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A todos los costados de la catedral es frecuente encontrar personas consumiendo sustancias sicoactivas, además, los conflictos entre los mismos habitantes de calle son el pan de cada día, denuncian.

El padre David Cabrera Caicedo, párroco de la catedral La Inmaculada Concepción, describió a NUEVA CRÓNICA QUINDÍO la compleja situación que se vive en el entorno de la plaza Bolívar, debido a la inseguridad, la fuerte concentración de personas en condición de calle y de consumidores de drogas. Especificó que el problema se agudiza en horas de la tarde usualmente los días sábado y domingo. 

Relató que a los lados de la catedral en horas de la noche cuando finalizan las actividades eclesiásticas, alrededor de las 7 p. m., antes de cerrar las puertas de la catedral han evidenciado cómo los consumidores de estupefacientes se agreden con armas cortopunzantes, incluso han ingresado personas huyendo de sus agresores y eso ha generado mucha intranquilidad entre la comunidad y los mismos trabajadores de la iglesia. 

Agregó que otra circunstancia frecuente consiste en que algunas personas piden limosna presionando a otros para que les den, por ello señaló: “Nosotros estamos haciendo una campaña en la que promovemos no dar limosna, ya que realizar este acto incrementa la problemática. Si alguien quiere ayudar pueden llevar ese dinero a la Pastoral Social y allí se destina a las actividades de apoyo a la comunidad”. 

Así mismo, enfatizó en que personas inescrupulosas se sientan en las últimas sillas de la catedral solo para observar si alguien olvida alguna pertenencia y robarla. Señaló que durante la celebración “en un matrimonio un fotógrafo por fortuna no sufrió el hurto de su cámara, pero sí de su casco”. 

Resaltó que en temporada de Semana Santa ha habido un acompañamiento por parte de los policías y espera que se vuelva permanente para disminuir las situaciones de inseguridad.

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Ciudadanos sienten temor 

Aurora Rivas Velandres, vendedora de tintos y empanadas, mencionó que lleva un tiempo largo trabajando en la plaza Bolívar y ha podido evidenciar que en el sector se presentan hurtos de objetos, a los demás vendedores, teléfonos, dinero o cualquier elemento que vean como un blanco fácil. 

“Cada día se ve un caso diferente, pero roban desde cosas pequeñas como cajas de cigarrillos, termos de tinto y otros elementos de trabajo hasta cosas costosas. La mayoría de las personas cuando ven que se está cometiendo un robo, corren detrás del ladrón, en algunas ocasiones logran agarrarlo y en otras sí se escapa”. 

Explicó que, por suerte, nunca la han robado porque siempre está pendiente de sus elementos personales y de trabajo. Adicionalmente dijo que hace unos años la plaza Bolívar contaba con patrullaje permanente de la Policía, pero ahora, si se presenta un hurto, riñas no hay a quién recurrir. Rivas Velandres aseguró que en las ocasiones que han necesitado a las autoridades deben esperar a que lleguen y mientras eso pasa el acto delincuencial ya se ha consumado. 

“Me gustaría que patrullaran como antes, pero no sé qué pasó que ya no hay ninguno” agregó Rivas Velandres. 

Por su parte, Maryuri Alejandra Crespo, otra trabajadora del sector, afirmó que desde las 6 p. m. se retira del lado de la catedral Inmaculada Concepción porque empiezan a llegar habitantes de calle. “Yo me tengo que correr para la parte que está más iluminada y tiene presencia de otras personas, porque junto a la catedral los habitantes de calle empiezan a consumir alucinógenos y yo vengo a trabajar con mi hija, entonces para evitar robos o estar en medio de una riña nos tenemos que correr”. 

El vendedor ambulante Emiro de Jesús Arredondo Parra dijo que aproximadamente una vez a la semana escucha sobre casos de hurtos, en especial después de las 6 p. m. por lo cual prefiere dejar la plaza Bolívar a las 5 p. m. y evitar cualquier inconveniente.  “Hasta hace como 3 años yo trabajaba hasta las 9 p. m., pero desde que empezó a llegar tanto extranjero la cuestión de seguridad se agravó mucho”, agregó el ciudadano.
 

Acciones para mitigar el problema 

El alcalde de Armenia, José Manuel Ríos Morales, manifestó que, de la mano de la comandante de la Policía, coronel Alba Patricia Lancheros Silva, y del teniente coronel Rodrigo Ramirez Polanco, han establecido un grupo para atender la plaza Bolívar de una manera diferencial. 

Sin embargo, el mandatario admitió que desafortunadamente en las noches es un punto de mucha concentración y por ello está siendo atendido por la Policía y la secretaría de Gobierno por medio de gestores de convivencia. 

Así mismo, reconoció que, en ocasiones, las situaciones de inseguridad no son atendidas con la celeridad ideal porque el departamento y el país tienen un déficit de pie de fuerza en la Policía. 


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