Mi infancia en Salento estuvo marcada por personas, hechos e imágenes que hoy me resultan mágicas y encantadoras, pero que, en esos años fueron enigmas para mi mente infantil llena de juegos y sonrisas.
Una de esas imágenes, es la de la estatua de Simón Bolívar con la espada en alto, en la plaza principal.
¿Por qué la espada en alto? siempre me pregunté, y más, cuando iba a otras poblaciones y me encontraba con estatuas del libertador, y todas con la espada abajo.
Con el tiempo, escuché que alguien dijo que por aquí pasó el Libertador, en Salento durmió, y la espada en alto es un símbolo de que fuimos casa de Simón Bolívar.
Esta referencia histórica es un orgullo para el municipio y para el departamento. Hoy, 196 años después de ese suceso, celebramos las fiestas conmemorativas por el “Paso del Libertador”, un evento de cultura y tradición, que, con otros, es la muestra de lo privilegiado que es este territorio en la historia, la sociedad y la geografía del Quindío.
Lo anterior lo expreso no solo por el paso del Libertador. Por allí también nos cuenta la historia, que hizo tránsito el científico y humanista Alexander Von Humboldt, primer observador desde la academia de la Palma de Cera en nuestro territorio y quien dejó un legado científico crucial para la biodiversidad en el país.
De la misma manera por suelo salentino, cruzó el prócer Antonio Nariño, quien, según relatos, con la imprenta a cuestas y la traducción de los Derechos del Hombre, iba rumbo al sur del país a difundir estos principios invaluables de libertad y dignidad.
Y como si fuera poco, el municipio fue lugar de tránsito y de recibo permanente, de colonos provenientes de distintas zonas del país, principalmente de Antioquia, que dieron vida al nuevo poblado y que con su laboriosidad, empuje, trabajo y compromiso con la vida y el desarrollo, gestaron desde el “municipio padre” el nacimiento de poblaciones como Filandia, Circasia, Calarcá, Armenia y Montenegro, en un proceso de expansión social, económica y de desarrollo, que hoy es la columna vertebral de nuestro Quindío. Por lo tanto, Salento, incluso con el turismo, ha sido puerta de entrada para personas y hechos determinantes en la historia de la región.
Por ese territorio, al pie del Parque Nacional de los Nevados, ha ingresado gran parte de nuestra historia regional, gracias a hombres y mujeres que, con su inteligencia y acciones, nos marcaron a las generaciones futuras con legados de trabajo, dignidad, fortaleza y compromiso con la vida a través del desarrollo personal y social.
Hoy, cuando el Quindío se apresta a cumplir 60 años de vida administrativa, nos aferramos a esa historia y a esos legados como ejemplos a seguir y como impulsos para continuar adelante construyendo nuestra realidad presente y futura.
Desde el Gobierno del Quindío, destacamos ese pasado recogiendo los principios y valores plantados por todos esos personajes, la mayoría de ellos anónimos, que con su presencia dieron nombre a esta tierra quindiana, la que hoy necesita de todos nosotros, unidos trabajando “Por y para la Gente”, para que el espíritu de los ancestros ilumine nuestro camino y nos guíe al horizonte que anhelamos de bienestar y grandeza.
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