Calarcá es el municipio del departamento del Quindío en el que más solicitudes de este tipo se han realizado hasta la fecha.
Con corte al 25 de noviembre de 2022, un total 425 personas -en toda Colombia- tramitaron el cambio de sexo en su registro civil de nacimiento. De las mencionadas, 223 cambiaron su género de masculino a femenino, 200 de femenino a masculino y 2 a no binario. En el Quindío, según cifras aportadas por la Registraduría del departamento, se han registrado 43 cambios de sexo y de nombre en documentos de identidad. De esas 43 solicitudes, los cambios por municipio se ubican en: Calarcá, 30 solicitudes; Pijao, 3; Montenegro, 3; Armenia, 2; Circasia, 2; La Tebaida, 1; Quimbaya, 1; y, Salento, 1.
Didier Alberto Chilito Velasco, registrador nacional delegado para el Registro Civil y la Identificación, señaló en un comunicado oficial emitido por la entidad en mención que debido a instrucciones legales, se determinó que las personas podían tener autonomía en cuanto al sexo y la identidad de género, motivo por el cual desde la Registraduría han trabajado por facilitar procesos que garanticen la igualdad de la comunidad LGTBIQ+.
Asimismo, explicó que los procesos que la Registraduría ha puesto en marcha permiten que las personas de dicha comunidad tengan la opción de inscribir en su registro civil la corrección del sexo, “y para que las herramientas tecnológicas estén preparadas para recibir estas exigencias de cambio en el nombre identitario y de esta manera puedan verse reflejados en los documentos de identidad”.
Las primeras 5 cédulas digitales fueron expedidas el pasado 25 de noviembre en la reclusión de Mujeres Villa Josefina de Manizales, Caldas.
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Proceso
Mediante el decreto 1227 de 2015, se autorizó la rectificación del componente sexo en los documentos de identidad. A su vez, la sentencia 063 de 2015 posibilitó el cambio del componente nombre. En el Quindío, a partir de la resolución 14368 de 2017, las personas que se autorreconozcan como LGBTI, así como mujeres trans y hombres trans en condición de vulnerabilidad, pueden acceder a una exoneración en el trámite del duplicado y rectificación de la cédula de ciudadanía -por una sola vez-. De esta manera, desde la Registraduría eximen del pago de $60.000, correspondiente a la contraseña.
Nathaly Camargo Marulanda– quien fue la primera mujer trans en realizar el cambio de sexo y de nombre en el Quindío-, integrante de la dirección de grupos vulnerables de la secretaría de Salud del Quindío y coordinadora para asuntos de género y diversidad en la Universidad del Quindío, opinó: “Hice el trámite en el 2015, fue muy engorroso, más cuando las entidades en ese momento no sabían cómo proceder ante ese tipo de solicitudes. Al otro día de surgir el decreto fui a la notaría del municipio de La Tebaida, me presenté con el notario y le expresé mi necesidad de aplicar el decreto en la rectificación de mi cédula. A los 2 días me llamaron y me dijeron que podía hacer el cambio. En ese momento la escritura pública notarial me costó $167.000. Luego procedí a la Registraduría para que hicieran el cambio y generaran la nueva contraseña, esta se debe pagar aparte”.
También, debido a la experiencia de otras personas, Camargo Marulanda hizo un diágnostico sobre las solicitudes que se presentan en el departamento: “Muchas personas trans hacen el cambio de nombre, pero no saben que también se puede hacer el cambio de sexo. Es una complicación que tenemos porque los funcionarios no dan la información completa, de manera que la ruta no se oferta de manera adecuada. Importante recordar que se puede cambiar nombre y sexo en la actualidad. También es válido hacer solo cambio de nombre o solo de sexo. Pasa que cambian el nombre, pagan el dinero, pero cuando se enteran que también se puede cambiar el sexo deben volver a pagar y la ley estipula que debe ser un solo pago. Esa es una barrera de acceso”.
De igual modo, agregó que: “A través de la resolución del 2017, la Registraduría nos exoneró del pago, la notaría debería también ajustar el costo porque las personas con orientación sexual y género diversa son grupos vulnerables y no todos tienen los recursos para hacer esta rectificación. Eso viola el libre desarrollo de la personalidad, nombre jurídico e igualdad”.
Otro problema que se presenta tras hacer un proceso de rectificación, tiene que ver con el hecho de que las empresas y entidades tardan años en hacer los ajustes y algunas universidades u organizaciones no hacen cambios a los títulos que ya se entregaron. “En mi caso tardaron 3 años, entonces no tuve acceso a la salud durante ese tiempo. Para mis pagos en la gobernación me solicitaron un dictamen de historia de género porque una de las universidades no rectificó uno de mis títulos. Cuando se hace este cambio es volver a nacer prácticamente. Además, en los aeropuertos siempre ponen problemas, me señalaron de falsedad en documento público. En ese momento me tocó presentar la escritura pública, el registro autenticado y el acta de nacido vivo para que me sacaran del calabozo. Eso es una barrera para la identidad”, concluyó.

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