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Los 9 programas con los que la Diócesis de Armenia le da una mano a los más vulnerables

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viernes, 16 diciembre 2022

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Son 3 las pastorales de la diócesis de Armenia, a través de ellas responden a los desafíos de evangelizar.

A propósito de los 70 años de la diócesis de Armenia, LA CRÓNICA visitó la curia episcopal para conocer los programas que desde allí se organizan con el objetivo de evangelizar el Quindío. La diócesis tiene 3 pastorsles: para la Comunicación Eclesial; para la Evangelización y la Fe; y para la Evangelización de lo Social.

“La diócesis realiza una tarea evangelizadora y lo hace pensando siempre en los diferentes grupos humanos. La acción que realizamos es pastoral: orienta y conduce a las personas para que vivan la unidad y estén como un único redil. La diócesis de Armenia maneja 3 centros en los que se ubican las distintas pastorales o ramificaciones de esa pastoral”, dijo monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez, obispo de la diócesis de Armenia.

Desde la Pastoral Social Cáritas, centro de caridad de la iglesia, se orienta hacia la dignificación de las personas. La conforman 9 programas mediante los cuales buscan atender a la población que más lo necesita: Anawim; pastoral rural y de la tierra; pastoral de los migrantes, itinerantes, indígenas y afrodescendientes; pastoral de habitanza en calle; Tejiendo Sueños de Esperanza; centro de bienestar del adulto mayor Padre Benjamín Herrera; Hogar La Esperanza; Casa Jesús de la Buena Esperanza; Casa Madre de la Misericordia y el Banco de alimentos monseñor Roberto López Londoño.

En la curia diocesana también se maneja lo administrativo. Allí se ubican la oficina episcopal, la cancillería, la vicaría pastoral familiar, las oficinas del duelo, la notaría eclesiástica, entre otras.

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Anawim, los pobres de Yahveh

Anawim, los pobres de Yahveh es un programa que a su vez incluye: la Mesa Diocesana de la Fraternidad -mesa en la que a diario se le brinda el almuerzo a personas en situación de pobreza-; almacén de ropa Cáritas -allí se entrega ropa de segunda-; Mateo 25, la cacharrería; cafetería Shalom -funciona en el primer piso del Edificio de la Solidaridad-; minimercado La Esperanza; peluquería Rostros; feria del usado; taller Nuevo Nazareth -buscan implementarlo próximamente e incluir cooperativas en las que las personas puedan aprender un oficio-.

De igual modo, se suman otros programas: odontología Sonrisa de Fe -se tiene previsto para el próximo año-; el consultorio médico -atiende los miércoles en la tarde- y el consultorio sicológico -en el que atienden voluntarios-.
 

Banco de alimentos

El banco de alimentos monseñor Roberto López Londoño tiene la intención de ayudar a las fundaciones y a las comunidades más vulnerables. Están inscritos a la Asociación de Bancos de Alimentos de Colombia, Ábaco, mediante el cual acceden a una plataforma que les permite tomar donaciones de supermercados y distintas empresas del departamento.

“Actualmente atendemos solo fundaciones, parroquias y comunidades religiosas. Trabajamos de lunes a viernes con una ruta que inicia antes de las 8 a. m., momento desde el cual vamos de lugar en lugar recibiendo las donaciones. Luego acudimos a la bodega, seleccionamos y reempacamos los productos y los llevamos a la organización receptora”, explicó José Balmore Cañola Jiménez, párroco de Salento y encargado del programa de Banco de Alimentos.

Y agregó: “Hay mucha hambre en el mundo y en Colombia. A diario luchamos por el no desperdicio de comida. También hay actividades en las que les enseñamos a las personas a no desperdiciar alimentos. Para el próximo año nos proponemos alcanzar más donantes y continuar con la agenda que desde Ábaco nos sugiere: Ayudatón y Alimentatón”.

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Tejiendo Sueños de Esperanza

Tejiendo Sueños de Esperanza es un programa que brinda atención a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad: habitanza en calle, trabajo infantil, explotación sexual y riesgo sicosocial -niños que viven en entornos como invasiones, expendio y consumo de sustancias sicoactivas, tránsito constante de personas en situación de calle-.

La casa es un lugar de protección y prevención para estas personas. “Con los chicos que están en algún riesgo buscamos prevenir que no sean los futuros habitantes de calle o que tengan un riesgo mayor. Con ellos hacemos procesos con el fin de resignificar sus vidas para que les den otro rumbo, un nuevo propósito”, dijo Mariana Cárdenas Martínez, directora del programa Tejiendo Sueños de Esperanza.

Trabajan en la calle y en la casa Tejiendo Sueños de Esperanza. “En la calle nosotros nos desplazamos a todos los puntos álgidos de Armenia. Hemos tenido mayor incidencia este año en la parte de Miraflores Bajo, la Cueva del Humo, los puentes de la 26, la carrera 20 y el sector centro. Nos desplazamos a estos lugares y llevamos café con pan como recurso para establecer vínculo, no como asistencialismo. Una vez ya tenemos esto, los invitamos al segundo escenario: la casa”, añadió Cárdenas Martínez.

A la casa pueden ingresar desde las 9 a. m. hasta las 4 p. m. Allí reciben desayuno, almuerzo y refrigerio y pueden acceder a elementos de aseo. En la mañana y en la tarde reciben talleres sobre temas que impulsan su crecimiento personal: autoestima, gestión de las emociones, proyecto de vida y autocuidado. En este escenario cada espacio y actividad tienen un propósito definido. Hay una atención integral que combina la atención desde distintas áreas que van desde lo sicólogico, pedagógico, salud, espiritual hasta actividades de entretenimiento.
 

Casa Jesús de la Buena Esperanza

En esta casa hogar ubicada en el barrio Rincón Santo viven adultos mayores que estaban en situación de calle. Son adultos funcionales que se encargan de las actividades de la casa y participan como voluntarios en diversos escenarios de la Diócesis. En el 2019 hicieron un proceso de caracterización y resocialización con los adultos mayores que allí viven, inicialmente fueron 12, en la actualidad hay 3 adultos.
 

Pastoral de habitanza en calle

Es un proceso que se inició desde el 2013. Se ha ido consolidando desde entonces y actualmente buscan generar vínculos y contacto con personas en situación de calle con el fin de acompañarlos y ayudarlos a acceder a diferentes servicios e invitarles a hacer parte de los programas y servicios que ofrece la diócesis.

“Tenemos que callejear, conocer y distinguir a las personas que viven en la calle. Para eso tenemos varias estrategias para generar relaciones: compartir un café con pan y la ruta fraterna. Nosotros los escuchamos y resultan un montón de necesidades a las que intentamos responder y hacer un puente para que accedan a sus derechos. Nosotros hacemos gestión y luego seguimiento a cualquier necesidad. Eso es parte de la estructura del programa”, contó Marcial Apablaza, coordinador del programa para personas en situación de calle.

Y sumó: “Si tú estás cerca de la realidad, conoces y distingues a las personas, respondes a sus necesidades y tienes vínculos con sus familias, construyes conocimiento. Para nosotros todo este proceso debe orientarse a que haya políticas públicas para las personas en situación de calle acordes a la realidad”.

Además, manifestó preocupación porque recientemente se convocó en el Concejo de Armenia un debate alrededor de esta política, pero: “me llamó la atención que por alguna razón no hubo quorum para el debate. Queda muy mal representada la ciudad con aquellos que decidieron no participar ese día en el debate. La ciudad requiere de mecanismos y respuestas frente a la habitanza en la calle”.

Desde este programa se proponen de igual modo, apuntarle a la prevención comunitaria. Planean seguir acompañando a las cerca de 1.500 personas en situación de calle.
 

Pastoral rural y de la tierra

La pastoral rural y de la tierra suma 2 décadas consecutivas de trabajo y servicio social con las comunidades campesinas de escasos recursos que habitan las montañas del departamento. Mediante este programa llevan los recursos que reciben por donación para evangelizar a la ruralidad desde la producción de los alimentos. Antes de la pandemia por la Covid-19 contaban con 20 comunidades en el programa, en la actualidad son 6.

“En los proyectos productivos que generamos buscamos a pequeños propietarios de tierras, jornaleros y algunos con casa-lote. Buscamos hacer todo lo humanamente posible para que el que tiene finca, los jornaleros y pequeños propietarios reciban el apoyo y trabajen con él. Buscamos producir parcelas de frijol, arveja y maíz; invernaderos para hortalizas y verduras; estanques piscícolas; galpones para pollos de engorde y galpones para gallinas ponedoras. Los campesinos deben poner el terreno, la madera de la zona, fuerza de trabajo y alimentación. Yo los acompaño en la parte laboral”, contó Nelson Morales Gómez, delegado de la pastoral rural y de la tierra.

Para el año próximo esperan hacer nuevas alianzas con instituciones que promueven el acompañamiento a las comunidades campesinas e impulsar las huertas familiares.
 

Pastoral de los migrantes, itinerantes, indígenas y afrodescendientes

Este programa ofrece un punto de escucha para atender a quien llega del exterior y dependiendo de la necesidad las personas que allí trabajan buscan la manera de dar trámite y gestionar ayudas para resolver la necesidad manifestada.

“Nosotros trabajamos con el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Ellos nos han hecho varias donaciones con las que tratamos de paliar esta situación. Nos han dado kits escolares, kits de abrigo y de bebés. Cuando son ayudas para caminantes hacemos rutas por la variante y La Línea para buscarlos y brindarles estos elementos. Tenemos familias venezolanas que también acceden a los beneficios de los otros programas”, explicó Susan Patricia Godoy, coordinadora del programa.

Con frecuencia realizan jornadas médico asistenciales para brindar servicios a Sisbén, EPS, atención a medicina general, exámenes, entrega de ropa, asesorías jurídicas y legales en cuanto a trámites migratorios. “En promedio hemos atendido este año a unas 500 personas. Nuestra pastoral actualmente funciona con voluntarios que nos colaboran con jornadas y actividades. También hacemos alianzas con otras organizaciones que nos han brindado cursos de formación, porque queremos no ser un medio de asistencialismo sino de vida”, enfatizó la coordinadora.
 

Hogar de la Esperanza

El Centro de bienestar del adulto mayor Pablo Benjamín Herrera: Hogar la Esperanza, es una casa ubicada en el barrio El Placer que acoge a 22 ancianos -19 hombres y 3 mujeres-. Allí se les brinda hospedaje, alimentación, vestido, cuidado de salud y acompañamiento espiritual.

“Allí estamos a cargo 4 religiosas. Tenemos un personal que nos ayuda con oficios varios, enfermería, cocina, entre otros. Intentamos brindarles calidad de vida a estas personas en estado de abandono. La mayoría no son del Quindío y son andariegos que nunca se casaron. Nosotros trabajamos con las donaciones, vivimos de la caridad y aportes de personas generosas y tratamos de hacer actividades distintas, terapia ocupacional, actividades espirituales y recreativas”, dijo Liliana Tamayo Agudelo, franciscana del Espíritu Santo y encargada del programa


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