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Así es como el consumo arrastra a las personas a las calles de Armenia

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martes, 9 julio 2024

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De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Desarrollo Social, la ciudad cuenta con 1.260 personas en situación de calle, en su mayoría entre 30 y 50 años, y policonsumidores.

En Armenia, hay 1.260 personas en situación de calle, 133 en programas de superación activa y 15 migrantes registradas; para mejorar su atención la Secretaría de Desarrollo Social busca implementar un centro transitorio con recursos nacionales. 

Esta población en condición de calle se concentra en lugares públicos frecuentados, como la Plaza Bolívar, parques Sucre, de la Constitución, Fundadores y la plazoleta de La Quindianidad, principalmente debido a la mendicidad. 

Adultos entre 30 y 50 años constituyen la mayoría de esta población, que es policonsumidora, con predominancia de marihuana y heroína, además de inhalantes y medicamentos psiquiátricos. 

 Según el censo de 2021, existen cinco factores estructurales que predisponen a la vida en la calle: consumo temprano de sustancias psicoactivas, violencia intrafamiliar, falta de poder adquisitivo, conflicto armado y social, y la migración. 

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Abordaje

La población que no se encuentra en un grado de vulnerabilidad tan alto, se le incentiva al ingreso a cualquiera de las 10 fundaciones con las que cuenta Armenia y están articuladas con el municipio, para que tengan la oportunidad de acceder a los procesos de superación de la vida en la calle, debido a que no se le puede obligar a las personas a ingresar a cambiar su estilo de vida, lo que tampoco indica que se convierta en una conducta delictiva debido a que muchos de ellos no delinquen. 

Corresponsabilidad Social: No Dar Limosna 

La secretaria de Desarrollo Social, Jenny Gómez Betancourt, hizo un llamado a no dar limosna a las personas en situación de calle, ya que esto fomenta la mendicidad y el consumo de sustancias psicoactivas. También pidió a quienes brindan ropa o alimentos reconsiderar su ayuda, ya que perpetúa la situación de confort en la calle. 

“Hemos identificado que la falta de limosna crea la necesidad de buscar ayuda y asistencia social”, argumentó Gómez Betancourt. 

Se planea una campaña para desalentar la mendicidad, destacando que el dinero entregado termina fomentando el microtráfico. La administración municipal busca recursos del Ministerio de la Igualdad para construir un centro de tránsito que ayude a las personas a crear nuevos hábitos y disminuir el consumo. 

El Centro Integral de Habitante de Calle está enfocado en la superación de la vida en la calle, iniciando con un centro transitorio. Los procesos contractuales para su implementación están en marcha, buscando colaboración de entidades interesadas. 

De habitante de calle a funcionario público

Carlos Arturo Mejía Donado fue habitante de calle durante casi 40 años. Por decisión propia, dejó de consumir drogas y ahora es funcionario público en Montenegro. 

“Empecé mi rehabilitación dejando de consumir más drogas, fue duro porque la ansiedad persiste, pero por eso uno busca formas de evadir o persuadir, con otros métodos y otras herramientas, por ejemplo, yo trabajo en las noches en Montenegro, de día estoy en Armenia en entornos libres de droga y así me he mantenido, gracias a Dios, hace llevo 4 años”, contó Mejía Donado. 

Su proceso de recuperación arrancó desde que Cenexpo fue habilitado para albergar a la población en situación de calle durante la pandemia de Covid-19, allí la secretaría de Desarrollo aSocial lo vinculó a un programa que le salvó la vida.  “Por cuestiones de la vida terminé con buenos contactos, gracias a Dios me han ayudado y hoy día soy funcionario público en Montenegro”, expresó. 

  Por otra parte, Fabián Andrés Torres Ramos, de 35 años, es oriundo de Bogotá D.C y expresó que terminó en Armenia debido a que estaba en una situación crítica en su ciudad natal, por lo que, con la promesa de recibir ayuda materna, vino a la capital quindiana a empezar una nueva vida, lejos de excesos, fiestas y licor de la capital colombiana. A pesar de que tomó la ayuda materna ofrecida y estuvo recluido en el Hospital Mental de Filandia, recayó. 

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  “Empecé en el mundo de las drogas por curiosidad, empecé con el cigarrillo, luego con la marihuana, pegante y hoy día consumo heroína. Uno va tomando decisiones inconscientes teniendo en cuenta lo vivido, uno cree que puede ir controlando las cosas y cuando menos piense se le sale de las manos”, contó Torres Ramos.   

Calificó el síndrome de abstinencia de la heroína como algo muy fuerte e incontrolable, y la describió como una enfermedad, pues cualquier malestar se multiplica sin la dosis, sin el ‘chutazo’ o el ‘balazo’, expresó que en su situación actual experimenta mucha soledad y menosprecio. 

 “Se siente como un guayabo extenso de dos días, como si nada lo curara, pero al momento de pegarse un “chute” quedas como nuevo, la dosis además varía y aumenta, porque la reacción no es la misma. Uno siente mucho menosprecio, mucha inconsciencia e incultura de la gente, pero es solo la consecuencia de ciertas experiencias porque no todos están preparados para reaccionar, esto no es una experiencia fácil de llevar y no todos tienen la experiencia de saber qué hacer, cómo ayudar y lo único que pueden hacer es rechazarlo a uno o alejarlo, uno entiende que a veces no lo hacen en la mala”, indicó Torres Ramos. 

  Por último, manifestó su deseo de salir de las calles, aunque le cuesta luchar con su adicción, piensa que no es tarde para retomar o dar un nuevo rumbo a su vida, pues es consciente de que ha desaprovechado algunas oportunidades dadas. 
 


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