Cada vez interactuamos y generamos más vínculos con tecnologías digitales conectadas en red. Masificación de herramientas y artefactos e intensificación de prácticas y acciones a una mayor velocidad. Posiblemente por el empuje del capitalismo de mercado que tiene entre sus principios la sostenibilidad del mismo capital en asocio con la innovación y la obsolescencia. Lo … Continuar leyendo
Cada vez interactuamos y generamos más vínculos con tecnologías digitales conectadas en red. Masificación de herramientas y artefactos e intensificación de prácticas y acciones a una mayor velocidad. Posiblemente por el empuje del capitalismo de mercado que tiene entre sus principios la sostenibilidad del mismo capital en asocio con la innovación y la obsolescencia. Lo cierto es que la transformación de conceptos, teorías, prácticas, cuerpos y entornos es el pan de cada día.
En las últimas décadas las tecnologías de la información y la comunicación nos transforman, sin embargo, durante toda la historia de la humanidad las tecnologías en general nos han transformado. Por ejemplo, tomando la palabra o lenguaje, no es lo mismo comunicarnos oralmente sin conocer la escritura, como tampoco es lo mismo leer en silencio, en voz alta, leer sobre papel o leer sobre pantallas. Las tecnologías hacen parte de nosotros, no son cosas externas e inhumanas, somos hechos de tecnologías que nosotros mismos hemos creado.
El mundo de las tecnologías telemáticas requiere, por tanto, comprensión y estudio. Analizar las dinámicas, sentidos y transformaciones que desde allí y allí se generan es necesario para mediar tanta angustia y falaz interpretación, así como para proyectar caminos y retos. El filósofo español Javier Echeverría en 1999 publicó el libro Los Señores del aire: Telépolis y el Tercer Entorno, donde presenta un modelo de interpretación y explicación de los cambios generados por las crecientes tecnologías telemáticas. Recordemos que desde los primeros años de la década del noventa se dio a conocer y a usar a todo el mundo la Web, creada por el físico inglés Tim Berners-Lee, dando apertura al Tercer Entorno, como lo llama Echeverría; pero la humanidad a lo largo de la historia ha creado y vivido en otros dos entornos. El Primer Entorno donde se originó la especie humana, el ambiente natural que forjo el cuerpo y la mente humana; el Segundo Entorno cultural y social que da cuenta de los espacios urbanos y lo que en la historia social y cultural podemos denominar civilización. El Tercer Entorno posibilitado por las tecnologías de la comunicación y las redes telemáticas. El estudio de los tres entornos involucra perspectivas políticas, éticas, culturales, económicas, religiosas, epistémicas y, principalmente, tecnocientíficas. Actualmente la vida humana se desenvuelve en los tres entornos, pues este modelo no plantea una línea sucesiva o que suprima un entorno anterior por uno posterior, aunque es innegable la incidencia de un entorno posterior sobre el anterior, pues no es lo mismo lo urbano ni lo natural, luego de los entornos telemáticos, los espacios naturales, así como las ciudades y construcciones urbanas son interpretadas de otra forma por las tecnologías digitales.
Javier Echeverría, en 2020, junto a la también filósofa española Lola Almendros, dando continuidad a esta necesaria comprensión y estudio al mundo de las tecnologías digitales y la telecomunicación, publican el libro Tecnopersonas. Cómo las tecnologías nos transforman. Los entornos telemáticos o digitales creados en la Web dieron pie a la generación de subjetividades e identidades en estos entornos que conviene también analizar y estudiar. ¿¿Qué personajes, personalidades, individuos se han creado con las tecnologías digitales? ¿Cómo nos conectamos o relacionamos con ellos? ¿Qué relaciones de poder se crean en la Web? Son algunas de las inquietudes que allí podemos estudiar.
El lunes 5 y martes 6 de agosto, gracias a la Vicerrectoría de Investigaciones y al Programa de Filosofía de la Universidad del Quindío, podremos escuchar directamente a Javier Echeverría hablar de estas inquietudes. Cordialmente invitados e invitadas.
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