190 estudiantes, entre los grados 12 y 9, participan de este modelo de alternancia.
Luego de varios meses de trabajar en la preparación de los protocolos de bioseguridad, acondicionando los espacios y acatando las recomendaciones impartidas por las secretarías departamentales de Salud y Educación, el Gimnasio Inglés se convirtió, desde el martes 17 de noviembre, en el primer colegio del Quindío en reiniciar clases presenciales en el modelo de alternancia, luego de la crisis sanitaria ocasionada por la Covid-19.
Según el rector de la institución privada, Andrew Roberts, desde el mismo momento en que se abrió la posibilidad de implementar el plan piloto de regreso a clases, el Gimnsaio Inglés dispuso de todos sus esfuerzos para conseguirlo.
Ha sido un proceso arduo, que comenzó desde julio, en el que tuvimos el acompañamiento de un grupo interdisciplinario de las secretarías. Presentamos varios borradores con los protocolos para cumplir con lo dispuesto en la resolución del ministerio de Salud hasta que, finalmente, fue aprobado”, dijo.
El colegio opera con el calendario B, está recién comenzando su primer periodo. “Estamos dando cada paso muy cuidadosamente. Esta semana iniciamos únicamente con los estudiantes de grado 12, que son los más grandes, la próxima semana se integrarán los de 11, luego 10 y 9, y hasta ahí, porque el 4 de diciembre empiezan las vacaciones escolares. De esta manera, con los estudiantes más grandes, el colegio pretende evaluar el funcionamiento de cada uno de los protocolos y, con base en esa experiencia, mejorarlos”, agregó.
En total serán 190 alumnos con posibilidad de ir a la presencialidad, ya que, como lo dice el modelo, alternarán con las clases virtuales, permitiendo que el colegio nunca supere el aforo del 50 %.
Los estudiantes están divididos en grupos de máximo 12 personas por salón, lo que garantiza que los escritorios estén separados por 2 metros. Cada grupo tiene su espacio aparte, esto permite que si llegamos a encontrarnos un caso positivo, en un estudiante o un familiar, sea posible hacer el aislamiento de un grupo limitado de personas, sin afectar a toda la población estudiantil”, resaltó Roberts.
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Para poder asistir a clases, cada escolar tiene que hacer una encuesta en la mañana antes de llegar al colegio, encuesta en la que certifica, entre otras cosas, que ni él ni las personas que lo rodean han presentado síntomas relacionados con Covid-19. Una vez llegan a la institución deben pasar por un proceso de desinfección, toma de temperatura y lavado de manos. Incluso en el horario de clases tienen determinados espacios para repetir el lavado de manos. “Uno de los objetivos es enseñar a los estudiantes sobre la importancia del autocuidado. Para eso también tenemos puntos de gel antibacterial en cada salón, papel y exigimos que los niños lleven varios tapabocas y su desinfectante”, resaltó el rector Andrew Roberts.
Durante los primeros meses de la pandemia, los padres de familia no estaban muy convencidos de que sus hijos asistieran de nuevo al colegio, pero en la medida que se fueron reabriendo los demás sectores de la economía, muchos asumieron con responsabilidad y valentía la decisión de permitir el regreso a los salones.
Esta decisión se tomó con la autorización del consejo directivo y del consejo de padres. Los papás en este momento están muy agradecidos”, comentó el directivo al tiempo que se refirió a la importancia de que no solo los colegios privados, sino todas las instituciones educativas del departamento del Quindío, vuelvan a la presencialidad con el modelo de alternancia académica.
“Sabemos que nuestras familias del Gimnasio Inglés tienen los recursos, tienen conectividad, tienen portátiles, entonces pueden recibir clases en línea, lo que me preocupa es el sistema oficial y los colegios del calendario A, porque en enero comienzan las matrículas y si no tenemos alternancia podríamos tener más de deserción escolar. Sabemos que, a la fecha, 102.000 estudiantes en Colombia han salido del sistema educativo, pero qué pasará en enero si no entramos de nuevo. No sabemos qué impacto social puede tener esto en fenómenos como el trabajo o la prostitución infantil. Siento que los colegios deben tener el coraje para empezar, si no es ahora, cuándo vamos a arrancar”, reflexionó el rector.
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