Varios relatos en la pluma exquisita del escritor Tomás González, autor colombiano de conocidas obras como “La Luz difícil”, “Primero estaba el mar”, Para antes del olvido”, “Temporal”, escritos que retratan de cuerpo entero al ser humano, siempre en el límite de su grandeza o su caída, “el agua es agua y las neblinas son neblinas. Se toca tierra y todo se pone difícil. Se arrima uno apenas un poco a los seres humanos y empieza a enredarse todo”. (1)
Sobrino del filósofo Fernando González, Tomás aguzó su pluma en largas jornadas de lector consumado, en los primeros escarceos de nuestra amada facultad de Filosofía en la UN y en su dilatada experiencia en los Estados Unidos, experiencia acumulada que ha vertido en su obra, el ser humano fatigado en la represa de sus actos cotidianos, muy cerca el abismo existencial: “(…) El ataúd estaba al frente, en la sala, y por las ventanas y la puerta se veía el embalse. El agua había recibido lluvia la noche entera y su belleza se puso indescriptible cuando, todavía con jirones de neblina, recibió el primer sol de la mañana (…) también ellos parecían despeñados por este destino que a todos nos fue concedido, animales, plantas, piedras, exuberante y deslumbrador, y sobre el cual nadie ha tenido nunca y tal vez nunca tendrá noción plausible, ningún poder, ningún escape. El opulento abismo “(pág. 206).
La Premio Nobel de literatura de 2004 escritora austríaca Elfriede Jelinek escribió sobre el autor colombiano: “Leyéndolo, tuve la sensación de que Tomás González es un escritor de mucha pureza, alguien con el potencial de convertirse en un clásico de la literatura latinoamericana”, elogio bien merecido para el novelista que ha logrado con sus obras, penetrar los vericuetos circunstanciales del ser humano, un vaticinio afirmado en su sólido lenguaje literario. Esa crónica que parece no olvidar nuestro eterno retorno, la violencia fatal de unos contra otros: “(…) las imágenes de muchacho, lancha, tiro en la cabeza y agua desaparecieron para siempre y el mundo, el mundo todo, regresó de esta forma terrible al inicio otra vez, a la inocencia” (pág. 89).
Lectura apasionante y actual, recomiendo a mis amables lectores.
A votar el próximo domingo
La tarea cívica del próximo domingo 8 de marzo es salir a votar temprano y definir el nuevo Congreso de la nación, recordando siempre que el voto es secreto y que constituye una de las libertades fundamentales, elegir y ser elegido, en la soledad de la urna. Recomiendo a mis apreciados lectores, votar temprano, evitar los tumultos y escoger con sabiduría y buen sentido democrático. Recordar por favor que quien desee votar alguna consulta, debe pedir el tarjetón correspondiente al jurado y rayar solo un candidato, ojo solo uno. Eviten la anulación si por ventura rayan dos o más. No es una elección rutinaria, se trata de una jornada definitiva para nuestro amado país. En paz y sin violencia. Éxitos.
- González, Tomás. Vista del abismo. Alfaguara. Narrativa Hispánica. Septiembre 2025. 206 páginas.
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