El estudio buscaba determinar cuáles son los factores que predisponen la ideación y la conducta suicida.
El suicidio es un fenómeno universal y un problema grave de salud pública que se presenta en todo el mundo; según la Organización Mundial de la Salud -reporte de junio de 2021- es la cuarta causa de muerte de jóvenes entre los 15 y 29 años. En el 2021, Medicina Legal reportó 2.350 víctimas de suicidio en Colombia, de las cuales 255 eran menores de edad. El Quindío, históricamente, ha superado la media nacional. Para el 2021 fueron reportados 58 suicidios y con corte al tercer trimestre del 2022, se han reportado 382 casos de tentativas de suicidio.
Después del retorno a las aulas de clases, tras el confinamiento obligatorio por la Covid-19, la ideación suicida en adolescentes -en edad escolar- ha representado una de las causas más reiteradas de remisión al sistema de salud, aspecto que hace necesario que este tema haga parte de la discusión pública y educativa, motivo por el que las docentes orientadoras Miriam Buitrago, Ángela Clavijo y Liliana Bustamante llevaron a cabo una investigación con el objetivo de identificar y correlacionar los factores que predisponen o están asociados a la ideación y la conducta suicida en estudiantes de 3 instituciones educativas de Armenia: Bosques de Pinares, Los Quindos y Laura Vicuña. Con base en los resultados del estudio, las profesionales se proponen construir un plan de prevención de la ideación y la conducta suicida.
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El proyecto tuvo un enfoque cuantitativo. La población se conformó por 1778 estudiantes adolescentes; de la institución educativa Bosques de Pinares participaron 575, de la institución educativa Laura Vicuña 440 y de la institución educativa Los Quindos 803. Las 2 primeras en las aulas de sistemas y la última, mediante redes sociales. De los anteriores planteles educativos, tomaron una muestra de 411 en Bosques de Pinares, 175 en Laura Vicuña y 149 en Los Quindos.
Frente a los conceptos base de la investigación, Liliana Bustamante Rave, sicóloga y docente orientadora de la institución educativa Bosques de Pinares, explicó: “Cuando se habla de conducta suicida, se hace referencia a llevar a cabo un acto que atenta contra la vida. Por su parte, la ideación suicida implica el pensamiento recurrente del ritual del suicidio”.

Datos
De la muestra, la distribución por género correspondió a 400 mujeres (54.2%), 331 hombres (44.9%) y un 0.5% se identificó como otros. La mayor cantidad de estudiantes correspondió a los grados décimo -121 estudiantes- y séptimo -123 estudiantes-. La edad mínima fue de 10 años -5 casos- y la máxima 19 -3 casos-. El promedio de edad correspondió a los 15 años -142 estudiantes-. El estrato socioeconómico que más predominó fue el 2 -56% de la población-, seguido del estrato 1 -25.7% de la población, el estrato 3 incluyó el 1.8% y el 5 el 0.8%.
Frente a tipología de familia, el trabajo arrojó: la familia nuclear prevalece con 372, para un 50.4%; luego está la monoparental, con 138, para un 18.7%; la mixta cuenta con 121 alumnos, para un 16.4%; la reconstituida, 36 casos, para un 4.9%; y otras familias, con 68, lo que corresponde al 9.2% e incluye: abuelos cuidadores, amigos cercanos, hogar sustituto.
De igual modo, sobre la pregunta referente a si alguna vez consumió sustancias sicoactivas, respondieron de manera afirmativa 192 estudiantes -26,1%-. En cuanto al primer consumo destacó el alcohol y el cigarrillo -con frecuencia en eventos sociales de carácter familiar-. “Después, la mezcla de alcohol, cigarrillo y marihuana para un 23.43% y, en tercer lugar, con un 18.7% diversas sustancias como: alcohol, cigarrillo, marihuana y otras entre las que sobresalen: perico, tusi, pepas, sacol. Finalmente, el cigarrillo o el vaper con distintas esencias fue elegido por un total del 7.81% de la población”.
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Otro dato que arrojó el trabajo de las docentes orientadoras tiene que ver con las edades de inicio de consumo de sustancias sicoactivas. A los 14 años, iniciaron 37 casos; seguido por 34 casos cuyo inicio fue a los 12 años. “Un grupo de 63 estudiantes, entre los 6 y los 11 años, se convierten en una población de 34,05%, que indican un alto riesgo sicosocial”. En cuanto a la razón del consumo, el 5.7% manifestó curiosidad, el 11.7% situaciones emocionales y el 9.9% por invitación de alguien.
También la encuesta preguntó sobre si en algún momento consideraron el deseo de no querer vivir, a la que respondieron de manera afirmativa 223 estudiantes. Además, identificaron: “290 estudiantes con ideación suicida en los últimos 15 días. Un total de 227 adolescentes ha planificado el ritual del suicidio, teniendo una alta preferencia el deseo de envenenarse o sobredosis. Y 8 de los 735 encuestados declararon haber intentado suicidarse, sin embargo, sabemos que son muchos más porque hemos tenido varios casos este año en las instituciones”.
Finalmente, Bustamante Rave agregó: “Respecto a la forma en la que los estudiantes han pensado suicidarse, la investigación reveló una cifra que a mí me produjo escalofrío: 62 señalaron que se ahorcarían, 78 tomarían veneno o sobredosis y de varias maneras -no especificaron- 33. Además, en la categoría de lo piensa, pero no lo cuenta, fueron 38 y como autolesión respondieron 17. Cuando revisábamos las respuestas cualitativas para volverlas cuantitativas encontramos una muy repetitiva: cortarse y ahogarse, como un personaje de una serie de Netflix. Esto muestra que no son preventivos ese tipo de contenidos”.

Conclusiones
La investigación frente a factores que predisponen la ideación y la conducta suicida en adolescentes les permitió confirmar que el suicidio aún se considera un tabú y que no se está visibilizando de la manera adecuada. También les fue posible, a partir de los datos que recolectaron, entender el entorno y el contexto.
Las variables que inciden en conducta e ideación suicida fueron depresión, consumo de sustancias sicoactivas, disfuncionalidad familiar y acoso escolar. La correlación de ideación o conducta suicida con disfuncionalidad familiar indicó que estudiantes con familias disfuncionales se ven afectados en un 60 %. La correlación frente al consumo de sustancias sicoactivas es de 60 %. La relación respecto al acoso escolar -bullying y cyberbullying- es una relación baja del 36 %.
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“En las instituciones educativas de Armenia hay ideación suicida, hay consumo de sustancias sicoactivas y sobre eso hay que hablar y trabajar. La investigación no es fácil porque nosotros tenemos muchas obligaciones como docentes, pero es necesaria. Este trabajo aporta un insumo a nivel departamental, aunque el suicidio y la conducta materializada son una realidad, no hay muchos trabajos sobre el tema. En el 2021, 544 menores de edad -entre los 12 y 17 años- se quitaron la vida en Colombia, por eso hay que emprender acciones preventivas. En América Latina Colombia y Brasil son los países que encabezan las filas y las estadísticas frente al suicidio”, dijo la docente orientadora.
De igual manera, hizo un llamado para que se fortalezca el trabajo preventivo y de promoción a nivel de la comunidad educativa. Además, la intervención de las entidades externas con sus ejercicios transversales comunitarios, abordaje integral a partir de la focalización y la visibilidad del suicidio como una amenaza para los estudiantes. Otro aspecto que relievó: “La edad de inicio de consumo de sustancias sicoactiva preocupa y llama la atención. Por otro lado, nuestro trabajo reveló que la familia nuclear es protectora. Mientras que la reconstituida, la mixta y monoparental facilitarían la presencia de algunos riesgos como consumo”.
Docente orientador
El trabajo del docente orientador está enmarcado en la Ley de convivencia escolar 1620 de 2013. De manera que su rol consiste en identificar, remitir la prevención, activar las rutas de atención -dependiendo del caso- y hacer seguimiento. A nivel de comunidad, su trabajo se enfoca en educar y visibilizar el suicidio como una situación real de interés en salud pública y mundial.
Frente al tema, Liliana Bustamante Rave, docente orientadora y sicóloga enfatizó: “Es importante que los docentes orientadores lleven a cabo este tipo de investigaciones en sus contextos educativos porque permite establecer una línea base para saber en dónde se focaliza la mayor cantidad de situaciones para trabajar desde la prevención y la formación con grupos determinados: escuelas de padres, proyectos de inclusión. No obstante, no es una misión solamente delegada al docente orientador. Los docentes de todas las áreas pueden investigar e identificar cuáles son las situaciones que se presentan y las variables que más influyen en el desarrollo normal del aprendizaje”.
También destacó Bustamante Rave que los docentes orientadores educan a la comunidad para darle a conocer qué tienen que hacer en caso de emergencia. Resaltó la línea de apoyo sicológico: 606 735 99 50, que funciona desde las 6 a. m. hasta las 12 a. m. “Esto es algo en lo que se logró avanzar en el departamento porque el Quindío no contaba con una línea en salud mental. Si alguna persona está afectada emocionalmente, puede llamar a esta línea”.
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