdicio.
  5. El desarrollo de actividades agropecuarias deberá tener en cuenta las guías ambientales para el sector agrícola y pecuario expedidas por el ministerio de Ambiente.
  6. El desarrollo de las actividades agropecuarias deberá incorporar herramientas de planificación predial y promover la conservación de la agrobiodiversidad.

Frente a la minería, una situación a la que no es ajena el Chilí, menciona que “el hecho de qué el Estado haya otorgado una licencia ambiental para llevar a cabo una actividad extractiva, no es óbice para que el mismo Estado prohíba la realización de tal actividad con posterioridad a su expedición.

Por lo anterior es necesario concluir que en virtud de la Constitución política, la protección del ambiente prevalece frente a los derechos económicos adquiridos por particulares mediante licencias ambientales y contratos de concesión en la circunstancias en que esté probado que la actividad produce un daño o cuando exista mérito para aplicar el principio de precaución para evitar un daño a los recursos naturales no renovables y a la salud humana”.


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