Música y movimiento, cuerpos sudorosos de cansancio y ardientes de felicidad, ritmo, cadencia, conexión y magia… La cultura vibrando, la tradición subsistiendo, los rostros sonriendo mientras el pecho se agita, brazos aleteando y piernas escalando hacia la inmensidad… La sangre circulando deprisa, el calor en la cara, la mirada brillando, las manos atrapando a la … Continuar leyendo
Música y movimiento, cuerpos sudorosos de cansancio y ardientes de felicidad, ritmo, cadencia, conexión y magia… La cultura vibrando, la tradición subsistiendo, los rostros sonriendo mientras el pecho se agita, brazos aleteando y piernas escalando hacia la inmensidad… La sangre circulando deprisa, el calor en la cara, la mirada brillando, las manos atrapando a la vida y a la pareja, sinergia, armonía, expresión suprema de la vitalidad y la energía… todo eso y mucho más, es la danza.
El arte y la cultura nuestros, tienen espectaculares expresiones en el baile, que ha recogido de manera magistral la identidad cafetera, los mercados campesinos y la vida en las veredas… toda la historia se puede contar por medio de la danza y eso la hace más bella y valiosa.
Desde 1982 y según declaratoria de la Unesco, cada 29 de abril tiene lugar la Celebración del día internacional de la Danza, que agrupa a bailarines y músicos en todos los rincones del planeta, para darle vida a los bailes más auténticos, fusionar el suave vals con el frenético mapalé, recordar el pasado en alguna coreografía de salón o sentir que el alma se mueve debajo de la piel, al ver pasar a algún grupo que pinta las calles con una cumbia o una salsa… ¡qué decir de la sensación que produce bailar o contemplar los movimientos eróticos y al mismo tiempo nostálgicos del tango! ¡Cuánta pasión y fuerza vive en un cha – cha – cha, una rumba catalana, un flamenco o un mambo! ¡Cuánto ímpetu y color hay en la exuberante samba brasilera, que nos conecta con los tambores africanos y el sabor de esa piel morena y sensual!
Se trata de una expresión corporal acompañada de un ritmo acústico, que a veces se entrelaza con el teatro (como en bailes típicos como la danza de los macheteros).
En el Quindío, además de contar con talentosos coreógrafos y bailarines y varios grupos destacados –como los de Bienestar Institucional de la Universidad del Quindío, que tienen un excelente nivel artístico– contamos con una organización cultural de reconocimiento nacional e internacional… se trata de Fundanza, que con esfuerzo y constancia se ha consolidado no solamente en esta manifestación artística, sino también en otras y ha hecho del arte un estilo de vida.
Es notable el trabajo que se realiza en la primaria artística, identificando y cultivando el talento infantil y motivando a quienes tienen inquietud por el arte, en torno a un propósito hermoso. También, haber logrado consolidar grupos con personas de todas las edades, que han brillado con luz propia en escenarios nacionales e internacionales.
Ni qué decir de los egresados de sus programas, que se han convertido en embajadores del talento quindiano en muchos lugares y han puesto en marcha proyectos maravillosos en diversos países.
¡Qué viva la danza! Gracias a instituciones que como Fundanza, generan desarrollo artístico, espiritual, social y humano y que realizan actividades importantes, como la versión XX del Festival Nacional de Danza Folclórica por Pareja, este año en homenaje al Maestro Mario Echeverry Restrepo. Los eventos se pueden seguir a través de las redes sociales.
Un reconocimiento a sus líderes, en especial a James González Matta, que merece admiración por su labor cultural y educativa.
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