Expertos advierten que al momento de adquirir una obligación financiera, la cuota mensual no debería superar el 20 % de los ingresos .
En el Quindío, endeudarse se ha convertido en una práctica habitual entre los hogares, principalmente a través del sistema bancario. La necesidad de cubrir gastos básicos, acceder a vivienda, adquirir un vehículo o enfrentar el alto costo de vida ha llevado a que cada vez más personas recurran a créditos de consumo, hipotecarios, tarjetas de crédito y préstamos de libre inversión, productos que, en la mayoría de ocasiones por su facilidad de acceso y rapidez en el desembolso, se han consolidado como la principal puerta de entrada al sistema financiero formal.
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Si bien el crédito continúa siendo una herramienta clave para mejorar la calidad de vida, expertos advierten que su uso excesivo —especialmente cuando no existe una adecuada planeación financiera— puede empujar a muchos hogares hacia el sobreendeudamiento.
En ese contexto, José Santos Hernández Pérez, economista y director del Grupo de Investigación en Gestión de la Innovación y del Centro de Desarrollo Tecnológico en Biorrefinería del departamento, aseguró a La Crónica del Quindío que culturalmente, los quindianos se caracterizan por ser buenos pagadores y responsables con el crédito.
Bajo esa premisa, el economista precisó que al momento de adquirir una obligación financiera, la cuota mensual no debería superar el 20 % de los ingresos de la persona, y reiteró la importancia de utilizar el crédito con mayor responsabilidad y propósito.
“La recomendación es que no se endeuden para consumo de lujo o de antojos; ojalá solo se endeuden para inversión, porque en general lo que se conoce es que hay más crédito de consumo que de inversión y debería ser al contrario”, afirmó.
Endeudarse para cubrir lo básico… y algo más
Desde su experiencia en el sector financiero, Luis Miguel Rodríguez Gómez, economista y asesor bancario, explicó que gran parte del endeudamiento en el Quindío está relacionado con la insuficiencia de ingresos para cubrir necesidades básicas, como la compra de vivienda y vehículos.
Según indicó, factores como la inflación y el alto costo de vida han llevado a muchas personas a endeudarse, incluso sin una adecuada planeación financiera. A este panorama se suma —advirtió— el uso excesivo de las tarjetas de crédito, uno de los principales riesgos para la estabilidad económica de los hogares.
“Hay algo que es muy negativo y es el uso excesivo de las tarjetas de crédito, ya que manejan una tasa de usura muy elevada, cercana al 22 %”, mencionó.
El economista afirmó que este tipo de endeudamiento suele estar asociado a malos hábitos financieros, como el consumo impulsivo y la búsqueda de gratificación inmediata. “Es una búsqueda de gratificación instantánea, de querer calmar un impulso, y eso no es nada sano económicamente”, dijo.
No obstante, precisó que el crédito no siempre tiene efectos negativos. Muchos hogares, señaló, recurren al endeudamiento para educación y vivienda, créditos de largo plazo que, si se administran de manera adecuada, pueden mejorar la calidad de vida.
“Un crédito de vivienda a 10 o 15 años, si se piensa bien económicamente, puede convertirse en una inversión. En dos o tres años incluso se puede poner a arrendar el inmueble”, sostuvo.
Así mismo, resaltó que al Quindío llegan muchas personas con intención de invertir y que, en general, la mayoría de los créditos en el departamento son bien utilizados.
Según su experiencia, quienes acceden con mayor facilidad al crédito suelen ser pensionados y trabajadores vinculados al sector público, como docentes, policías y miembros del Ejército, debido a su estabilidad laboral y capacidad de pago.
“Son personas cumplidas, que se enseñan a pagar los intereses y la cuota del crédito al que accedieron”, ratificó.
Cuando la deuda se sale de control
Rodríguez Gómez enfatizó que si bien el crédito es una herramienta útil, la falta de planeación financiera, sumada al alto costo de vida —especialmente en el rubro de alimentos—, puede llevar a muchos hogares del Quindío a escenarios de sobreendeudamiento. Según explicó, esta situación genera consecuencias como el estrés financiero y la reducción de la capacidad de ahorro y, en casos más complejos, incluso puede derivar en la pérdida de bienes.
“Para la economía, tanto del departamento como de Colombia, el endeudamiento tiene consecuencias positivas y negativas. Entre los efectos adversos se encuentra el menor crecimiento económico, ya que los altos niveles de deuda reducen la inversión privada y el consumo futuro. Además, el aumento de los microcréditos, que ha crecido cerca del 22 % en algunos sectores, evidencia un escenario de inestabilidad”, argumentó el profesional.
Por último, agregó que en muchos casos los créditos se utilizan como una solución inmediata de liquidez para atender necesidades urgentes, especialmente entre jóvenes que no proyectan sus finanzas a largo plazo, lo que incrementa el riesgo de enfrentar dificultades económicas en el futuro.

“Es una responsabilidad muy grande”: endeudarse desde la cotidianidad
Detrás de las cifras del endeudamiento en el Quindío hay historias marcadas por la necesidad, la responsabilidad y, en algunos casos, la frustración. Para muchos hogares, el crédito no es una opción, sino la única alternativa para cubrir gastos básicos, mejorar sus condiciones de vida o responder a situaciones imprevistas.
Ese es el caso de José Elier Molina Martínez, quien decidió endeudarse para comprar una motocicleta que le permite desplazarse entre la finca donde trabaja y el casco urbano. A través de un crédito bancario asumió una cuota mensual fija de $327.000 durante 24 meses, una carga significativa si se tiene en cuenta que sus ingresos corresponden a un salario mínimo.
Aunque reconoció que el pago mensual “le hace el huequito” a sus finanzas, considera la deuda como un esfuerzo necesario. “Uno como persona humilde no puede tener las cosas tan fácil si no es con una deuda. La comida y el arriendo están muy caros, entonces esa es la única opción, aunque sean varios años pagando”, expresó.
Una experiencia similar narró Rosa Escudero Vélez, pensionada, quien accedió al crédito tras retirarse de la vida laboral para completar la compra de un vehículo. Posteriormente, una avería grave en el automóvil de su hijo la obligó a solicitar un nuevo préstamo bancario para ayudarlo.
Con una pensión equivalente a un salario mínimo, actualmente cerca de $700.000 son descontados mensualmente para el pago de sus obligaciones financieras, lo que reduce de manera considerable su ingreso disponible. Aun así, enfatizó en la importancia de cumplir con los pagos. “El incumplimiento puede generar reportes negativos y limitar el acceso a futuros créditos, incluso en momentos de urgencia”, afirmó.
No todas las experiencias, sin embargo, han sido positivas. Luis Ernesto Osorio Benavidez relató su inconformidad con el uso de tarjetas de almacén, producto con el que adquirió electrodomésticos y, posteriormente, un computador para su hijo. Según contó, los altos intereses hicieron que terminara pagando entre cuatro y cinco veces el valor real de los productos.
“La deuda no bajaba, lo único que subía eran los intereses”, recordó, una situación que le generó desconfianza frente a este tipo de créditos.
En contraste, Floralba Perdomo Cárdenas ha recurrido al crédito tanto para adquirir bienes del hogar como para emprender. A través de préstamos bancarios y compras a crédito en almacenes, logró dotar su vivienda y poner en marcha un negocio de comidas rápidas ante la falta de empleo.
Aunque admitió que durante ese periodo sus ingresos eran ajustados, aseguró que siempre priorizó el pago de sus cuotas. “Si uno se mete en eso, tiene que ser cumplido, porque no hay nada peor que quedar mal”, sostuvo.
El endeudamiento también aparece en gastos más puntuales. Floralba Gómez Montealegre ha utilizado el crédito principalmente para cubrir necesidades relacionadas con su nieto, como ropa, útiles escolares y regalos. En una ocasión, incluso, adquirió un préstamo bancario para realizar un paseo.
Para ella, endeudarse implica una gran responsabilidad. “Yo miro primero si lo puedo pagar o no, porque no me gusta quedar debiendo”.
Finalmente, Luz Aleyda Cárdenas Hidalgo señaló que sus créditos han estado orientados a la compra de su vivienda, adquirir un vehículo y la adquisición de materiales para el mejoramiento de su propiedad. A pesar de que logra cubrir sus gastos principales, recalcó que cada mes debe destinar una parte de sus ingresos al pago de la cuota bancaria, un compromiso que ya hace parte de su planificación financiera.
En conjunto, estos testimonios evidencian que mientras una parte significativa de los quindianos accede al crédito principalmente para la compra o mejoramiento de vivienda y la adquisición de un vehículo, también existen casos en los que el endeudamiento se destina a gastos de consumo, apoyo familiar o incluso ocio.
Pese a ello, más allá del destino del dinero, las historias coinciden en un punto central: endeudarse implica una responsabilidad constante que impacta la vida cotidiana, obliga a reorganizar los ingresos mensuales y, en muchos casos, condiciona las decisiones futuras. Así, el crédito se consolida como una herramienta necesaria para muchos, pero también como un compromiso que exige planeación, disciplina y conciencia de sus efectos a largo plazo.
El efecto de las tasas de interés en la economía regional
De acuerdo con la información que se dio a conocer desde el Observatorio Económico de Armenia, el 29 de enero de 2026 la Junta Directiva del Banco de la República tomó una decisión clave en materia de política monetaria: romper la pausa que se mantenía desde mayo de 2025 e incrementar la tasa de intervención en 100 puntos básicos, al pasar de 9.25 % a 10.25 %.
Frente a esto, se esclareció que para economías regionales como las del Eje Cafetero y, en particular, Armenia, esta decisión representa un punto de inflexión. El aumento en las tasas se transmite de forma casi inmediata hacia sectores vulnerables como la construcción, el comercio minorista y la industria, lo que comprime el crédito y la inversión privada.
Vale aclarar que cuando el Banco de la República incrementa su tasa de intervención, el efecto se traslada al sector real a través del denominado “canal del crédito”: los bancos enfrentan mayores costos de fondeo, lo que los lleva a elevar las tasas de colocación de sus productos financieros. No obstante, esta transmisión no es uniforme y varía según el tipo y plazo del crédito.
De esa manera, el aumento de tasas se transmite así:
- Crédito de corto plazo (tarjetas de crédito y crédito comercial): transmisión casi inmediata, entre una y dos semanas.
- Crédito de mediano plazo (consumo y pequeño comercio): transmisión en un plazo de tres a seis semanas, con cierta moderación.
- Crédito de largo plazo (hipotecario y rural): transmisión con rezagos de dos a tres meses, debido a procesos de renegociación de portafolio.
- Sector real (inversión, empleo y producción): efectos visibles entre seis y catorce meses, a medida que empresas y hogares ajustan sus decisiones.
“Esta cadena es crítica porque la economía es altamente dependiente de crédito para inversión en construcción, comercio e industria”, se confirmó desde el Observatorio Económico.
No obstante, José Santos Hernández Pérez, economista, subrayó que el incremento de la tasa de interés por parte del Banco de la República no necesariamente encarecería el costo del crédito, ya que, según aclaró, la economía cuenta con un exceso de liquidez y el dinero debe ponerse en circulación.

Sectores más sensibles al alza de tasas
El Observatorio reveló que los efectos del aumento de tasas no impactan de manera homogénea a todos los sectores productivos:
- Construcción e inversión inmobiliaria: es el sector más vulnerable: por cada incremento de 100 puntos básicos en las tasas hipotecarias, las iniciaciones de vivienda caen aproximadamente 0.5 puntos porcentuales en los nueve meses siguientes. Con el aumento registrado en enero de 2026 y eventuales ajustes adicionales, la contratación de nuevas viviendas podría disminuir entre uno y dos puntos porcentuales durante 2026. En Armenia, donde la construcción genera cerca de 9.200 empleos (10 % del total), el impacto es significativo.
- Comercio minorista: presenta una alta vulnerabilidad debido a la caída de la demanda de consumo. Los incrementos acumulados en las tasas reducen los ingresos reales de los hogares al aumentar el servicio de la deuda. Estudios citados por el Observatorio estiman que aumentos acumulados de 11.5 puntos básicos pueden reducir las ventas reales del comercio minorista hasta en 19.4 puntos porcentuales en un horizonte de dos a tres años. En Armenia, este sector concentra el 25 % del empleo local.
Armenia se fortalece como destino de inversión extranjera
Ante este panorama de endeudamiento, desde el Observatorio Económico de Armenia se destacó que un factor diferenciador para la capital quindiana es la atracción de inversión en vivienda residencial, comercio inmobiliario y servicios dirigidos a población extranjera.
Tal como se dio a conocer, el 25 % de las compras de vivienda nueva realizadas por colombianos no residentes se concentran en el Quindío, lo que posiciona al departamento como el primer destino para inversores extranjeros, atraídos por su clima templado, biodiversidad, costo de vida competitivo y estabilidad relativa.
Finalmente, se informó que con tasas de intervención más altas en Colombia en 2026 y en un contexto de normalización monetaria gradual a nivel global, existe una oportunidad para que Armenia se posicione de manera más agresiva como destino preferido de inversión extranjera.
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