Algunos habitantes en condición de calle encontraron en este sector un lugar para pasar las noches.
Las bodegas de la antigua estación del tren de Armenia, ubicadas al frente del edificio principal, las cuales durante la época posterior al terremoto fueron adecuadas como permanencia o sitio de detención transitoria, hoy hacen parte de esas edificaciones a las que los años y el abandono les pasaron la cuenta de cobro.
Según habitantes de sectores aledaños, el deterioro y la poca atención por parte de las autoridades son tan evidentes, que los habitantes en condición de calle aprovecharon para forzar varias puertas y poder pernoctar allí.
Es por ello que el interior de la estructura está invadido por basuras y todo tipo de desechos ‘olvidados’ por sus ‘huéspedes’.
Según relata Oliverio Fernández Cruz, presidente de la Junta de Acción Comunal, JAC, del barrio Berlín, antes era un lugar considerado de postal, ahora solo queda un recuerdo y una realidad que nadie quiere asumir, pues advierte que todas las edificaciones contiguas a la estación están en similar estado.
“Especialmente, hay un edificio al que se le robaron puertas, ventanas y hasta el techo. Se trata del que funcionó como permanencia, pero hoy vemos que se encuentra en mal estado y pareciera no tener dolientes que se encarguen de meterle mano”, dijo.
Explicó que esta realidad ha hecho que el sector se convierta en un foco de delincuencia, al punto que la edificación es aprovechada para el expendio de sustancias alucinógenas, ante la poca presencia de las autoridades.
“Está claro que muchos usan las ruinas de estos edificios para camuflar los alucinógenos, y pese a la voluntad de la Policía, este sitio de Armenia requiere mayor atención y una verdadera intervención social, puesto que es el resultado de muchos años de abandono y este sitio es la carta de presentación a los turistas”, añadió.
Habitantes del sector también advierten que caminar por esta zona es inseguro, al punto que son constantes los robos, agregando que esta dificultad se extiende entre la calle 23 y la estación, lugar donde hay consumo de estupefacientes a plena luz del día.
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“Es inaudito que de día haya gente inyectándose heroína. Este sector de la estación desgraciadamente se ha convertido en espacio para el consumo. A eso también le tenemos que sumar el vagón que adorna la glorieta, se ha convertido en el hotel de los habitantes de calle, algo que ya se nos convirtió en paisaje y pareciera a nadie importarle”, afirmó Aníbal Garzón Ortiz, transeúnte.
Para Paula García Marín, habitante del sector, administraciones anteriores buscaron la forma de sellar las bodegas, pero la habilidad de unos cuantos fue mayor y terminaron aprovechando la soledad de la zona, especialmente en la noche, para apoderarse de este punto.
“Uno alcanza a ver que allí permanecen los habitantes de calle. Inclusive uno escucha como martillan en las noches, da la sensación que están haciendo un túnel entre los compartimientos, seguramente pasando de aquellos que están destapados a los que no”, agregó la ciudadana.
El alcalde de Armenia, José Manuel Ríos Morales, señaló que la administración tiene proyectada una intervención conjunta en el sector, pero explicó que hasta no estar concluido el proceso judicial que tiene comprometido este sitio por las obras de valorización, la administración no tiene un panorama claro sobre el mismo.
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