Durante varios días, como si fuera un milagro para mí, he podido visitar con Lucelly Velasco y Victoria Sur distintos colegios de Armenia, a donde hemos llevado algunos poemas de Carmelina Soto. Hablo del proyecto musical “Tu nombre, amor”. Se advierte la irregularidad de nuestro nivel educativo, y el ansia de decenas de muchachas y … Continuar leyendo
Durante varios días, como si fuera un milagro para mí, he podido visitar con Lucelly Velasco y Victoria Sur distintos colegios de Armenia, a donde hemos llevado algunos poemas de Carmelina Soto. Hablo del proyecto musical “Tu nombre, amor”.
Se advierte la irregularidad de nuestro nivel educativo, y el ansia de decenas de muchachas y muchachos de escuchar otras narrativas, expresadas por otras voces, más allá de sus docentes habituales.
El Observatorio Mujer, Cultura y Derechos y la Fundación Torre de Palabras, con integrantes empecinados en llevar la poesía de Carmelina Soto Valencia a diversos lugares, han realizado una ruta de conciertos comentados para socializar la obra de la poeta cuyabra.
Victoria Sur, que acaba de llegar de su gira por México, es una muchacha dulce y rigurosa en su trabajo, que nos lleva de su mano poderosa por los versos de Carmelina Soto. Canta Mí ciudad, como si fuera una juglar urbana, en ritmo de bambuco, uno de los poemas icónicos de la mujer que, con su verbo y su ejemplo personal, señaló un camino de divergencia para las quindianas.
Victoria Sur publicó hace unas semanas su canción Ojalá nos encontremos otra vez, y con su bello video, ha logrado que esa composición personal, de ella, se mantenga en los primeros lugares de la radio pública, ratificando lo que ya todos sabemos: que es una gran compositora, que es una muy valiosa intérprete, y que lleva en su sangre cuyabra toda la fuerza de una comunidad que canta y hace poesía.
En su proceso de musicalizar los poemas de Carmelina, como hizo Joan Manuel Serrat con Miguel Hernández, sacándolo del ostracismo a que lo habían sometido los españoles, ella eligió diversos géneros musicales, y pudo configurar unos arreglos maravillosos para poemas como Balada del recuerdo, o Almas, poemas que se convierten en ritmos de la nostalgia o de la expresión más profunda de Carmelina Soto.
Muchos saben que Victoria Sur fue nominada a los premios Grammy, y también que ella, con sus búsquedas musicales, con su tesón, se mantiene como una de las grandes cantautoras colombianas, por su calidad, claro, y por su constancia en mantener un estilo propio que ya es reconocido en los medios de comunicación y en muchas regiones del país.
La poesía de Carmelina Soto Valencia se puede encontrar en algunos libros de la Biblioteca de Autores Quindianos, hechos por profesores y estudiantes del programa de Lengua Castellana y Literatura, y ahora la vamos a poder hallar en las plataformas virtuales que alojan los nuevos ritmos y canciones del mundo.
Alguna vez, el cronista Juan José Hoyos, nos conminó a recuperar la obra de Carmelina. Y también nos lanzaba la idea de escribir unas biografías sobre Luis Vidales y sobre la poeta de Armenia. En todos los casos, uno y otra, son símbolos de una rebeldía de la palabra y de la vida.
Caminar de prisa por Armenia con Victoria Sur, más que una oportunidad de verla y oírla cantar, es un privilegio de mis ojos, toda vez que en ella todo es inteligencia, libertad y creatividad.
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