Es probable que el país deba pasar de hablar de violencia, hecho que ha marcado su historia desde hace más de medio siglo, o desde hace más de 500 años, para hablar de crueldad. La violencia, particularmente en Colombia, ha estado enmarcada, asociada y justificada por cuestiones políticas y desde allí se han escrito miles de interpretaciones y explicaciones. Pero la realidad, lo cotidiano, la noticia del día a día, a nivel nacional y local nos muestra hechos que desbordan la violencia política, estructural o cultural. Sin llegar a decir que después de la violencia está la crueldad, como una cuestión de degradación, de superación o desborde de la misma violencia, sí deberíamos hablar desde ahora de crueldad, debido a los hechos que actualmente se viven en diferentes sectores y donde son víctimas el conjunto de los seres vivos, humanos, animales y naturaleza.
Según el diccionario de la lengua española, crueldad se define como: 1. Inhumanidad, fiereza de ánimo, impiedad y 2. Acción cruel e inhumana. Por cruel, define: “(adjetivo) Que se deleita en hacer sufrir o se complace en los padecimientos ajenos”. En el diccionario se define cruel: “(Adjetivo) [persona] Que no siente compasión ante el sufrimiento ajeno, o que se deleita con ello.” Estas definiciones nos plantean la crueldad como acción cometida por sujetos o personas, caracterizada por la impiedad, la crudeza, exceso y el disfrute o deleite por el acto extremo. Pero ante la presencia cada vez más cotidiana de actos o hechos aberrantes, que ya no es suficiente con nombrarlos como violentos, sino que se acude a nombrarlos como crueles, el adjetivo de lo cruel ahora puede ser más de la realidad o de la vida cotidiana y no solamente de las acciones cometidas por diferentes personas.
¿Y, qué es una realidad cruel? La realidad cruel hace referencia a una inmediación, a un expresar sin signo, a un puntualmente enunciar que así es realmente lo que pasa. Al respecto el filósofo francés Clément Rosset en el libro El Principio de Crueldad (1994) define: “Por ‘crueldad’ de lo real entiendo en primera instancia, ni que decir tiene, la naturaleza intrínsecamente dolorosa y trágica de la realidad. (…) Pero también entiendo por crueldad de lo real el carácter único y, por lo tanto, irremediable e inapelable de esa realidad.”
Explicaciones sobre la realidad como violenta existen muchas. En general se plantean explicaciones que van desde hablar de una supuesta naturaleza humana violenta o conflictiva, hasta explicaciones sociológicas que plantean distintos tipos de violencia: violencia directa o armada, violencia estructural o socioeconómica y violencia cultural. Sin embargo, los casos terribles de feminicidios, infanticidios, desmembramientos humanos, aumento de suicidios, explotación sexual de menores, entre otros hechos indignantes y dolorosos en el terreno de lo social o humano, nos exigen replantear las explicaciones dadas sobre la violencia. El sociólogo francés Michel Wieviorka, en un artículo titulado Violencia y Crueldad, explica, por un lado, la crueldad como un redoblamiento de la violencia, donde se coloca a la violencia con finalidad y, por otro lado, la emergencia de condiciones favorables para que surjan este tipo de actos o realidades crueles:
Así, un primer tipo de explicación hace de la crueldad una violencia por la violencia que no espera para liberarse, en algunas personas al menos, más que a circunstancias favorables; mientras que un segundo tipo de explicación insiste por el contrario en condiciones que le son favorables, en el seno de una cultura, por ejemplo, o incluso que dependen de una preparación específica puesta en funcionamiento en campos de entrenamiento o al hilo de una propaganda orientada a este fin. (2003)
Es urgente y necesario investigar alrededor de este problema, donde convergen diferentes lógicas y sentidos en los actuales actos o realidades crueles que exigen de interpretaciones, explicaciones e intervenciones, con el propósito de buscar poner fin a la crueldad, así como se ha buscado poner fin a la violencia.
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