La capital quindiana cuenta mínimo con una institución educativa pública por comuna. Tasa de deserción ronda el 7 %.
Según información preliminar del ministerio de Educación, Armenia tiene un 7 % de deserción escolar que, según Antonio José Vélez Melo, líder de Calidad Educativa de la secretaría de Educación de Armenia, para el ministerio, una cosa es la reprobación, otra es el desplazamiento y otra la deserción, que se entiende como el fenómeno en el cual el niño o joven sale como tal del sistema educativo, es decir, que no se encuentra en el sistema a nivel nacional. “No deserta el que se va del Quindío a estudiar en Medellín sino el que abandona o deja la educación formal”, acota el funcionario.
Así mismo, dijo que el ministerio de Educación entrega las cifras oficiales y que las estadísticas de este año serán entregadas en octubre. Por el momento, se tiene información preliminar de una reunión que las secretarías tuvieron con el ministerio, de la cual el municipio de Armenia tenía aproximadamente 2.500 estudiantes fuera del sistema educativo, sobre una total possible de matriculados de 35.000 estudiantes.
“No tenemos cifras consolidadas, por eso necesitamos que el ministerio nos diga de qué niveles son los menores para poder determinar dónde está la concentración de mayor deserción. Es posible, hipotéticamente, que una de las grandes bajas en matrículas podría ser cuando el estudiante culminó sus estudios de básica secundaria y no sigue con media, o sea décimo y once”, asegura Vélez Melo.
Los factores que se han detectado sobre deserción se podrían resumir en: Cuando los jóvenes salen del país, ya que puede que estén vinculados en el sistema educativo de otra parte del mundo, pero en Colombia queda como deserción; cuando efectivamente los menores abandonan los estudios, si los padres no envían los niños el Instituto Colombianos de Bienestar Familiar o la Policía Nacional tendría que intervenir ya que el sector educativo carece de competencias legales; puede haber un fenómeno sicosocial, pueden haber fenómenos de violencia, entre otros.
Armenia tiene la ventaja de contar mínimamente con una institución educativa en cada una de las 11 comunas, en algunos casos incluso hay comunas que tienen varias instituciones, como la 2 que tiene 4 colegios.
Se han implementado modelos flexibles en el municipio para los jóvenes que tienen condiciones de extraedad, que han tenido repitencia de 2 o 3 años o que tienen problemas sicosociales. Por medio de estos modelos ellos pueden desarrollar satisfactoriamente el ciclo de estudio.
“Contamos además con los programas sabatinos de jóvenes y adultos que permite formalizar el estudio de estas personas”, recordó el líder de Calidad Educativa y señaló que para garantizar la permanencia de un estudiante, la alimentación escolar cumple un papel importante, ya que varias familias se apoyan en esto. Existe una red de docentes orientadores y de apoyo para los estudiantes en riesgo sicosocial, consumo de sustancias o alguna discapacidad.
Finalmente se cuenta con la Ley 2025 del 2020 o de escuela de padres para realizar un acompañamiento y forjar un trabajo conjunto entre familias y escuela para la formación de los menores de edad.
Álvaro Lozano Ospina, rector de la Institución Educativa Nacional Jesús María Ocampo, explicó que cuentan con un comité que hace seguimiento de permanencia de los estudiantes. Allí tienen un indicador que se plantea teniendo como línea base el año que pasa, para hacer un plan de mejoramiento y reducir el indicador de deserción.
Con respecto al año anterior, el rector mencionó que han tenido una baja en matrículas, que cuentan solo con el 89 %, es decir, hay una población que no está cubierta por el sistema educativo. Indicó que aspectos económicos y de ubicación son los motivos más frecuentes de deserción escolar.
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