Es una pena que una tragedia como la registrada con el puente El Alambrado esta semana constituya el motivo central para destacar la inmensa trascendencia que esta vía representa para el transporte de carga y de pasajeros desde el suroccidente colombiano con el abastecimiento de la producción que allí se genera y la que entra … Continuar leyendo
Es una pena que una tragedia como la registrada con el puente El Alambrado esta semana constituya el motivo central para destacar la inmensa trascendencia que esta vía representa para el transporte de carga y de pasajeros desde el suroccidente colombiano con el abastecimiento de la producción que allí se genera y la que entra por el Puerto de Buenaventura con destino a casi todo el territorio colombiano, estimada en 30.000 toneladas mes.
Una vía que lleva más de cinco años en los estrados del Ministerio de Transporte, de la ANI y del Invías, en procesos de interminables estudios, sin que finalmente en este momento se conozca a la suerte del proyecto doble calzada La Paila-Calarcá, luego de las triquiñuelas a que se ha sometido desde la anterior administración en estas instancias estatales enfrentando cualquier cantidad de dudosas maniobras que llevaron a desplazar a la firma Vías del Bicentenario, que ya los había presentado luego de multimillonarias inversiones y de haber atendido con los respectivos sobre costos adicionales, todos los requerimientos exigidos. Esto ha generado más pérdida de tiempo, mayores sobrecostos y desgaste administrativo. Todo, según fuente que omitió denunciarlo para no comprometer a sus jefes, atendiendo exigencia de dirigir la adjudicación hacia Odinsa, Autopistas del Café Concesionaria desde el año 2006, dentro de la cual se encuentra la de El Alambrado. Una empresa de la cual son ampliamente conocidos los graves incumplimientos en que ha incurrido, que en este espacio han sido registrados y que son bien conocidos por los gobernadores del Eje Cafetero, pero solo ampliamente expuestos por el actual gobernador de Caldas, Luis Carlos Velásquez sin que se haya logrado eco en los niveles del alto gobierno, incluidas las ías que ya deberían haber adoptado las medidas correspondientes de carácter sancionatorio. Tampoco las veedurías han dicho nada. Por el contrario, se le premia con esta adjudicación de la doble calzada.
Ahora que se ha registrado este lamentable hecho, la Contraloría General ha manifestado su intención de abrir indagación preliminar respecto a supuestas acciones de repotenciación y patología estructural realizadas por el Concesionario Autopistas del Café bajo la supervisión de la Interventoría y la ANI, recordando que apenas el pasado 6 de marzo, a través de terceros, presentó el estudio de patología para revisar la estructura del puente, sin que hubiese encontrado fallas que generaran afectaciones importantes en su operación y capacidad. Es extraño que, en tan pocos días, la realidad contradiga tal conclusión. Con razón, uno de los técnicos consultados por los medios, considera que la patología estructural no se hizo de la manera correcta. Obviamente son asuntos que deberán ser confirmados o rectificados por quienes adelantan la investigación correspondiente, que es de esperarse transcurra con la mayor celeridad, objetividad y debida diligencia. Y que, además, el proyecto de construcción de la doble Calzada La Paila-Calarcá, que tanta urgencia requiere para descongestionar la vía, avance sin más interferencias como las acá denunciadas en reiteradas ocasiones.
Y valga la pena insistir en el tema pendiente de rehabilitación del puente de Barragán que ahora complica aún más el problema. Serán mínimo 4 meses de tropiezos mientras se construye el nuevo puente El Alambrado, con su grave incidencia sobre la economía de los colombianos, en lo cual Autopistas del Café debería corresponder suspendiendo el cobro de los peajes en las vías alternas a manera de compensación.
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