“Quién nos protege de quienes juraron protegernos”.
En medio de una tarde lluviosa pero abrazadas por el calor de la unión y la convicción de su justo reclamo, decenas de mujeres caminaron desde el norte de Armenia, por la avenida Bolívar hasta el centro de la ciudad. La marcha feminista es un viejo reclamo por los crímenes de género, la discriminación, la impunidad, y la baja participación en las posiciones de poder de las mujeres en Colombia.
A esa protesta nacional se suma la solidaridad con la familia de Allison Lizeth Salazar Miranda, una joven de 17 años que el pasado 12 de mayo fue detenida por 4 agentes del Esmad en Popayán y un día después apareció muerta. Queda por establecer si la joven se quitó la vida o la asesinaron, y por investigar la grave denuncia que hizo Allison en sus redes sociales, de abuso sexual por parte de los uniformados que la detuvieron.
En coro, cantando y con carteles las mujeres en Armenia dijeron: Somos las voces de quienes ya no están; hay poca comida pero hay muchas balas; no es piropo, es acoso; no aparecemos muertas, nos asesinan; nos declaramos en defensa de nuestro primer territorio: nuestro cuerpo; juntas, libres y sin miedo; Estado violador; las mujeres tenemos toque de queda todos los días; somos las voces que nunca se callarán; no soy mujer para que me violen en un CAI ni para que me maten en un retén; nos sembraron miedo, nos crecieron alas; ¿Te cansas de oírlo? nosotras de vivirlo; no seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas; el fuego de la resistencia en nuestro interior es alimentado por sus actos despreciables; estamos cansadas que nos violen y nos maten y lo justifiquen y no hagan nada; queremos ser libres no valientes; si la próxima soy yo, abracen a mi mamá y quémenlo todo; si tocan a una respondemos todas; nuestros cuerpos no son zonas de guerra del Estado patriarcal y violador.
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