Hay espacios en la ciudad que guardan con celo místico su historia. Se trata de calles por las que transitaron personajes memorables, escenarios donde ocurrieron hechos trascendentales y lugares que contemplaron la vida transitar, que fueron el telón de fondo de fotografías intemporales y son una parte fundamental de la piel de ese organismo vivo, … Continuar leyendo
Hay espacios en la ciudad que guardan con celo místico su historia.
Se trata de calles por las que transitaron personajes memorables, escenarios donde ocurrieron hechos trascendentales y lugares que contemplaron la vida transitar, que fueron el telón de fondo de fotografías intemporales y son una parte fundamental de la piel de ese organismo vivo, de ese contexto existencial, que es la ciudad.
En Armenia, un sitio emblemático y magnífico es el parque El Bosque. ¡Cuánta gloria atrapada en su pasado!, ¡cuántos eventos destacados celebrados en él!, ¡cuántos seres humanos acariciando su suelo!, ¡cuántos enamorados escondiendo besos y secretos detrás de sus árboles y arbustos!, ¡cuántas risas infantiles albergando felicidades dominicales en su césped!, ¡cuántas memorias flotando en el aire, de conversaciones familiares alrededor de un picnic!, ¡cuánta música contenida en los muros de la plaza, la misma que guardó le emotividad del toreo y también la magia de muchos espectáculos, esa que en su arena, recibió sudor y flores, la misma que luego albergó tablados para bailes y fiestas!
Es nuestro este lugar, parte del patrimonio ambiental de Armenia y eje de la historia, que ha atestiguado sucesos importantes de la cotidianidad de muchos de nosotros.
Como un verdadero pulmón de la capital del Quindío, se erige en inmediaciones del barrio San José, llenando de vida y oxígeno el lugar con su variada vegetación. Ha albergado fiestas y eventos, ha atestiguado la realización de exposiciones y ferias de todo tipo, ha recibido con su abrazo vegetal a deportistas, artistas y empresarios, ha sido el escenario de bellísimos alumbrados navideños… Ha guardado en sus caminos el eco de muchos pasos y atrapado el asombro de incontables pupilas, maravilladas por su hermosura. Espectacular y único este lugar.
En un momento histórico en el que se está pensando este territorio en una perspectiva de desarrollo sostenible y se están generando proyectos para catapultar a Armenia como una ciudad silver y también, como un destino de predilección para turistas nacionales e internacionales, un sitio como este resulta insustituible y estratégico. ¡Qué mejor espacio para que los abuelos, saquen a pasear sus recuerdos, para que reciban el sol en las mañanas!, ¡qué mejor escenografía para que florezca la primavera en los amores otoñales! ¡Cuánto potencial tiene El Bosque para la integración familiar, la práctica de varias disciplinas, la recuperación de juegos tradicionales y la realización de eventos!
Hay mucho por proponer y construir en este sitio, parte preciosa del rostro de una ciudad que lo tiene todo por hacer; que cuenta con los elementos para hacer que ocurra un nuevo milagro, que contiene en su vientre la semilla de la prosperidad y con su clima privilegiado y topografía perfecta, lo posee todo para seguir siendo un paraíso para sus habitantes y un imán que capture el alma de los visitantes.
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Hemos de amar nuestro Bosque, recorrerlo con alegría, visitarlo los domingos y deleitarnos con lo sencillo en una tarde cualquiera… Hemos de honrar su pasado, apreciar lo que ha significado en la construcción de identidad y ciudadanía y también, hemos de considerarlo como un eje fundamental en la prospectiva del desarrollo de esta magnífica ciudad.
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