“Todos cometemos errores y hacemos cosas que sabemos no deberíamos. Es fácil ir por ahí con una pesadez, sintiéndonos mal con nosotros mismos. Pero vivir con la culpa no hace nada productivo.
No te ayuda a hacer lo mejor; te hace luchar más. La culpa te drena emocionalmente. Físicamente, te desgastará. Cuando somos culpables, no perseguimos sueños. No creemos que podemos superar los conflictos. Nos quedamos atascados”. Joel.
Cuánta sabiduría en este mensaje de Joel. Hoy mas que nunca, necesitamos tranquilidad, paz, armonía, nos urge apaciguarnos y evitar vivir con la culpa. Estamos viviendo momentos difíciles, angustiantes, que nos deprimen, que nos impiden vivir con alegría, pensar en cosas bellas, en situaciones gratificantes, y al contrario, nos sentimos abrumados, apesadumbrados, pesimistas. Pues no, nos podemos sentir derrumbados, pero es muy importante cubrirnos con fe, con esperanza, para impedir que nos derrumbemos, que nos asfixiemos, que nos sintamos derrotados ya que cada día estamos rodeados de conflictos, de batallas, de injusticias, de atropellos; hay en este momento, infinidad de seres humanos sufriendo, por fenómenos naturales, es como si el agua quisiera inundar vidas, provocar derrumbes, azotar con furia vidas humanas, nos sentimos culpables, desolados y responsables de tantas cosas!!!. La culpa nos drena emocionalmente como lo afirma Osteen. Una vez más él nos dice: “Es por eso que el enemigo trabaja horas extras en esta área. Sabe que la culpa te alejará de tu destino. No hay nada que le gustaría más a él, que pasaras la vida estando en contra de ti mismo, centrado en tus fracasos, sintiéndote indigno. A él se le llama: “El acusador de los hermanos. Te recordará todo lo que has hecho mal durante los últimos 30 años. Antes de levantarte de la cama por la mañana, tus pensamientos repetirán los errores que has cometido: cómo no estuviste ahí para tus hijos, cómo perdiste los estribos, cómo cediste a la tentación. Esta es la clave: en el momento en el que le pediste a Dios que te perdonara, no solo te perdonó, sino que ya no recuerda tus pecados. Eso significa que, si una voz está sacando a relucir cosas negativas de tu pasado, ese no es Dios. Es el acusador tratando de engañarte para que lleves la pesada carga de la culpa. Hazte un favor y di: No, gracias. No soy perfecto, pero estoy perdonado. No puedes arrastrar los fracasos de ayer al presente y vivir en victoria. Déjalos ir. Las misericordias de Dios son renovadas cada mañana. No pases ni un minuto mas deprimiéndote, viviendo en remordimientos. Dios te ha perdonado. ¿Por qué no te perdonas? Dios no te está menospreciando. ¿Por qué no dejas de menospreciarte? Con Dios lo puedes lograr y restaurar tu vida.
- Temas relacionados :
