Saltar al contenido

Día de la Paz

Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez

domingo, 16 enero 2022

COMPARTIR LA NOTICIA:

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

El 1 de enero de 1968, el papa San Pablo VI, instituyó el ‘día Mundial de la Paz’, “como presagio y como promesa, al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo … Continuar leyendo

El 1 de enero de 1968, el papa San Pablo VI, instituyó el ‘día Mundial de la Paz’, “como presagio y como promesa, al principio del calendario que mide y describe el camino de la vida en el tiempo, de que sea la paz con su justo y benéfico equilibrio la que domine el desarrollo de la historia futura”. Desde entonces, todos los papas, han dirigido mensajes de fe y esperanza instando a la construcción de la paz. Para nosotros, quizás no es algo habitual pensar en esta jornada, porque la semana por la paz, se celebra en el mes de septiembre; sin embargo, esta jornada del 01 de enero, se erige como una fiesta en la que todos podemos recordar que la paz no se reduce a una simple celebración o a unos actos académicos y culturales; la paz es un camino o mejor, el camino es la paz. Precisamente, con motivo de la versión número 55 de esta jornada, el papa Francisco ha dirigido un mensaje a toda la humanidad, titulado: “diálogo entre generaciones, educación y trabajo: instrumentos para construir una paz duradera”. 

En su mensaje el papa Francisco trae a feliz recuerdo las palabras del profeta Isaías en 52, 7: “Qué hermosos son sobre las montañas los pasos del mensajero que proclama la paz”, palabras que expresan consuelo, alivio, esperanza. El papa San Pablo VI, había denominado el camino de la paz con el nombre ‘desarrollo integral’, algo, que como dice el papa Francisco ‘está alejado de la vida real de muchos hombres y mujeres y, por tanto, de la familia humana’. El papa Francisco insta a la sociedad actual a escuchar el clamor de los pobres y el clamor de la tierra, que siguen implorando justicia y paz, reconociendo que la paz es un don de lo alto, fruto de un compromiso compartido; lo dice hermosamente con estas palabras: “existe una arquitectura de la paz, en la que intervienen las distintas instituciones de la sociedad y existe un artesanado de la paz que nos involucra a cada uno de nosotros personalmente”. En su mensaje, el papa Francisco propone tres caminos para construir una paz duradera: el primer camino es el diálogo entre las generaciones, base para la realización de proyectos compartidos, por lo que hay que recuperar la confianza mutua y saber que, ante las crisis que estamos viviendo, se hace urgente atender a la sabiduría y espiritualidad de los mayores y a la creatividad, el afecto y el dinamismo de los jóvenes; los mayores, como los depositarios de la memoria y los jóvenes como continuadores de la historia.

El segundo camino propuesto por el papa es la instrucción y la educación, como factor de responsabilidad, libertad y desarrollo. Desafortunadamente, manifiesta el sumo pontífice, se sigue invirtiendo más en la guerra, en las estrategias militares, que en la educación. Esto implicaría promover la ética del cuidado; una cultura que puede llegar a favorecer un lenguaje común, capaz de romper las barreras para construir puentes, de ahí, la necesidad de un ‘pacto educativo global’, que involucre a las familias, comunidades, escuelas, universidades, instituciones, religiones, gobernantes, a toda la humanidad, —concluye el papa—. El tercer camino planteado por el papa, es el trabajo para una plena realización de la dignidad humana.  

El romano pontífice, da cuenta que el trabajo es expresión de uno mismo y de los propios dones, reconociendo que también es compromiso, esfuerzo, colaboración con otros, porque se trabaja siempre con o por alguien. Así, lo describe el papa: ‘el trabajo es el lugar donde aprendemos a ofrecer nuestra contribución por un mundo más habitable y hermoso’, base sobre la cual se construyen en toda la comunidad la justicia y la solidaridad. Finalmente, estos caminos propuestos por el papa, unidos a los cuatro pilares recomendados por el papa San Juan XXIII, en ‘Pacem in Terris’: ‘la verdad, la libertad, la justicia y el amor’, se convierten en fuente de inspiración para sentar las bases de una sociedad más justa y más humana. 

De todo esto se desprende una consigna: “trabajemos todos, sin desfallecer, durante los 365 días del año, por la paz y la justicia. Comencemos por desarmar el corazón y acercarnos a Dios, haciendo gala de la bienaventuranza: “dichosos los que trabajan por la paz y la justicia porque serán llamados hijos de Dios” (Mt 5, 9) 


  • Temas relacionados :

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Noticias relacionadas