Este joven, quindiano por adopción, decidió apartarse del consumo, aprovechar el apoyo y retomar su proyecto de vida.
Lewis Fernando Manyoma, un joven de 35 años de edad, le dijo adiós a las drogas para reanudar un sueño que tenía pausado: ser contador público. No se trataba de cualquier narcótico por dejar en el camino, se trataba de la denominada ‘puerta sin salida’, pues Lewis era asiduo consumidor de heroína.
Llegó desde Buenaventura hace más de 15 años a la capital quindiana, pero 8 largos años estuvo deambulando en las calles, buscando, como él mismo lo señala, “esa falsa felicidad que genera el consumo” y que poco a poco lo terminó apartando de sus amistades y familia.
“Vine con mi familia a Armenia buscando un mejor futuro. Nos radicamos en esta ciudad con el propósito de continuar con mis estudios universitarios, pero caí en las drogas y los últimos años estuve dedicado al consumo de heroína”.
Hace un año se recrudecían las medidas para contrarrestar los efectos de la pandemia por la Covid-19, sin pensarlo, fue el momento preciso para que este bonaverense terminara de ultimar lo que venía pensando mientras dormía en la calle y a merced del abandono.
“Ya voy para un año de estar sobrio. Cuando comenzó la cuarentena nos llevaron para el albergue que fue dispuesto en Cenexpo, me ubicaron allí y me dieron la oportunidad de iniciar como voluntario del proceso y ahí me encaminé nuevamente para retomar mi vida”.
Abstinencia
“Cuando le da a uno el síndrome de abstinencia se encogen las articulaciones —no se mueven—, daño de estómago, aumenta la ansiedad, no se concilia el sueño y uno piensa como si ya la vida fuera a acabar”, confesó.
Agregó que las recaídas no tienen horario, pero ha conseguido aprender a conocer los síntomas y en ese momento busca una fuerza interior a la que llama voluntad para continuar enfocado en su nuevo proyecto de vida.
Está lejos de su familia, ahora la fundación Casa Pan para Colombia, ubicada en el barrio Libertadores de Armenia, se ha convertido en su residencia, lugar en el que convive con 28 personas más, varios que también dejaron la fría calle por un lugar en el que ahora comparten sus antiguas vivencias y buscan enviar un mensaje de cambio.
Becado
Las buenas notas acompañaron a este joven, prueba de ello fue la obtención de una beca del colegio José Ramón Bejarano de Buenaventura y ser el mejor en las pruebas de Estado, pero la calle le jugó esa mala pasada a lo largo de los últimos 15 años. Ahora espera estar en la lista de elegidos del programa de contaduría pública en la Universidad del Quindío, propósito para el que ya le reiteraron el apoyo desde la secretaría de Desarrollo Social de Armenia, dependencia que lidera este proceso.
Hoy, Lewis, amante del fútbol y seguidor del América de Cali, le dice a quienes están en las calles que “es una decisión difícil pero no imposible. No hay excusas el cambio, está en uno mismo y hay que pensar con voluntad y reconocer todo lo que uno se ha perdido con la familia y amigos por estar en esto”.
Mary Luz Ospina García, secretaria de Desarrollo Social, afirmó: “Gracias a este programa logramos que 28 personas más salieran de las calles, ya fuera por reintegración familiar y 90 migrantes provenientes de Venezuela fueron llevados a Cúcuta por petición de ellos mismos. Vamos a continuar brindando apoyo a quienes quieran cambiar ese estilo de vida”, explicó.
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