El programa Quiero Recuperarme, QR, enfocado en las personas en condición de calle y con problemas de adicciones, fue creado el 5 de junio y al día de hoy ya se han caracterizado alrededor de 160 personas que desean renovar su vida. Andrés Felipe Chauta Ortiz, coordinador del programa de habitanza de calle de la … Continuar leyendo
El programa Quiero Recuperarme, QR, enfocado en las personas en condición de calle y con problemas de adicciones, fue creado el 5 de junio y al día de hoy ya se han caracterizado alrededor de 160 personas que desean renovar su vida.
Andrés Felipe Chauta Ortiz, coordinador del programa de habitanza de calle de la Diócesis de Armenia, indicó que todos los lunes a partir de las 6 p. m. las personas se reúnen en la diócesis, luego de conocer el programa gracias a las “Rutas fraternas” que realizan los miembros de la iniciativa los lunes, martes, jueves y viernes cada 15 días.
“En el momento hay alrededor de 40 personas semanales en la Fundación Emanuel, donde les pagamos la noche con la condición de que se integren al programa y asistan todos los lunes”, dijo el coordinador.
Así mismo, 9 personas en situación de calle que conocieron QR han tenido un gran avance y desde el 3 de octubre residen en la casa Madre de la Misericordia, ubicada en el barrio Rincón Santo. “Ellos llegan desde las 7 p. m. de lunes a viernes, y en la mañana se van a las 8 a. m., también tienen que preparar su desayuno y comida y los fines de semana tienen la oportunidad de estar en la casa todo el día”.
Dos de esas 9 personas se trasladaron al Hogar de la Esperanza, que pertenece a la diócesis y atiende a la población de adultos mayores, ofreciéndoles la oportunidad de tener todas sus necesidades cubiertas.
Leer: Ayuda integral y solidaridad: la séptima jornada de amor por los pobres
No obstante, también existen casos no tan exitosos con el proceso de rehabilitación, hay 2 personas que recayeron en el consumo de sustancias y tuvieron que ser retiradas del servicio de hospedaje. “Esto no quiere decir que ellos tengan que salir del programa o que no puedan estar en la diócesis, simplemente deben hacer de nuevo todo el proceso desde cero”.
Cabe mencionar que una persona con cualquier tipo de adicción, como las sustancias psicoactivas, la pornografía, el licor, el juego, entre otras, puede hacer parte de QR, solo necesita un poco de voluntad para poder avanzar progresivamente.
Experiencias de vida
Marco Tulio Henao Jaramillo lleva 2 meses siendo parte del QR, habita una de las casas que tiene la diócesis para las personas más comprometidas con su proceso de superación. “Me siento muy bien, justo como era antes de consumir licor, que era mi vicio y ahora ya no lo tengo”.
Henao Jaramillo con perseverancia y mucho esfuerzo, ha ido superando su adicción, incluso ha dejado de sentir temblores en su cuerpo por la abstinencia.
Aunque la convivencia con sus compañeros de casa ha sido compleja, dado el desconocimiento mutuo, tiene una actitud optimista frente a la vida y a su evolución en el programa. “Mi meta es recuperar mi trabajo como oficial de construcción y volver a ser el mismo para buscar a mi familia”.
Por otro lado, Víctor Velásquez lleva 4 meses asistiendo a las reuniones en la diócesis y 2 meses recibiendo el beneficio de la casa hogar. “Pasar de estar todo el día en la calle y en la noche estar en un hogar de paso a tener un lugar más cómodo y tranquilo es un cambio gigante, me siento muy bien”.
La situación de Velásquez es diferente a cualquier otra, pues no tiene problemas de adicción, sino que tuvo que salir de su casa en Venezuela a buscar un sustento en Colombia. “En mi caso la parte económica es la que más me ha afectado, porque no tengo problemas con drogas o alcohol, entonces mi meta es lograr una estabilidad monetaria y permitir que otras personas puedan ser ayudadas mediante este programa”.
Voluntarios que cambian su vida
María de los Ángeles Beltrán es una de las voluntarias que trabaja en la diócesis con la población que se beneficia del QR, ella considera que este ha cambiado su forma de ver el mundo. “Convivir con las personas te cambia, porque son personas que viven en la calle, tienen problemas con su familia, entonces el poder estar para ellos es una gran enseñanza para mí… he aprendido a saber escuchar, saberlos tratar y mientras eso he podido ser testigo de personas que han salido adelante, lo cual para mí es lo más gratificante”.
- Temas relacionados :
- Armenia
- Habitantes de Calle
