Los visitantes disfrutan de espacios como la catedral o el Monumento al Esfuerzo, pero, a la vez, personas en condición de calle pasean por la zona y generan un ambiente negativo.
La plaza Bolívar es el parque más emblemático de Armenia, situada entre las calles 20 y 21 y las carreras 12 y 14, es la sala de bienvenida de los turistas y el punto de reunión de los armenios.
Este espacio vive 2 caras distintas de la moneda, la primera muestra algunos de los atractivos del departamento donde los visitantes disfrutan de una fotografía, ya sea con la catedral La Inmaculada Concepción de fondo, el edificio del Centro Administrativo Departamental, CAD, o el Monumento al Esfuerzo, del maestro Rodrigo Arenas Betancourt.
También tienen la posibilidad de degustar un buen café, un helado, unas deliciosas empanadas o buñuelos y demás golosinas propias de la región, amén de caminar por el Centro Comercial de Cielos Abiertos, premiado nacionalmente por su diseño.
Sin embargo, la otra cara contrasta con la presencia permanente de personas en condición de calle y de vendedores informales.
“Permanecen acostados en las sillas, en pleno paso o pidiendo limosna. Otros consumen bebidas alcohólicas y llegan al punto en que se tornan violentos y terminan peleando entre ellos mismos”, dijo Diego Alejandro Espinosa, quien vive en el sector
En la noche, una plaza distinta
La plaza también tiene distintos matices en la mañana, la tarde y en la noche cuando en materia de seguridad se habla.
Lucinio Reyes tiene como oficio la fotografía, por más de 20 años se ha instalado en la plaza o “la oficina” como la llama y es testigo de los aspectos negativos que hoy en día perjudican el lugar.
“Hay que analizar varios asuntos, el primero que la plaza necesita de mejoramiento y recuperación en algunas partes de su infraestructura. En ciertos puntos no están las rejillas del canal de aguas lluvias, por lo que es un riesgo para que una persona sufra un accidente, eso no es una imagen atractiva para el turista”, aseguró.
En cuanto a la seguridad indicó: “Trabajo acá en la mañana y la tarde todos los días, pero en la noche el lugar cambia, hay demasiada inseguridad. La llegada de extranjeros o venezolanos ha influido para que este problema aumente, creo que es necesaria la presencia policial de noche y políticas sociales más contundentes de parte de la alcaldía”.
Diego Cortés es un comerciante formal del sector, quien cuenta con su empresa desde el año anterior, por eso comentó a LA CRÓNICA que desde su punto de vista el principal problema es la inseguridad que se ha tomado la plaza, en especial después de las 7 p. m. “A mi negocio por fortuna no han intentado abrirlo, pero una vez por poco me roban el teléfono celular en plena vía. Hay demasiado raponazo, a mi prima también la intentaron atracar por la calle 21, en horas de la noche, cuando se iba a montar en su motocicleta, de verdad es complicado quedarse en la plaza tranquilamente después de las 7 p. m.”, sostuvo.
Agregó que en la noche son frecuentes los conflictos y acciones de los delincuentes: “Hace poco un joven de la calle fue agredido por otro, las peleas son constantes, sería bastante raro que pase un día sin algún tipo de pelea, por ello consideramos que es importante más presencia de policías especialmente en la noche, aunque hacen lo que pueden en la mañana y tarde”.
Desde la catedral
La catedral La Inmaculada Concepción, el principal recinto católico de los quindianos, no es ajeno a los factores negativos que ocurren en la plaza Bolívar.
Este establecimiento, así como las personas que lo habitan, se ha visto perjudicado por el consumo de sustancias sicoactivas y hasta el proxenetismo que ocurre en sus alrededores.
El padre David Cabrera Caicedo, párroco de la catedral, indicó que, aunque apenas lleva 4 meses en el lugar, esta problemática no es nueva: “Alrededor de la plaza a veces se torna difícil para la gente, incluso cuando celebramos actos matrimoniales en la noche, porque en plena ceremonia entra gente drogada, en otras ocasiones se refugian en la catedral porque entre bandas se agreden con armas blancas, esas situaciones ponen en tensión a la población creyente”.
Para el sacerdote y demás personas que están en la casa cural se ha convertido en un dolor de cabeza la cafetería y plazoleta Centenario, contiguas al templo por las acciones que pasan en la madrugada.
“Un diácono que dormía en uno de los cuartos que da hacia ese sector debió cambiar de habitación, porque escuchaba cosas difíciles, desde insultos y conflictos entre habitantes de calle hasta maltratos a mujeres que ofrecen sus servicios sexuales o que frecuentan la zona a esas horas. Los vecinos manifestaron que han visto cosas horribles de cómo se tratan”.
A eso le añadió que en los alrededores personas de la calle realizan sus necesidades fisiológicas por lo que los olores son inaguantables.
“Ante estos problemas habíamos pensado como comité de personas del consejo de pastoral hacerle llegar una misiva a la alcaldía de Armenia para que nos ayude en la prestación de un servicio de seguridad”.
Empero, reconoció que cuando se solicita apoyo a la Policía Quindío hay una respuesta efectiva cuando habitantes de calle entran a pedir limosna y se enojan si no les regalan dinero: “Uno reconoce que a los uniformados les queda muy difícil estar las 24 horas del día frecuentando o patrullando el área”.
Se llegó al punto que cuando se realizan los actos litúrgicos, por orden del obispo Carlos Arturo Quintero Gómez, se decidió mantener los osarios cerrados: “Hay gente inescrupulosa que ingresaba a hacer daños o a hurtar, contamos a los feligreses estas determinaciones y que entiendan el por qué”.
Otro de los aspectos que señaló Cabrera Caicedo es el estructural, debido al estado de los baños públicos aledaños al templo: “Al parecer hay una humedad en estos cuartos que están afectando los osarios. Hace falta mantenimiento porque podría causar un riesgo de derrumbe, sería muy bueno que la dependencia pertinente de la alcaldía realice un trabajo de recuperación”.

Acciones de la administración municipal
La población residente en los alrededores de la plaza insiste en que debe haber mayor presencia de la autoridad para contrarrestar las problemáticas sociales.
Se consultó a dependencias de la administración municipal de Armenia para conocer qué acciones se han llevado a cabo para hacerle frente a la situación.
Desde la secretaría de Desarrollo Social, la titular encargada, Jenny Gómez Betancourt, dijo: “Se han realizado rutas en calle por la carrera 14 peatonal desde el parque Sucre hasta la plaza Bolívar, parque Sucre con dispositivo de contacto, monitoreo y seguimiento en calle, ruta en calle en el colegio Capuchinas-institución educativa Ciudad Armenia y barrio Guayaquil, ruta en calle para identificación de niños, niñas y adolescentes en situación de calle con el acompañamiento del ICBF”.
Además, contó que “en temas de atención sicosocial es trabajo directo que se realiza desde la secretaría de Desarrollo Social, ya que el tema de seguridad debe de ser brindado por Policía Nacional y secretaría de Gobierno por medio de sus gestores de convivencia”.
Así mismo, desde la secretaría de Gobierno y Convivencia, informaron a este medio escrito que realizan campañas constantes con la comunidad para que no adquieran o consuman los elementos que ofrecen los vendedores ambulantes.
No obstante, reconocieron que es complicado hacerle frente a esta coyuntura: “Es difícil que los ambulantes desaparezcan cuando no cuentan con oportunidades confiables de empleo, por ello siempre invitamos a la población a no comprar a estas personas, pero desde que haya consumidores este fenómeno va a seguir”.
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