Saltar al contenido

Análisis sectorial de lo que significó la tragedia de hace 26 años.

‘El terremoto de enero de 1999 en Colombia: impacto socioeconómico del desastre en la zona del Eje Cafetero’, informe publicado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe tres meses después de la tragedia,  permite hoy revisar las cifras con otra mirada, y aunque nos asombramos de la magnitud del sismo, también lo hacemos con las transformaciones sectoriales que se han producido desde la tragedia, en Armenia y el departamento.

Le puede interesar: En los 26 años del terremoto, invitación a construir un camino de fe y esperanza 

El terremoto significó para muchos la ruptura total o parcial de su cotidianidad, así como la pérdida de sus fuentes de ingreso. Se estima que unas 240.000 personas, por encima de aquellas que perdieron su casa, fueron damnificadas secundarios, de modo que la cifra total ascendió a 400.000, es decir el 26 % de la población total de la región, pero con incidencia mayor en nuestro departamento, particularmente en La Tebaida (79 %) y en Armenia (76 %).

El 29 de enero, a los cuatro días del sismo, se dictaron los decretos 195 y 223, declarando Estado de emergencia económica, social y ecológica de los municipios afectados. Este decreto fue la base de la acción gubernamental y se complementó con una serie de medidas contenidas en otros, entre los que destaca la creación del Fondo de Reconstrucción de la Región del Eje Cafetero.

Para la atención de la emergencia se hicieron gastos extraordinarios considerables, que en el primer mes ascendieron a casi 5.6 millones de dólares.

Las distintas agencias especializadas del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo entraron en acción en sus campos específicos. Por la naturaleza del evento, los programas de mayor impacto inmediato los llevaron a cabo el Programa Mundial de Alimentos, Unicef, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), de y la Organización Mundial de la Salud.

Los gobiernos de alrededor de 40 países enviaron una cuantiosa ayuda bilateral, consistente principalmente en colaboración logística, técnicos y equipo de rescate, ayuda alimentaria, agua potable, medicamentos, equipo de albergues, y, entre muchos otros conceptos, dinero en efectivo.

Lea también: Vendedoras de arepas de Armenia reportan escasez de carbón

El mayor problema se derivó de la enorme destrucción de viviendas; cerca de 159.000 personas perdieron totalmente su casa, por destrucción o porque quedó inhabitable. De estos damnificados primarios, 142.000 fueron del Quindío, siendo los municipios de La Tebaida, Armenia, Calarcá y Pijao los más afectados, con más de la cuarta parte de sus viviendas destruidas.

El economista Yeison Ricardo Cardozo Calle, docente de Política Económica de la Universidad del Quindío, manifestó que desde la ocurrencia del sismo, las dinámicas económicas posterremoto han obedecido al boom de prácticas de tendencia y no a dirigir políticas enfocadas a potencializar las bondades del territorio.

“Debemos enfocarnos en definir en qué somos buenos. Es importante que se generen cambios estructurales que fortalezcan el aparato productivo del departamento, tanto en el sector agroindustrial como en el de servicios, para generar valor agregado, así como tener en cuenta referentes de ejemplos exitosos que puedan replicarse en el territorio. No se trata de copiar y pegar sino de observar la estructura económica del territorio”, puntualizó.

Al referirse a las altas cifras de desempleo registradas durante los últimos años, señaló que luego de tantos ensayos y aprendizajes, se va entendiendo que diversos sectores deben hacer un abordaje diferente de la problemática del desempleo en la región,  consolidando una política de desarrollo económico que ya está en construcción pero que debe involucrar más actores.

Estimación de los daños:

Daños del terremoto en el sector agroindustrial

Se registraron daños de consideración en la infraestructura para el procesamiento del café (beneficiaderos y otras construcciones), en infraestructura productiva del sector no cafetero, y en algunas instalaciones agroindustriales, a las que se sumaron pérdidas de materias primas agroindustriales, y en menor medida de productos que no pudieron ser comercializados o transportados a las plantas de procesamiento debido a los daños que sufrieron las vías de comunicación, en especial las terciarias y vías de acceso o salida de las fincas.  El Quindío concentró el 81.3%, de los daños en beneficiaderos y en otras construcciones.

Sobre el impacto en la caficultura, el dirigente gremial Faber Buitrago Patiño, recordó que más de 8.300 fincas cafeteras resultaron con daños en la infraestructura, pero coincide en manifestar que la tragedia motivó una nueva visión de modernización e inclusión de tecnología.  “Antes, para beneficiar una arroba de café se necesitaban 10 litros de agua; con la implementación tecnológica se pasó a 1.2 litros en la transformación del café en las fincas”.

 

Impacto del terremoto en Armenia 26 años después.

En cuanto a las otras agroindustrias que experimentaron pérdidas estuvieron el plátano, los cítricos y la panela. Las pérdidas del sector cafetero y no cafetero se estimaron en 19,917 millones de pesos colombianos.

Al respecto, Víctor Dumar Quintero Castaño, decano de la Facultad de Ciencias Agroindustriales de la Universidad del Quindío señaló que para la época de la tragedia, no solo el departamento sino el mundo, atravesaba por eventos históricos que propiciaron múltiples cambios: el acceso de los hogares a la tecnología, la búsqueda de nuevas formas de producción y a nivel nacional las consecuencias de la crisis cafetera, con el cambio de uso de suelos en el departamento.

“Desmitificamos la caficultura y buscamos otras alternativas, lo que nos abrió posibilidades a los nuevos mercados. Fue un punto de quiebre que provocó un cambio en la mentalidad de abrirse a nuevos mercados, quizá más rentables”, dijo, añadiendo que no fue un problema sino una posibilidad nueva de modificar las formas de producción.

Daños del terremoto en el sector Salud

Según información del Ministerio de Salud, de las 61 instalaciones dañadas de la región, fueron ocho las instalaciones totalmente irrecuperables: un hospital de segundo grado en Calarcá y otros siete de primero en distintos municipios del Quindío. El hospital San Juan de Dios, en Armenia, a pesar de las obras de reestructuración tuvo afectaciones y se perdió el edificio del Instituto Seccional de Salud del Quindío.

El gerente de Red Salud Armenia, José Antonio Correa López, señaló que para la época de la reconstrucción se hicieron nuevos hospitales como el de Montenegro, Córdoba y La Tebaida; se llevó a cabo el reforzamiento del Hospital San Juan de Dios, de Armenia y se inició la modernización del actual edificio de la Unidad Intermedia del Sur.

Sin embargo, frente al aumento de la población y de los requisitos de habilitación, se necesitaría una rehabilitación de toda la red departamental, algunos con reorganización y otros con refuerzos físicos, y no solo antisísmicos sino a todo nivel, priorizando hospitales como los de Salento, Quimbaya y Génova, que no son nuevos.  Explicó además que actualmente Red Salud tiene un proyecto en el Ministerio para mejorar distintos centros de salud de Armenia.

Daños del terremoto en el sector Vivienda

Los cinco departamentos fueron afectados en 27 % de su patrimonio habitacional, con valores particularmente elevados en los municipios del Quindío, donde se concentró el 80 % del daño total, y se afectó más del 58% de las construcciones.

Los damnificados de casi 27.000 familias que vivían en arriendo, y que corresponden alrededor al 30% del total de familias. Este porcentaje aumentó significativamente en La Tebaida donde se reportó casi el 50% de afectados como arrendatarios, el 39% en Calarcá y el 33% en Armenia.

Daños del terremoto en el sector Educación

143 planteles de un total de 521, es decir, el 27 % quedaron en una situación irrecuperable; 294 utilizables (56 %), con importantes reparaciones de fondo, y solo 84, o sea, el 16 % no sufrieron daños o registraron daños menores.  Cerca de 4.000 aulas se afectaron, y más de 143.000 estudiantes de instituciones de distinto nivel, públicas y privadas, urbanas y rurales.  Cerca del 60 % de los establecimientos afectados fueron del Quindío, y una gran proporción de Calarcá.

La secretaria de Educación de Armenia, Paula Andrea Huertas Arcila, indicó que los avances en 26 años permitieron el paso de 53 a 72 sedes, todas en uso, 10 de ellas con estructuras nuevas y 928 aulas con vocación de ser equipadas con tablero y tabletas en un avance tecnológico importante, que permite que Armenia sea más moderna a nivel educativo.

En suma, y aunque todavía recordamos el impacto de la fecha, como lo señaló la Cepal en este informe, el espíritu de lucha y empuje de los quindianos dejó ver en la reconstrucción, valores renovados, al asumir el proceso con reformas institucionales, legales y estructurales en los diversos sectores para reducir la vulnerabilidad económica, social y ambiental.


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930