Saltar al contenido

En análisis de la situación actual del país con Juan Carlos Flórez Arcila, historiador y político.

Luego de un mes de paro en el país, el malestar ciudadano y el volumen de convocatoria en las calle se mantienen, pidiendo por el inicio de un diálogo que permita salidas reales a los problemas develados en materia social y política. Sin embargo, el trasfondo de lo que pasa en las calles del país no es un asunto exclusivo de las fallidas reformas tributaria y de salud. El estallido corresponde a un problema social estructural.

En entrevista con LA CRÓNICA, Juan Carlos Flórez Arcila, historiador y político colombiano, con raíces en el departamento, se refirió a la “insurrección ciudadana” en las calles de Colombia, especialmente en el departamento del Quindío, al que destacó por el comportamiento pacífico en términos generales. Advierte que al asunto de fondo en el país no le bastará con un simple acuerdo, pues señala que el clamor de la gente en las calles obedece a promesas incumplidas del mismo gobierno.

“No hay pueblo de Colombia donde algunas personas o muchas no se hayan manifestado expresando algún tipo de descontento, sin dejar de mencionar el resto del país. Las raíces de la insurrección son más profundas de lo que se cree; por ejemplo, el departamento del Quindío fue uno de los primeros en oponerse a la megaminería a través de consulta y recuerdo el caso de Pijao, donde ganó la voluntad ciudadana. Salento y la preocupación por los monocultivos de aguacate que atentan contra el árbol nacional, fuentes de agua y el paisaje cafetero. También la constante preocupación por la desaparición de las abejas como agentes polinizadores. Con esto quiero decir que hay motivos para salir a protestar en una zona como esta”, dijo.

El descontento no es exclusivo en Colombia, según la mirada del historiador y político, trasciende fronteras y también está presente en Cuba, Rusia, Venezuela y Chile, donde cada país ha tenido razones para reclamar por cambios estructurales.

Florero de Llorente

Para Flórez Arcila, la historia ha indicado que estos casos tienen un factor detonante. El florero de Llorente, acontecimiento ocurrido en la temprana historia republicana de Colombia y que significó el grito o reyerta del 20 de julio. 

“No olvidemos  que para el caso de Colombia venía en ascenso un descontento que fue cortado por la pandemia, pero este movimiento liderado por los estudiantes obligó al gobierno a prestar atención a las universidades e inyectar dinero, a pesar de que había manifestado que no se contaba con el mismo, pero los problemas de fondo continuaron existiendo. Entonces, tenemos  que para el caso de Chile, el ‘florero de Llorente’ para la insurrección ciudadana del 18 de octubre de 2019 fue un alza  en los combustibles y los pasajes en el metro de Santiago. En ese momento, el ministro de Economía de ese país respondió, al ser consultado sobre qué tendrían que hacer las personas de las clases populares, que la gente debería madrugar más; lo anterior sumado al alza fue la chispa que encendió la pradera, llevándolo a términos metafóricos. Son demandas que llevan muchas décadas”, afirmó. 

Razones son muchas

Para el caso particular del departamento, los recientes actos de corrupción también forman parte del inventario del derrotero de descontento de la ciudadanía que hoy sale a protestar.  “Este fenómeno ha sido absolutamente feroz en el departamento y ha llevado a que ningún partido político haya salido bien librado. Ahora, pensemos en un fenómeno creciente como el racismo en el Valle del Cauca y Cauca, a pesar de ser un problema de siglos las personas no lo soportan y ahora en muchos barrios de las grandes ciudades a la Policía le han puesto la tarea ingrata de restringir el consumo de la marihuana, lo que suscita un rechazo especialmente de los más jóvenes”, señaló.

Para el historiador y politólogo, el gobierno y la clase política se han equivocado en culpar del descontento social a un solo “enemigo”. “En Rusia dicen que el enemigo es Occidente. En Cuba y Venezuela dicen que es Estados Unidos. En Chile la esposa de un expresidente a través de un audio dijo que era una invasión alienígena”.

¿Qué pasará?

Para el historiador y político, lo que está en cuestionamiento es todo un modelo global, que para el caso latinoamericano se conoció como el Modelo Chileno, en donde el pilar consistió en la privatización de las empresas  para que se enriquecieran y luego irrigaran riqueza sobre la misma sociedad. Lo anterior no sucedió ni para los propios chilenos, quienes reclaman un cambio y mayores oportunidades dentro del actual sistema, además de una transformación hasta de la misma constitución nacional.

“Las oportunidades no se repartieron y por el contrario se concentraron. Mi más reciente libro Los que sobran, demuestra que el denominado ascensor social está dañado. Hay una crisis de la clase media y no es exclusivo, pues para nuestro caso local una persona podría ascender de escala social, pero tiene un riesgo inminente de caer, pues la clase media en Colombia no es exclusiva a las propiedades, sino de ingresos y depende de un empleo en el aparato estatal o la producción de un pedazo de tierra y someterse a las variaciones de los mercados”.

¿Qué pasará?

Para el historiador, el regreso a la denominada “normalidad” tardaría todavía, pues señala que los actuales acontecimientos tomaron por sorpresa a la clase política y dirigente del país. “La clase dirigente está compuesta por personas que llevan décadas atiborrándose de privilegios y tienen siglos ordenando al Estado, metidos en sus camionetas blindadas con vidrios polarizados, lo que les impide ver y que la gente los vea, una buena metáfora de los políticos en el país, escondiéndose de las personas”.

“El desafío es que la clase dirigente debe interpretar de una vez por todas, que las personas no quieren continuar siendo los borregos. Hay una clase media educada y los puestos de trabajo  no pueden ser para los hijos, novias y novios de los políticos; mientras que a las personas de la clase media les ofrecen contratos por prestación de servicio por algunos meses. Necesitamos que despierte la clase dirigente del país y esto se puede cambiar de una manera pacífica. Me gusta mucho la lección de los Estados Unidos, país que ha respondido a sus crisis no encerrando la democracia, sino ampliándola. Para nuestro caso particular, los políticos deberán salir de sus camionetas y privilegios para buscar estrechar lazos con la gente”.

Negociaciones 

Hugo León Echeverry García, presidente de la Confederación General del Trabajo, CGT, en el Quindío, dijo que “tras un mes de las movilizaciones y paro, el avance ha sido positivo, estuvimos cerca de un preacuerdo en cuanto a garantías para la protesta, paso previo a una negociación. El comité del paro y gobierno ajustan 9 días en un principio de acuerdo, pero sorpresivamente el gobierno rechazó el documento en la noche del pasado jueves, pero consideramos que todos estos cambios, hasta en el equipo negociador representado por el alto comisionado, Miguel Ceballos, es un asunto dilatador hasta desgastar alguna de las partes, pero como podemos observar, las movilizaciones han sido masivas y continuarán así, por lo que decepciona esta actitud del gobierno, pues de haber firmado el acuerdo, ayer mismo se hubiera podido instalar la negociación del pliego de emergencia. Tenemos una esperanza que mañana domingo el comité de paro se reúna para acordar las garantías de protesta y el lunes se inicien las negociaciones que permitan bajar la tensión y declarar el levantamiento del paro y retornar a la normalidad”.
 

Recomendado: Logros del paro después de 30 días de protestas


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930