En la sesión, propuesta por los corporados Jonatan Rojo Zuluaga y José Ignacio Rojas Sepúlveda, tuvo como participantes a la comunidad, al secretario de Tránsito, entre otros.
Teniendo como proponentes a Jonatan Rojo Zuluaga y José Ignacio Rojas Sepúlveda, el concejo municipal de Armenia adelantó este viernes 7 de noviembre un amplio debate sobre la propuesta de modificación del esquema de pico y placa en la ciudad.
En el espacio se planteó la necesidad de analizar técnicamente los efectos de la medida en el contexto actual de obras y congestión vial que enfrenta la capital quindiana, pero además se exigió mayor compromiso de las autoridades para garantizar condiciones de movilidad a los ciudadanos
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Durante su intervención, el concejal José Ignacio Rojas Sepúlveda destacó que el propósito del debate fue abrir un espacio de reflexión técnica sobre los alcances de estas medidas y comprender la complejidad que implica tomar decisiones en materia de movilidad en una ciudad con condiciones geomorfológicas y viales particulares.
Explicó que Armenia tiene tres zonas claramente diferenciadas: el centro, con estructura reticular; el norte, con una configuración lineal; y el sur y suroccidente, con una red vial ramificada. “Estas diferencias generan un problema estructural de movilidad, agravado por la falta de interconexión entre sectores que desde hace años estaban contempladas en el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, y el Plan Maestro de Movilidad”.
El concejal advirtió que obras estratégicas como el intercambiador en el sector de bomberos, si bien son necesarias, actualmente restringen el 33 % del flujo vehicular entre el centro y el norte, ya que afectan la movilidad sobre la carrera 19, una de las tres vías principales junto con la 14 y la Centenario. Por esa razón, señaló que la administración municipal debe implementar planes de contingencia viales eficaces y coordinar acciones con los contratistas para mitigar el impacto de los cierres.
Rojas insistió en que, ante esta coyuntura, es necesario restringir el parqueo en vía pública, especialmente sobre las carreras 14 y 15, y regular los horarios de cargue y descargue, que actualmente generan cuellos de botella en las zonas de mayor tránsito. “No podemos permitir camiones estacionados en horas pico cortando los pocos carriles disponibles”, afirmó.
Subrayó la importancia de fomentar el uso del transporte público y desestimular el uso del vehículo particular, recordando que en la ciudad circulan cerca de 90.000 automotores. Sin embargo, advirtió que las medidas restrictivas deben venir acompañadas de alternativas y procesos de socialización con los ciudadanos, para evitar impactos negativos en la vida económica y social.
“Técnicamente, para mí, ampliar el pico y placa en toda la ciudad es válido, pero el momento no es oportuno, porque estamos entrando en temporada alta (decembrina), en cierre escolar y en un periodo económicamente difícil para los empresarios. Las medidas deben ser planificadas, comunicadas y acompañadas de estrategias complementarias”, añadió.
Cuestionó el anuncio del alcalde sobre el inicio de obras en la peatonal de la carrera 14 y otras zonas del centro justo en el cierre del año, señalando que sería más adecuado postergarlas para mediados de enero. “No se trata de oponerse al desarrollo, sino de dosificar los tiempos para no generar un colapso en la movilidad ni afectar el comercio local”, indicó.
Finalmente, hizo un llamado a la administración municipal para que, en coordinación con el Concejo, se revisen los planes de contingencia vial, los cronogramas de obra y las estrategias de cultura ciudadana, con el fin de equilibrar el desarrollo urbano con la calidad de vida de los armenios.
Panorama crítico de la movilidad
Durante el debate, el presidente ejecutivo de la Asociación de Transportadores del Quindío, Asotraquindío, Juan Carlos García, presentó un panorama crítico de la movilidad en la ciudad y advirtió sobre el incremento de la congestión y del transporte ilegal en los últimos años.
Dijo que “la ley es clara: el Estado colombiano debe proteger al ciudadano, y una de esas protecciones es garantizar una movilidad ágil”, haciendo énfasis en que las decisiones de restricción vehicular deben tomarse con base en la realidad diaria de quienes viven el transporte en las calles, no solo desde los escritorios.
El dirigente gremial aseguró que, antes de 2020, un recorrido corto dentro de la ciudad tardaba entre cinco y siete minutos; hoy, en las mismas condiciones, puede tomar entre 10 y 15 minutos. De igual forma, un viaje desde el norte hasta el centro, que antes duraba 15 o 20 minutos, actualmente puede extenderse hasta 50 minutos, mientras que el trayecto desde Puerto Espejo hasta el Hospital San Juan de Dios, que antes tomaba 40 minutos, hoy puede superar una hora y 20 minutos.
“¿Quién está perdiendo? El ciudadano. Hoy la congestión ya no se presenta solo en horas pico, sino en cualquier momento del día y en todas las zonas de la ciudad”, precisó.
El presidente de Asotraquindío también alertó sobre el aumento del transporte ilegal, fenómeno que, según cifras del gremio, pasó de 500 vehículos en 2020 a más de 8.700 en la actualidad, sin contar las motocicletas que también prestan servicios informales. En contraste, el parque automotor de taxis en la ciudad es de alrededor de 1.700 automotores.
García sostuvo que las medidas de pico y placa deben aplicarse con coherencia y acompañarse de una estrategia integral de control y de fortalecimiento del transporte público, pues de lo contrario se castiga al conductor legal sin resolver los problemas estructurales de movilidad.
Además, recordó que el centro de la ciudad ha mantenido desde hace años restricciones permanentes de circulación y que los sectores comerciales han convivido con el pico y placa sin que ello haya mejorado los desplazamientos. Por eso, consideró incongruente que se amplíen las restricciones sin atacar las causas reales de la congestión.
Cuestionamientos sobre recursos, medidas y estudios
Gustavo Santos, líder de un sector de los motociclistas, hizo una intervención crítica en la que cuestionó el manejo de los recursos públicos destinados a la movilidad y la falta de estudios técnicos que respalden las nuevas decisiones de la administración municipal.
Santos inició su intervención señalando que, aunque se ha hablado de un incremento en la informalidad del transporte —con cifras que superan los 8.000 vehículos—, este número representa un porcentaje reducido frente al parque automotor total de la ciudad, estimado en unos 250.000 vehículos. Según él, “la afectación del transporte informal, aunque existe, no es el factor principal que impacta la movilidad en Armenia”.
Cuestionó el uso de la sobretasa a la gasolina, un impuesto que, recordó, fue creado para financiar nuevas vías. Dijo que, en los últimos quince años, el municipio habría recaudado cerca de $150.000 millones por este concepto, pero “solo se ha construido un kilómetro de vía nueva. ¿Dónde están esos recursos? ¿A dónde se fue ese dinero?”, preguntó.
Asimismo, criticó la falta de cumplimiento de los contratistas. “En Armenia las obras se demoran más de lo previsto. En otras ciudades trabajan 24 horas, domingos y festivos; aquí no”, reprochó.
Santos también cuestionó que se ignoren estudios técnicos anteriores. Recordó que durante una administración pasada se invirtieron $600 millones en un estudio de movilidad que definió las restricciones necesarias, y que recientemente se habría hecho otro estudio de $1.200 millones cuyos resultados no se conocen públicamente. “Si ya se pagó un estudio técnico, ¿por qué no se respeta? ¿Dónde está el soporte del cambio que hoy se plantea?”, inquirió.
Entre sus propuestas, mencionó: “Hay que aplicar el artículo 118 del Código Nacional de Tránsito, que permite girar a la derecha en semáforos en rojo, como medida para agilizar el tráfico, lo único que se debe hacer es poner la señal en los puntos donde se podría permitir”.
Agregó: “También hay que revisar las rutas de buses y el uso de los carriles ‘solo bus’, pues los turistas ven que se permite transitar por allí en el sector en el sector de la terminal, pero cuando van al centro y lo hacen, tienen su comparendo. Además, deberían llamarse carriles de transporte urbano, permitiendo también el paso de taxis en ciertas horas”.
Santos rechazó que las medidas de pico y placa se adopten sin concertación ciudadana. “No podemos aceptar que alguien se levante un día, se crea iluminado y decida cambiar las reglas. Esto debe hacerse con estudios, con diálogo y pensando en todos, pues los afectados son los estratos 1, 2 y 3, de ahí para arriba simplemente tienen o compran un segundo carro”, afirmó.
Advirtió que no cree en las restricciones temporales, pues ya hay una para motociclistas después de las 11 de la noche, que se generó por los piques ilegales, pero desde hace tiempo no se realizan y la medida se quedó como permanente.
Setta: “Comparto las preocupaciones, pero no son decisiones tomadas desde el escritorio”
El secretario de Tránsito y Transporte de Armenia, Daniel Jaime Castaño, defendió la decisión de ampliar la medida a toda la ciudad, afirmando que se trata de una determinación técnica, sustentada en estudios de movilidad realizados por la Universidad del Quindío y no en decisiones improvisadas.
“Compartimos las preocupaciones que se han manifestado porque sabemos que esta medida afecta el diario vivir de las personas en Armenia. Pero también somos conscientes de que son decisiones técnicas que se deben tomar. No son medidas adoptadas desde el escritorio, como mencionaron algunos de los intervinientes, sino con base en estudios serios que ustedes, honorables concejales, ya conocen”, expresó Castaño al iniciar su intervención.
El funcionario presentó un diagnóstico detallado del crecimiento del parque automotor en la ciudad, que pasó de 25.000 vehículos en 2010 a más de 96.000 registrados al 31 de octubre de 2024, acercándose rápidamente a los 100.000. De ellos, más de 53.000 son motocicletas y 24.000 automóviles particulares, que son precisamente los vehículos incluidos en la restricción.
De acuerdo con los datos del Plan de Movilidad Sostenible y Segura, en Armenia se realizan cerca de 552.000 viajes diarios, de los cuales más del 60 % se efectúan en vehículos particulares o motocicletas, lo que evidencia el predominio del transporte individual sobre el transporte público.
El secretario también mostró cifras de tráfico en los principales puntos de la ciudad: la glorieta Vázquez Cobo registra 49.991 vehículos diarios, el sector de Bomberos 68.000, el Bosque 56.000, la Constitución 52.000, Sinaí 47.000 y Tres Esquinas 38.000. “Estos datos confirman que los mayores niveles de tránsito se concentran en automóviles y motos, que son justamente los que abarca el decreto”, explicó.
Además, advirtió que el 59 % de las vías de la ciudad ya supera su capacidad de operación, mientras que solo el 41 % mantiene niveles de fluidez adecuados. “El parque automotor creció, pero las vías no. Hace años no se construyen nuevas carreteras en Armenia, y eso está generando el colapso que todos percibimos”.
Frente a las críticas de que la medida se extienda a zonas del sur donde no hay obras, el secretario argumentó que la movilidad de la ciudad es interdependiente: “El hecho de que no haya obras en el sur no significa que la gente de esos sectores no se desplace hacia el norte. La congestión no se concentra solo donde están los frentes de obra, sino que se traslada a las vías alternas”.
Castaño también aclaró que el horario del pico y placa no cambia —se mantiene de 7 a. m. a 7 p. m.— y que no se modifican los dígitos ni las excepciones establecidas. “No se está incrementando el horario como ocurre en otras ciudades. Pereira, por ejemplo, tiene restricción de 6 de la mañana a 8 de la noche. Aquí seguimos igual”, argumentó.
Recordó que, según los estudios técnicos, incluso podría haberse aplicado una restricción más severa: “El estudio de la Universidad del Quindío recomendaba que, si las condiciones no mejoraban, se implementara un pico y placa par e impar. Pero entendimos que eso afectaría mucho más la economía y la movilidad de los hogares, por eso optamos por una medida menos drástica”.
El funcionario agregó que todas las obras públicas en ejecución cuentan con planes de manejo de tránsito, articulados con la secretaría de Tránsito y otras entidades como EPA, para reducir los impactos en la movilidad. Aun así, reconoció que la magnitud de los trabajos genera dificultades inevitables en sectores como el comprendido entre bomberos y el Bolo Club, donde la congestión se ha extendido a vías alternas.
El funcionario destacó que los mensajeros y domiciliarios no se verán afectados, ya que las excepciones del decreto se mantienen y los permisos de circulación continúan disponibles.
La decisión de ampliar el pico y placa busca aliviar la congestión, priorizar el transporte público y avanzar hacia un modelo de movilidad más equilibrado y sostenible. “Por muy buenos planes de manejo que tengamos, con la cantidad de obras y vehículos que hoy tenemos, se generan impactos inevitables. Esta medida busca precisamente mitigarlos, darle prioridad al transporte público y mejorar la circulación en toda la ciudad”, concluyó.
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