Pacientes, adultos mayores y cuidadores aseguran que deben llegar desde las 3 de la mañana para intentar reclamar medicamentos que, en muchos casos, no entregan completos o simplemente no están disponibles.
Desde las 3 de la madrugada, decenas de personas comienzan a formar filas en los puntos de entrega de medicamentos en Armenia. Son adultos mayores, cuidadores, pacientes con enfermedades crónicas y familiares que, con carpetas bajo el brazo, esperan alcanzar una de las pocas fichas que se entregan cada día para reclamar medicamentos de la Nueva EPS.
El panorama se repite a diario y según usuarios se ha agudizado desde que Medic Colombia asumió la dispensación en el departamento del Quindío.
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Lo que debería ser un trámite rutinario se ha convertido en un proceso lento y desgastante, usuarios consultados por La Crónica del Quindío coinciden en que el cambio de operador no solo no ha mejorado la atención, sino que ha profundizado las dificultades para acceder a tratamientos esenciales, también se intentó hablar con alguien de Medic, pero la respuesta fue que no era posible en ese momento.

Filas interminables y fichas insuficientes
En promedio, en los puntos de dispensación se entregan 250 fichas diarias, mientras que las filas pueden superar fácilmente las 300 o 400 personas, quien no alcanza ficha debe regresar al día siguiente, sin importar si se trata de un medicamento vital o de un paciente recién dado de alta.
“Acá no ayudan para nada, no están entregando medicamentos casi. Esto es muy superficial”, afirma Javier Gómez, uno de los usuarios entrevistados, su caso es especialmente delicado: fue operado recientemente y le extirparon siete tumores, sin embargo, asegura que la EPS no ha cumplido ni con autorizaciones ni con la entrega de medicamentos.
“La inconformidad la tengo en la Superintendencia de Salud y en un juzgado, pero a ellos les da igual lo que digan los entes de control”, agrega Gómez, mientras espera ser atendido en medio del caos.
Un cambio de operador en medio de la crisis
Medic Colombia asumió la entrega de medicamentos a los afiliados de Nueva EPS en el Quindío desde enero de 2026, tras la salida de Colsubsidio como gestor farmacéutico, la transición se dio como parte de un plan de contingencia nacional anunciado por la EPS, con el objetivo de evitar interrupciones en el suministro.
No obstante, en la práctica, el proceso ha estado marcado por fallas logísticas, falta de información clara y una capacidad operativa insuficiente frente a la demanda real de usuarios en el departamento.
“Uno viene con la esperanza y se va con las manos vacías”. El descontento no se limita a Armenia. Luz Castaño, quien viajó desde Caicedonia, Valle del Cauca, relata la frustración de quienes deben desplazarse largas distancias para reclamar medicamentos pendientes desde hace meses.
“Estoy haciendo un trámite para un familiar con EPOC y una infección pulmonar. Estuvo ocho días hospitalizada y nos encontramos con este panorama tan desalentador. Hay medicamentos pendientes de hace meses y otros recién formulados por urgencias”, señala.
Como ella, muchos usuarios llegan con la esperanza de resolver su situación y se van con las manos vacías o con tratamientos incompletos, una situación que pone en riesgo la continuidad de los procesos médicos.

Tres filas para un mismo trámite
Dentro de los puntos de dispensación, la situación no mejora. Evelio Sánchez, quien reclama medicamentos y pañales para su suegro, describe un sistema caótico y poco humano.
“Desde octubre no me dan ni pañales ni medicamentos, todo a gotas. Llegué hoy a las 5:15 de la mañana y entré a las 7:15. Dentro es peor que afuera, no cabe la gente”, relata.
Según Sánchez, el proceso implica al menos tres filas distintas: una para verificar la fórmula, otra para revisar la disponibilidad del medicamento y una tercera para la entrega. Todo esto de pie, durante horas, y sin condiciones adecuadas para personas enfermas o de la tercera edad.
El desespero ha dado pie a rumores aún más graves. Javier Bedoya asegura que la escasez de fichas fomenta prácticas irregulares.
“Dan 250 fichas y el resto queda esperando. Ayer faltaban cuatro fichas para entregar y ya eran las 11 de la mañana. Ahora uno se pregunta quién vende fichas, porque eso es lo que más alimenta la corrupción”, denuncia.
Aunque no hay pronunciamientos oficiales que confirmen estas prácticas, el solo hecho de que los usuarios las perciban refleja el nivel de desconfianza frente al sistema.
Medicamentos incompletos y compras particulares
El común denominador entre los testimonios es la entrega parcial de medicamentos. “A la gente solo le dan uno o dos, no más”, comenta José Omar Giraldo, quien asegura que lleva tres meses sin recibir sus medicamentos completos.
“A los subsidiados sí les entregan, pero a los pensionados no, madrugamos desde las cinco y bajo este aguacero no hay conciencia, la única respuesta es que hay que hacer la cola”, señala.
Ante la falta de respuesta, muchos usuarios se han visto obligados a comprar los medicamentos de su propio bolsillo, un gasto que no todos pueden asumir y que contradice el principio de acceso garantizado a la salud.
Un llamado urgente a las autoridades
Mientras Medic Colombia continúa en la fase de consolidación de su operación en el Quindío, los usuarios exigen respuestas concretas, aumento en la capacidad de atención y garantías reales en la entrega oportuna de medicamentos.
La situación ya ha despertado la atención de entes de control a nivel nacional, pero en el territorio el problema persiste. Para cientos de familias quindianas, la salud sigue dependiendo de una ficha, una fila interminable y la incertidumbre de si mañana, finalmente, recibirán sus medicamentos.
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